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Miércoles 10 de junio de 2026 - 01:00 AM

Propuestas de Abelardo agravarían crisis climática, ambiental y económica

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La ONU (mayo 28 de 2026) señala: “El mundo se encamina hacia otro período de calor peligroso. Es casi seguro que las temperaturas globales durante los próximos años se mantendrán en niveles récord a medida que el cambio climático se acelera en tierra y mar”. Advierte sobre los riesgos de fenómenos meteorológicos extremos. Evitar que la temperatura media global supere en 1,5 °C los niveles preindustriales es uno de los puntos del Acuerdo de París (2015), donde se estableció reemplazar progresivamente los combustibles fósiles por fuentes renovables, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y otros problemas.

Las noticias y estudios confirman los crecientes desastres registrados en Colombia y el mundo, relacionados con olas de calor que ocasionan prolongadas sequías, graves incendios, destrucción de biodiversidad y otros catastróficos efectos. Olas de frío y fuertes tormentas que ocasionan graves inundaciones, destrucción de vías y daños a infraestructuras urbanas y rurales. Estos y otros fenómenos generados por actividades humanas afectan la seguridad y la salud de las personas, la producción agrícola e industrial, los empleos y la economía en general. Y generan masivos desplazamientos. No se trata de “discursos baratos”, como señala el candidato Abelardo de la Espriella, sino de hechos confirmados por fuentes científicas, institucionales y periodísticas acreditadas.

En este contexto, Abelardo parece distanciarse de los acuerdos climáticos para “recuperar la exploración y producción de petróleo y gas, y tratar este último combustible como un asunto estratégico, acelerando sus proyectos, ya sea costa afuera o a través del fracking”. Además de sus efectos sobre la crisis climática, el fracking tiene otros dañinos efectos, como el aumento de los sismos, la liberación de material radiactivo, el excesivo consumo y contaminación de aguas y otros; por lo que ha sido prohibido en varios países desarrollados. En columna anterior señalaba que se ha informado que Abelardo no ha aclarado cómo luchará concretamente contra la deforestación urbana, rural y forestal; también asociada a desastres ambientales, climáticos, sociales y económicos.

Abelardo admira y es apoyado por el presidente Trump de EE. UU. Profesionales de la salud estadounidenses han sugerido que Trump presenta “rasgos de trastornos mentales”. Trump niega el cambio climático, considera que es una “estafa”. Entre otras demenciales acciones, su gobierno ha iniciado sangrientos conflictos bélicos, derogó normas que permitían limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, revocó dictamen científico que clasificaba estas emisiones como una amenaza para la salud y retiró a EE. UU. de acuerdos climáticos y ambientales internacionales. Ha manifestado que “apoya la extracción de carbón, petróleo y gas natural como prioridad económica”. Importante que las personas que piensan votar por Abelardo, seguidor de Trump, recuerden todos los problemas económicos, sociales y ambientales que le ha traído el desequilibrado Trump a EE. UU. y al mundo.

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