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Jaime Calderón Herrera
Martes 21 de julio de 2026 - 08:26 AM

Advertencia para personas con sobrepeso

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Algunos países, mal llamados en vías de desarrollo, han adoptado una cultura gastronómica con exceso en azúcares, y productos ultra procesados, característica de sociedades como la británica y la estadounidense, cuya consecuencia es la obesidad, que, en muchos casos, conduce a enfermedades crónicas y letales tales como la diabetes, los eventos graves y dañinos al corazón, al cerebro y a otros órganos.

La ciencia ha logrado producir medicamentos como la aspirina o ácido acetil salicílico, cuya efectividad como analgésico está a prueba de cualquier duda, y, con el paso de los años también ha mostrado beneficios tales como la disminución de la adherencia de las plaquetas en la sangre, no siempre sin efectos indeseables, por lo cual se ha indicado para prevenir eventos trombóticos en pacientes que ya han sobrevivido a alguno de ellos.

Sabemos que cuando comemos, nuestro cuerpo libera la llamada hormona de la saciedad, la cual estimula la liberación de insulina al tiempo que suprime la secreción de otra hormona (glucagón) para impedir que el hígado descargue demasiada azúcar en la sangre, todo lo cual retarda en el estómago su vaciamiento del contenido alimenticio, generando una sensación prolongada de llenura, que, a su vez, contribuye a la pérdida de peso. Con este conocimiento, la ciencia ha permitido producir medicamentos -GLP1- que actúan imitando la hormona péptido glucagón tipo 1 y que hoy usamos para el tratamiento de la diabetes con muy buenos resultados, y desde no hace mucho tiempo, han sido aprobados para el manejo de la obesidad con éxito.

Conozco muchas personas mayores que ahora se siente felices por haber perdido peso con estos medicamentos después de décadas y frustraciones con dietas, cirugías, gimnasios y algunas hierbas. A ellas hay que advertirles que el vaciamiento lento del estómago agrava el estreñimiento frecuente en mayores, que puede causar deshidratación por vómitos, que eventualmente se traduce en baja de la presión arterial y caídas en pacientes que toman medicamentos para la presión alta, lo cual es más grave si es un diabético que toma medicamentos que bajan el azúcar en sangre, y que, asociado a la pérdida de músculo magro, efecto secundario conocido de los medicamentos agonistas GLP1, puede aumentar la severidad del daño.

En Colombia se estima que alrededor de 200 mil personas reciben este medicamento, cifra en aumento permanente. Cuatro de diez personas mayores que toman este medicamento presentan uno o varios de los efectos secundarios que hacen abandonar el tratamiento, con el inconveniente que vuelven a subir de peso a cuenta de mayor adiposidad (grasa), agravando otras enfermedades, lo cual es evitable con mayor consumo de proteínas y ejercicios de resistencia muscular y minimizando el consumo de ultra procesados y bebidas azucaradas.

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