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Alberto Enrique Pacheco
Martes 30 de enero de 2024 - 12:05 AM

¿Cómo y porqué, debemosejercitar la mitocondria?

Publicado por: Alberto Enrique Pacheco

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En el mundo del fitness y el rendimiento deportivo, la eficacia y la capacidad de adaptación son aspectos fundamentales para alcanzar los objetivos deseados. La relación entre la biogénesis mitocondrial, la grasa corporal y las diferentes modalidades de entrenamiento, es clave para comprender cómo optimizar tanto el rendimiento como la salud metabólica.

La biogénesis mitocondrial es el proceso mediante el cual las células generan nuevas mitocondrias. Estructuras intracelulares encargadas de producir la mayor parte de la energía en forma de ATP a través de la respiración celular. Estas “centrales energéticas” de la célula, como se les conoce debido a su papel fundamental en el metabolismo celular, mejoran la capacidad del cuerpo para oxidar sustratos energéticos, incluidos los ácidos grasos provenientes de la grasa corporal y la glucosa de los carbohidratos.

La grasa corporal, por su parte, es una reserva energética clave que se convierte en una fuente significativa de combustible durante el ejercicio prolongado y de baja intensidad, típicamente asociado con el entrenamiento en zona 2. De allí que, durante este tipo de entrenamiento se estimule la oxidación de ácidos grasos para satisfacer las demandas energéticas, lo que puede llevar a adaptaciones metabólicas que promuevan la biogénesis mitocondrial en las células musculares.

Dicho esto, tratándose de ejercicios de alta intensidad -HIIT-, que se caracterizan por breves explosiones de actividad intensa seguidas de períodos de descanso o recuperación, se utiliza la glucosa como fuente de energía durante los intervalos de alta intensidad; luego, sus efectos significativos en la biogénesis mitocondrial y la utilización de grasas pueden verse durante la fase de recuperación. Se resalta que los estudios entorno al HIIT han demostrado que aumentan la capacidad oxidativa de las células musculares, lo que conduce a una mayor eficiencia en la utilización de grasas y una mejor capacidad de recuperación entre los intervalos de alta intensidad.

En estos términos, si se integra sabiamente estas modalidades de entrenamiento, combinando sesiones de HIIT con entrenamiento en zona 2, se logran todos los beneficios en sinergia: se estimula la capacidad de oxidación de glucosa como de grasas, mejorando así la eficiencia metabólica y la capacidad de adaptación del organismo, así como también la biogénesis mitocondrial; contribuyendo no solo al rendimiento deportivo, sino a la salud metabólica a largo plazo (obesidad y la diabetes).

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