Rosa acude cada semana a su encuentro espiritual en una iglesia cristiana. Allí recibe, además de la prédica de su pastor, el mensaje que el candidato a la presidencia de la República, Abelardo de la Espriella, envía en video dedicado a los fieles que asisten a ella. Es el mismo que recibió en su WhatsApp, el cual comparte entre los miembros de los grupos a los que pertenece y a los contactos que, asume, podrían interesarse por escuchar el discurso del autodenominado ‘tigre’. “Uno nunca sabe”, se repite a sí misma sobre la posibilidad de ayudar a inclinar la balanza a favor del abogado penalista.
Entretanto Mauricio, un joven universitario que se asume como poco interesado en la política, navega en su teléfono móvil cada tanto para consultar los mensajes que le llegan. Ha recibido, las últimas semanas, más de la cuenta por la campaña actual. Ignora a los de la ‘derecha’, porque piensa que su tiempo de gobernar ya pasó, “se repartieron el país”, dice, y ve con agrado lo que llega de Iván Cepeda, el candidato del progresismo, por quien profesa simpatía. Cree, a pie juntillas, que está en su momento. Por eso no duda en replicarlo entre sus conocidos.
Si yo le preguntara a usted, paciente lector, si se ha tomado el tiempo para analizar las propuestas de los candidatos en la actual contienda electoral, ¿qué respondería? A lo mejor le sucede igual que a Rosa y a Mauricio, así como a millones de colombianos, que reciben diariamente decenas de videos y mensajes por este chat, especialmente sobre su candidato de preferencia, que no se hace necesario leer un texto, seguramente demasiado extenso y farragoso, para reafirmarse en su decisión de voto.
Marck Zuckerberg, CEO de Meta, quizás no llegó a imaginar, en los inicios de su camino a convertirse en uno de los magnates de Silicon Valey, el poder absoluto que una aplicación de mensajería de texto iba a tener sobre el control en la forma en que miles de millones de personas en el mundo se comunican y consumen información, sin intermediarios ni filtros.
No hacen falta programas de gobierno ni debates, mucho menos columnas de opinión que, como dice el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, “pesan menos que antes”, a cambio de cientos de miles de videos, maquillados ahora con la inteligencia artificial, que convencen más. “Ahora es mucho más clara la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la mentira organizada”, subraya el articulista. Por eso son fundamentales los medios de comunicación, así los dos candidatos favoritos los desestimen, porque son estos los llamados a presentar análisis sin sesgos, con preguntas duras, razonables, que cuestionan, y eso -todavía- no lo hace WhastApp.












