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Viernes 10 de julio de 2026 - 01:00 AM

Santander frente al nuevo gobierno

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El departamento de Santander tiene que tener muy en claro cual debe ser su proyecto de obras de infraestructura para los próximos cuatro años, pues valga decir que el estancamiento a que hemos estado sometidos nos está dejando con enormes desventajas frente al resto de las regiones del país.

12 capitales cuentan con dobles calzadas para su comunicación nacional y Bucaramanga no la tiene; Cúcuta la logró, pero sólo hasta Pamplona, quedando en el limbo el resto de la vía que comunica con Bucaramanga, a donde se le adjudicó a un constructor que ejecutó un trayecto de 11 kilómetros y entregó el contrato por dificultades financieras, quedando el trayecto restante, 181 kilómetros, sin ejecutar.

Esta es una promesa que viene desde el gobierno de Álvaro Uribe, en donde el entonces ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, se comprometió no solo a acometer esa doble calzada hasta Cúcuta, sino que también dijo que emprendería paralelamente la construcción del trayecto por el Alto del Escorial. Pasó ese periodo y después los dos de Santos, el de Duque y el de Petro, y la cosa sigue igual.

Pero también se había prometido la doble calzada Bucaramanga- Zipaquirá; después se modificó y dijo que únicamente se harían unos tramos de adelantamiento, y ni lo uno ni lo otro; ni siquiera se ha ejecutado la variante de San Gil, que la comunidad ha estado pidiendo a gritos.

Pero en la vía del Magdalena Medio, los tramos que pasan por Santander son los más rezagados, pues los que pasan por los demás departamentos ya están prácticamente concluidos.

A esto hay que agregar que nuestra capital tiene uno de los peores sistemas de transporte público, y a estas alturas todavía no hay definición de lo que se debe hacer, mientras Medellín va para la tercera línea de Metro, tiene tranvía, Cable y ejecuta el tren de cercanías para su área metropolitana, proyecto también avanzado en Bogotá, Cali y Barranquilla.

Como si fuera poco, el proyecto de ferrocarril que atraviesa el país (La Dorada-Chiriguaná) no contempla la conexión con Bucaramanga, lo que quiere decir que nuestra ciudad no tendrá “tren ni tranvía” como diría la canción.

Y para completar, el proyecto de navegabilidad por el río Magdalena avanza muy lentamente, y todavía no se puede hablar de su recuperación total.

El desarrollo de la región depende de la capacidad de conectividad que pueda llegar a tener, para que su aparto productivo pueda movilizarse sin ninguna clase de complicaciones y a los menores costos posibles.

Hay que recuperar el tiempo perdido, no podemos afectar competitividad y las obras no dan espera. Que la dirigencia regional tenga eso claro, y que el nuevo presidente reciba el mensaje tal cual.

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