miércoles 29 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Radiografía de la corrupción

Para salir del marasmo de la corrupción, es menester recuperar la majestad de la justicia, desterrar el clientelismo y transformar el sistema político

La plataforma de Monitor Ciudadano publicó recientemente una cruda radiografía de los hechos de corrupción de Colombia durante el periodo 2016-2018, actualmente el principal problema para los colombianos. La investigación de los casos de corrupción, definida como el abuso de posiciones de poder para beneficio particular en detrimento del interés general, se perfeccionó mediante consulta y análisis de las denuncias de los principales medios de prensa nacional (El Tiempo, El Espectador y El Nuevo Siglo) y regional (Vanguardia Liberal, El Heraldo y El Colombiano).

El panorama de corrupción, de carácter estructural y sistémico nacional y regional, es desolador. De acuerdo con el reporte de Monitor Ciudadano, se identificaron 327 actos de corrupción en 32 departamentos del país, de los cuales las dos terceras partes corresponden a prácticas de corrupción municipal, una cuarta parte al nivel departamental y el resto de alcance nacional. Los cinco Departamentos que arrojan más eventos corruptos son, en su orden, Santander, Atlántico, Valle del Cauca, Bolívar y Antioquia, particularmente en Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena y Medellín.

El grueso de la corrupción en nuestro país es de carácter administrativo, especialmente ligada a la contratación pública (73%), seguida de la corrupción privada (9%) y judicial (7%). En cuanto a los actores detrás de la corrupción, el 39% fueron funcionarios públicos y el 30% autoridades elegidas por voto popular amarrado, especialmente de alcaldes y concejales. Las empresas y el sector privado participaron de manera importante en los acciones de corrupción denunciados en la prensa nacional regional con una participación del 69% en el total de los actores corruptos analizados.

Los delitos de corrupción más frecuentes en Colombia son peculado (18%), celebración indebida de contratos (13%), falsedad en documento público (12%) y concierto para delinquir (11%). Las sanciones penales, disciplinarias y fiscales se tomaron, en promedio, cuatro años en concretarse, con lo cual se comprueba la ineficacia procesal de nuestra justicia, que cojea y no siempre llega.

Para salir del marasmo de la corrupción, es menester recuperar la majestad de la justicia, desterrar el clientelismo y transformar el sistema político nacional y regional.

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