Publicado por: Jairo Martinez
En esta época de total confusión, en la que la ambición rompió todos los diques, la corrupción se desbordó y la manipulación y la mentira reinan en cielo y tierra, es válido recordar algunas sabias palabras sobre el deber ser de los gobernantes.
Los siguientes son algunos de los consejos del Quijote a Sancho, antes de que este acometiera el gobierno de su ínsula:
- Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey.
- Si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para que tener envidia a príncipes y señores; porque la sangre se hereda, pero la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
- Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre y si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia…
- Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.
- Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.
- Si estos preceptos sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quisieres; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos.
“Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma”.










