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José Manuel Acevedo
Lunes 02 de agosto de 2010 - 10:00 AM

Del odio como criterio de justicia

Entre paréntesis - ¿Suspensión provisional o entierro de ‘quinta’ para el tercer canal? Ganaron Rcn y Caracol y sus jugosos rendimientos de más de mil millones de pesos diarios permanecerán intactos. Mientras tanto, los colombianos más pobres, sin televisión por cable, seguirán viendo más de lo mismo y se quedarán sin la nueva opción que les habían prometido. ‘Gracias Consejo de Estado, por los favores recibidos’, es la frase de moda entre los ejecutivos del ‘duopolio’ de la televisión colombiana por estos días.

Publicado por: José Manuel Acevedo M.

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No es una simple persecución. Es la más abyecta forma de oposición política desde los estrados judiciales. Vengo estudiando hace más de un año el caso de la supuesta intervención de Tomás Uribe en favor de una notaría en Tunja y nada me cuadra.

¿Por qué ‘tramitar’ una notaría con el superintendente Cuello Baute siendo el hijo del Presidente? ¿No era más fácil acaso pedirle el favor a su papá? Además ¿de cuándo acá el superintendente de notariado se convirtió en la persona que nombra a los notarios? ¿Qué interés podría tener Tomás en Tunja como para hacer nombrar su propia ‘notaría de bolsillo’?

Las respuestas a todas estas cuestiones bastarían para darse cuenta de lo ridículo del asunto y para archivar de inmediato cualquier investigación o abstenerse de iniciarla. Sin embargo, algo más poderoso que las evidencias probatorias ronda a ciertos magistrados de la Corte Suprema en plan de tirarse al Presidente Uribe y todo lo que huela a uribismo.

Yesid Ramírez, ad portas de terminar su periodo como magistrado de la Corte Suprema, tiene mucho que explicarle al país. ¿Cómo creerle a un bandido confeso como Cuello Baute quien en diligencia judicial en Valledupar en el mes de Agosto del año pasado confesó no conocer siquiera a los hijos de Álvaro Uribe?

Ramírez lo hizo y sin explicar las razones que ameritan creer en la ‘espontánea’ rectificación de Cuello Baute, insiste en que la Fiscalía debe investigar a Tomás con fundamento en las contradictorias declaraciones. Tendrá que contarnos también, el magistrado Ramírez, por qué cuando el hijo mayor del Presidente fue llevado a declarar como testigo en este caso, su subalterno, el magistrado auxiliar Alberto Poveda, lo inquirió caprichosa y abusivamente sobre temas que nada tenían que ver con el proceso.

Que nos explique de paso el magistrado Ramírez, por qué y cómo logró su absolución en la Comisión de Acusaciones, por sus supuestos vínculos con personajes de la mafia, en tiempo récord y a pesar de que existen más de 180 investigaciones que duermen el sueño de los justos en esa corporación desde hace años, en contra de togados de la Corte Suprema.

¡El odio como criterio de la administración de justicia merece todo nuestro rechazo! ¿Será eso lo que está ocurriendo en el caso del hijo del Presidente?

 

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