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Miércoles 04 de noviembre de 2026 - 01:00 AM

La ansiedad: el tercer demonio de nuestra vida espiritual

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La ansiedad es esa sensación desagradable que surge cuando anticipamos acontecimientos futuros. Como médico, considero que es uno de los grandes problemas de nuestra época. A menudo nace de la ilusión de controlarlo todo, cuando podemos decidir nuestras acciones, pero no garantizar sus resultados.

En mi práctica como paliativista encuentro pacientes profundamente ansiosos por el futuro de su enfermedad. La posibilidad de perder autonomía puede provocar sequedad en la boca, taquicardia o molestias abdominales. Algunos escenarios temidos nunca ocurren y, sin embargo, nos hacen sufrir anticipadamente.

¿Cómo manejar mejor la ansiedad? Comparto cinco recomendaciones.

1. Vivir el presente. Preguntarnos qué debemos resolver hoy y qué pertenece a un futuro incierto. Lo observo en familiares de pacientes al final de la vida: anticipan tanto el dolor de la pérdida que a veces les cuesta disfrutar los últimos momentos juntos. La ansiedad puede arrebatarnos instantes que jamás regresarán.

2. Respirar conscientemente. Una respiración lenta y cómoda puede ayudarnos a reducir la tensión y regresar al presente. La atención plena o mindfulness incorpora esta práctica, pero también podemos encontrar calma mediante la oración o actividades que requieren nuestra concentración.

3. No alimentar las preocupaciones. Noticias alarmantes, redes sociales y algoritmos pueden mantenernos pendientes de amenazas. Vale la pena limitar esa exposición y preguntarnos: ¿por qué las buenas noticias parecen tener tan poco espacio? ¿Acaso solamente lo malo merece ser noticia?

4. Cuidar el cuerpo. La actividad física regular, una alimentación equilibrada y el descanso adecuado favorecen el bienestar emocional y ayudan a manejar la ansiedad.

5. Aceptar la incertidumbre. No toda ansiedad nace de peligros imaginarios: también responde a amenazas reales. Aun así, podemos aprender a convivir con lo incierto sin permitir que el temor ocupe toda nuestra existencia.

Cuando la ansiedad afecta persistentemente nuestra vida cotidiana, buscar ayuda profesional también es cuidarnos.

Quizás uno de los mayores aprendizajes de la vida sea comprender que no podemos controlar el mañana, pero sí evitar que el miedo al futuro nos robe la oportunidad de vivir plenamente el presente.

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