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Editorial
Lunes 27 de octubre de 2025 - 01:00 AM

Basura e indiferencia se acumulan en las calles de Cabecera

Publicado por: Editorial

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El problema de basuras que actualmente afronta Cabecera es una consecuencia más de la inestabilidad política que tiene entorpecida la marcha de la administración municipal y amenaza con convertir un problema manejable en una crisis. Lo que comenzó como quejas esporádicas por la acumulación de basuras en el sector de los negocios nocturnos, se ha agravado en cerca de una decena de puntos críticos, donde los desechos invaden vías, andenes y algunos parques, atentando contra la salud pública y la dignidad de los ciudadanos.

La reciente y enérgica exigencia presentada por la Junta de Acción Comunal y la Junta Administradora Local de Cabecera a la Empresa de Aseo de Bucaramanga señala como positivo el aumento de recicladores informales, aunque señalan que ellos adelantan su loable labor sin regulación y terminan dispersando los residuos; además, denuncian la frecuencia insuficiente del barrido y la carencia de cestos de basura en lugares neurálgicos como los parques San Pío y Las Sarrapias.

Esta acumulación de basura se suma a males crónicos del sector como el ruido nocturno, la congestión vehicular y la ocupación del espacio público, todo lo cual enrarece el ambiente y degrada la calidad de vida. Pero, además, están las viviendas abandonadas, convertidas en focos de insalubridad e inseguridad, que no hacen más que agravar el cuadro. Y aunque estos son problemas de largo tiempo, parece que comienzan a agravarse como efecto de la interinidad en la administración municipal, lo cual introduce una lógica de transitoriedad que debilita la autoridad y dificulta la implementación de soluciones de fondo.

La gravedad del momento exige reconocer que la solución va más allá de una jornada de limpieza puntual, pues Bucaramanga arrastra un déficit histórico en su modelo de gestión de residuos, además de que, según se ha denunciado, el Área Metropolitana ha incumplido su obligación de planificar e implementar políticas supramunicipales efectivas. La separación en la fuente sigue siendo una utopía porque no existen incentivos reales para los ciudadanos, mientras que las empresas de recolección, que cobran por tonelada, no hacen que la cantidad de basura disminuya. Mientras este sistema ineficiente no sea replanteado, cualquier intervención será sólo parcial.

Es importante, por tanto, que las autoridades entiendan que la basura acumulada en las aceras de Cabecera es solo una pieza en una crisis multidimensional. La comunidad ha cumplido con su deber, se ha organizado y ha presentado sus demandas sobre la mesa de las autoridades, ahora es el turno de la administración, en coordinación con el AMB, de responder con la contundencia que la emergencia merece.

No basta con la firma de actas de compromiso que luego duermen en un cajón; se requieren acciones inmediatas, visibles y sostenidas, porque la salud de miles de personas está en juego. Todo esto muestra cómo es de importante que la gobernanza en Bucaramanga se recupere y la ciudad se estabilice cuanto antes. La basura en Cabecera es una de varias evidencias que hay en la ciudad de que las malas acciones de los gobernantes las pagan los ciudadanos.

Publicado por: Editorial

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