domingo 14 de julio de 2019 - 12:00 AM

Cadena perpetua para violadores? ¡Sí y Mil veces Sí!

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Columna de
Cristina Plazas

Muchos respetados juristas están hablando de la función resocializadora de las penas, del hacinamiento en las cárceles y del principio de proporcionalidad a las penas, para aducir que 60 años es suficiente. Sin embargo, me mantengo firme: se debe instituir la cadena perpetua para aquellos que sean condenados por agredir sexualmente a nuestros niños, acabando con su inocencia y con su vida para siempre. Hay argumentos jurídicos, científicos y fácticos que así lo demandan.

No hago “populismo legislativo” ni pido que se “legisle en caliente” ante el brutal crimen cometido esta semana contra la indefensa Sharik Buitrago, repudiado por todos. Defiendo esta tesis desde que fui concejal de Bogotá en 2003, cuando por unanimidad aprobamos el acuerdo que ordenaba la publicación en vallas de los condenados por violación a menores de edad. Desafortunadamente primaron los derechos de los violadores y la Corte Constitucional lo tumbó.

Como directora del ICBF, fui testigo de primera mano de la cruda realidad, de la poca efectividad de nuestro aparato judicial y de la laxitud de algunos jueces.

Las cifras son escalofriantes. Entre 2017 y 2018 fueron atendidos en el ICBF cerca de 25000 víctimas de violencia sexual. Para imponer la pena máxima de 60 años, se requiere que esos casos incluyan feminicidio, secuestro y tortura, entre otros, situación que casi nunca se demuestra y, en consecuencia, las penas impuestas por los jueces van de ocho a veinte años. De modo que el cuento de que 60 años es suficiente es un sofisma. A esta situación se suma el inexplicable hecho de que la Corte Suprema de Justicia concluyó que los violadores de niños pueden obtener rebajas por trabajo y estudio en la cárcel.

Además de las razones jurídicas, los depredadores sexuales tienen siempre rasgos de psicopatía. No han desarrollado consciencia moral, no sufren de culpa y por eso reinciden. Dejar entonces que rediman pena y recuperen su libertad es poner en riesgo a nuestros niños. El Estatuto de Roma permite imponer la cadena perpetua en aquellos delitos que por su gravedad merecen un castigo drástico. ¿No es grave acaso la agresión sexual violenta contra un niño indefenso?

Desde luego que la cadena perpetua por sí sola no va a reducir las alarmantes cifras de violencia sexual, pero es una de las medidas que se debe tomar. Cualquier esfuerzo será perdido si las calles siguen llenas de confesos predadores que buscan acabarles la vida a más niñas, como Sharik.

¡Cadena perpetua para los violadores ya!

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