El artista colombiano Hernando Alzate presenta Destino Final, una colección de cerca de 30 pinturas y esculturas inspiradas en barcos encallados y acompañadas por textos de prosa poética. La exposición estará abierta del 20 al 28 de agosto en el Museo Casa Grau, en Bogotá.

Publicado por: Redacción Cultural
Después de más de cuatro décadas de trabajo entre el dibujo, la pintura y la escultura, Hernando Alzate regresa a Bogotá con Destino Final, una exposición en la que los barcos encallados se convierten en metáforas del paso del tiempo y de las marcas que dejan las travesías.
La colección reúne cerca de 30 obras inspiradas en embarcaciones que alguna vez atravesaron el mar y que ahora permanecen inmóviles. A través de ellas, Alzate propone una reflexión sobre la existencia humana, las circunstancias que transforman la vida, las cicatrices y la belleza que también puede habitar la madurez.
Las piezas fueron elaboradas sobre lienzos, maderas y metales oxidados, además de incorporar materiales como la hojilla de oro. La exposición también incluye esculturas en las que cada barco posee una historia y un significado particular.
A la propuesta plástica se suma la escritura. Cada pintura está acompañada por textos literarios de autoría del propio artista, quien recurre a la prosa poética para imaginar la última travesía de las embarcaciones y devolverles una voz.
“Mis cuadros capturan el instante estático del metal abandonado, mientras que la prosa poética les devuelve la voz”, explica Alzate sobre el diálogo que construye entre imagen y palabra.

Del dibujo a la escultura
Nacido en Bogotá en 1959, Hernando Alzate comenzó a dibujar durante la infancia, cuando copiaba las tiras cómicas de James Bond que encontraba en los periódicos. Más adelante estudió Diseño Gráfico en el SENA y desarrolló una carrera que también pasó por la publicidad, la televisión y la enseñanza de historia del arte. Su formación como artista fue, en buena medida, autodidacta y estuvo marcada por la observación, el ensayo y el aprendizaje de las técnicas tradicionales.
Durante más de cuatro décadas, su trabajo ha transitado por diferentes técnicas y lenguajes. Sus primeras exploraciones estuvieron relacionadas con el hiperrealismo y el dominio del lápiz; después llegaron el óleo, la acuarela, el Pop Art y las esculturas construidas mediante el ensamblaje de objetos.
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Su trayectoria incluye exposiciones en Colombia, Ecuador, México, Estados Unidos y Japón. De acuerdo con su hoja de vida artística, ha presentado su trabajo en espacios como la Fundación Guayasamín, en Quito; el Museo Meguro, en Tokio; y el Museo de Arte y Diseño del Miami Dade College. También ha participado en encuentros y circuitos internacionales de arte en Miami.
En distintas etapas de su obra, Alzate ha recurrido a la figura humana, la arquitectura, los juguetes y los objetos cotidianos para construir mundos en los que conviven referencias clásicas y elementos de la cultura popular. En años recientes también se ha acercado a la literatura, con interés por la soledad y por las historias de personajes que suelen permanecer al margen de la mirada social.

Ese recorrido desemboca ahora en Destino Final. En esta serie, el barco encallado no representa únicamente el abandono. Es también la prueba de una travesía cumplida: una estructura que soportó tormentas, recorrió distancias y ahora exhibe las marcas del tiempo.
“El arte es un lenguaje vivo que debe mutar para seguir siendo honesto”, afirma el creador, para quien el paso del realismo al Pop Art y, finalmente, a la combinación de pintura y escritura responde a una búsqueda permanente. “No es el fin del camino, sino la memoria de la mar convertida en arte”, concluye.
La exposición será inaugurada el jueves 20 de agosto y permanecerá abierta al público hasta el 28 del mismo mes en el Museo Casa Grau, ubicado en la calle 94 # 7-48, en Bogotá.
















