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José Manuel Acevedo
Lunes 10 de junio de 2024 - 01:00 AM

El Bucaramanga es esperanza

Me gusta lo que está pasando en mi ciudad, en mi región y lo que el Atlético Bucaramanga y sus triunfos le enseñan al resto de país que hoy mira a esta parte del país con esperanza. Y eso, en esta coyuntura, no es poco.

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Habrán sentido algo similar los cucuteños o pastusos cuando lograron sus propias victorias en el fútbol profesional colombiano. Esta vez el turno nos llegó a los santandereanos. Cuando un pequeño crece, cuando alguien que estaba abajo sube, cuando pese a que tantas veces le han dicho a alguien que no se puede y, sin embargo, lo logra, hay una identificación colectiva con la “hazaña” y un sentimiento de emoción que supera incluso el mundo mismo del fútbol y se traslada a la vida cotidiana. Ese es el sentimiento que nos embarga por estos días. Y es un buen sentimiento. Es una emoción positiva en un país de emociones predominantemente tristes. En medio de tantos problemas que estamos enfrentando, no es que el fútbol en sí mismo nos haya traído alegría, sino que es el relato de la causa el que es posible extrapolar al resto de ámbitos para celebrar la victoria en medio de las dificultades.

Un técnico del que desdeñan los que se creen sabiondos. Unos muchachos que representan todas las virtudes de la juventud colombiana: las ganas de comerse al mundo, el tesón, la disciplina y el talento.

Unas hinchadas que no esperaron poquitos años, sino toda la vida para llegar a donde están, con paciencia, con amor por su ‘trapo’, con comprensión por los malos tiempos. Una sociedad que, gústele o no el fútbol, está aprendiendo a festejar el trabajo en equipo y los resultados que se logran cuando hay unión en propósitos comunes.

Todo ese saldo favorable es que el que nos deja ver al Atlético Bucaramanga en la final de fútbol y el que, con la ayuda de Dios, del profe Dudamel y de cada uno de esos jóvenes jugadores, vamos a poder ver materializado en una estrella el próximo fin de semana. Y, en todo caso, si no se llegara a lograr, también sabremos reconocer otra buena cualidad que nos quedará como lección de la impecable actuación de este equipo: la de reconocer que no solo se avanza cuando se gana, sino también cuando se pierde, pero se deja la piel en cada proyecto que emprendamos.

Me gusta lo que está pasando en mi ciudad, en mi región y lo que el Atlético Bucaramanga y sus triunfos le enseñan al resto de país que hoy mira a esta parte del país con esperanza. Y eso, en esta coyuntura, no es poco.

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