La barrera que debe romper la selección Colombia en los Mundiales de Fútbol.
¿Cuántas lecturas tiene la eliminación de la selección Colombia?
Una de ellas, de la que me quiero alejar, tiene que ver con el ya recurrente “gracias muchachos” o “gracias guerreros”.
Ya es hora de dejar de celebrar como si fueran títulos las clasificaciones a octavos o cuartos de final. La exigencia debe ser mayor y apuntar más adelante. Si no hubiera material o el fútbol para llegar allí, perfecto, pero sí lo hay.
Tampoco se trata de pasar al otro extremo. “Son unos fracasados y no le ganaron a nadie”, sostienen muchos.
Existe dolor o incomodidad, especialmente porque futbolísticamente el equipo de Néstor Lorenzo y compañía pudo avanzar más en la Copa del Mundo.
Queda la misma sensación de la eliminación en cuartos de final del Mundial de Brasil 2014. Aquel equipo, seguramente, estaba para instalarse, como mínimo, en las semifinales, pero no pudo contra un Brasil que era inferior.
Así como Suiza no es más que Colombia, pero el equipo ‘cafetero’ no logró certificar en el campo esa superioridad y, los helvéticos, con orden táctico y defensivo, equipararon el duelo.
A la hora de luchar el compromiso, la ‘tricolor’ no tuvo problemas, pero quedó deuda en el juego.
Faltó esa rebeldía pasa llevarse por delante al adversario, esa gambeta, esa pared y esa hambre de gloria.
Y, sin espacio para el debate, el conjunto nacional careció de gol, el talón de Aquiles del proceso de Néstor Lorenzo, porque nunca encontró el delantero idóneo.
En defensa se comportó a la altura de las circunstancias: únicamente encajó un gol en cinco duelos, pero en ataque, después de los tres goles en el debut ante Uzbekistán, apenas concretó dos anotaciones en los siguientes cuatro encuentros.
Luis Díaz, James Rodríguez y Luis Suarez, el tridente ofensivo que más minutos sumó, quedó en deuda a la hora de las anotaciones y las asistencias.
Así como la deuda eterna tiene que ver con la jerarquía para cobrar penaltis y afrontar momentos límites. En Rusia 2018 también se despidió en octavos de final por la misma vía contra Inglaterra y en las Copas América la cuenta de eliminaciones desde los ‘12 pasos’ es grande.
No todo es malo, el hecho de no ser inferior a ninguno de los adversarios, como Portugal, por ejemplo; y la misma Suiza, dice mucho.
Colombia se marcha invicta y dejando buenas sensaciones. Puntos altos desde lo individual, con Gustavo Puerta, Jhon Arias, Daniel Muñoz y Dávinson Sánchez, y un comportamiento colectivo aceptable.
El futuro exige conservar las virtudes y corregir, de una vez por todas, aquello que aún le impide cruzar la última frontera, que puede estar ligado con el factor mental, de no ser inferior al momento histórico.












