viernes 24 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

La infamia de los acueductos en Santander

En Los Santos, como en Vélez, Málaga, Landázuri y Barichara la negligencia, la incompetencia y la indolencia de muchos funcionarios han arruinado las expectativas de contar con un buen acueducto
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Toda acción que se dirija al asalto de los dineros y las propiedades públicas, constituye una ofensa para la Nación, una fuente de empobrecimiento de la sociedad en su conjunto y un repudiable aporte a la corrupción y la impunidad en el país, pero si a esto le sumamos la burla abierta y sistemática a los ciudadanos y el descaro absoluto al jugar con sus mayores esperanzas, como es el caso de las poblaciones que podríamos decir que siempre, desde que fueron fundadas, han esperado por el agua, pues estamos frente a actos de la peor ruindad que deberían tener ejemplares castigos y no quedar cubiertos con la acostumbrada impunidad.

Eso es lo que parece ocurrir en Santander, ante la impotencia de la ciudadanía y la interesada parsimonia de los entes de control que mantienen bajo el polvo de sus anaqueles investigaciones o procesos que en lugar de silencio, deberían aportar sonoras decisiones sobre lo actuado en al menos cinco casos de construcción de acueductos regionales en nuestro departamento, proyectos ejecutados por la Empresa de Servicios Públicos de Santander, Esant, que hasta hoy se han quedado en promesas o en obra negra, sometidos a las consabidas suspensiones y adiciones presupuestales, luego de opacas adjudicaciones, en contratos que suman más de 70 mil millones de pesos.

El descaro de los administradores públicos, alcaldes y gobernadores vinculados a estos casos, ha llegado al punto de erigir obeliscos para ellos mismos con el fin de exhibir placas que hablan de su grandeza porque van a hacer lo que nunca ocurrió, como, por ejemplo, el acueducto para el tan necesitado municipio de Los Santos. Juegan con la esperanza de una localidad como esta que en 2014 acumulo 30 meses sin una sola lluvia y llevó a la gente a la total desesperación.

Allá, en Los Santos, como en Vélez, Málaga, Landázuri y Barichara la negligencia, la incompetencia y la indolencia de muchos funcionarios han arruinado las expectativas de contar con un buen acueducto, mientras los presupuestos sí se van líquidos a manos desconocidas. Solo se ven ruinosas letras muertas, como en Los Santos, una promesa firmada sobre piedra en 2015 por el entonces gobernador Richard Aguilar con un texto ampuloso y falaz: “(...) nos comprometemos ante Dios y la comunidad de Los Santos a que garantizaremos de manera definitiva, el suministro de agua potable para todos los habitantes del municipio en el presente y los tiempo venideros”.

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