Una publicación (marzo 23/2026) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala: “El clima de la Tierra se encuentra en mayor desequilibrio que nunca en la historia observada, debido a que las concentraciones de gases de efecto invernadero impulsan el continuo calentamiento de la atmósfera y los océanos, así como el deshielo. Estos cambios... tendrán repercusiones perjudiciales durante cientos e incluso miles de años”. “Afectan a millones de personas y cuestan miles de millones”. Además, “El cambio climático tiene repercusiones en la mortalidad, los medios de subsistencia, los ecosistemas, los sistemas de salud” y otros.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, febrero, 13/ 2026) señala: “Durante las primeras semanas del 2026, Colombia ha experimentado una temporada atípica de lluvias que ha generado emergencias humanitarias en departamentos como Córdoba, Antioquia, Sucre, Bolívar y Magdalena”. Para la Coordinadora regional Orinoquia de WWF Colombia “El riesgo crece por la falta de planificación del territorio. Sobre todo, para... “viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo; por la deforestación y la pérdida de cobertura vegetal que sostiene el terreno”. “Lo que aumenta el riesgo de derrumbes y emergencias”. “Por esta temporada atípica de lluvias no estamos experimentando el fenómeno La Niña. Sin embargo, el cambio climático sí puede hacer que estas lluvias sean mucho más fuertes y la afectación mayor”. “El cambio climático sube las temperaturas y altera los patrones de lluvia. Así aumentan la frecuencia de los eventos extremos y hace que las tormentas puedan ser más intensas y más severos sus impactos”.
He escrito varias columnas citando fuentes acreditadas que confirman que la crisis climática tiende a agravarse con el paso del tiempo y sus catastróficos efectos son visibles en todos los continentes. Lo anterior, a pesar de los acuerdos internacionales suscritos hace varias décadas para controlar un catastrófico fenómeno artificial mundial que nos afecta a todos. Una de las causas que agravan esta crisis son las actuaciones de desequilibrados personajes, como el presidente Trump de EE.UU., que retiró a su país de los acuerdos climáticos y además atiza las guerras en el Oriente Medio; estas ocasionan crímenes de guerra y también generan enormes emisiones de gases de invernadero.
No todos los países tienen estos desequilibrados comportamientos. Por ejemplo, France 24 (febrero 12/2026) informó: “Las emisiones de China de dióxido de carbono, causante del calentamiento global, se mantuvieron “estables” en 2025 e incluso bajaron, en un contexto de fuerte expansión de las fuentes renovables (solar, eólica, otras) y la reducción del consumo energético. Las emisiones de 2025 cayeron en casi todos los sectores, incluso en la generación eléctrica gracias a la masiva expansión de las fuentes renovables, según análisis de CREA”. Importante pues China es considerado el mayor emisor de gases causantes del cambio climático.












