viernes 28 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

La suerte de la reforma política y electoral

Si el Congreso, ese que tiene buen numero de caras nuevas y promisorias, permite que las cosas cambien para que nada cambie, se le daría un fuerte portazo en las narices a las ilusiones del país y las secuelas las veremos más adelante

Se sabe que el desmoronamiento de la democracia venezolana y de sus instituciones posiblemente no hubiera sucedido si quienes encarnaban a los partidos políticos tradicionales (Adeco y Copei) y el pensamiento demoliberal, no hubieran incurrido en tantos yerros y actuado con tan aguda ceguera política e histórica. Los efectos han sido apocalípticos.

En Colombia, amplios sectores de la ciudadanía han hecho sonar timbres que deben ser atendidos, como es el caso de los casi doce millones de votos depositados en pro de que se tomen medidas contra la corrupción y los resultados que más de una vez ha habido en elecciones regionales en Bogotá. Si esas señales de alarma no se escuchan y no se revisa la hoja de ruta de nuestra democracia, cualquier día podremos llevarnos sorpresas amargas.

Cursa en el Congreso un proyecto de Ley de reforma del sistema político y electoral que contiene algunas propuestas que desde años atrás se han planteado para hacer más transparente y a tono con los tiempos nuestro sistema político y electoral.

El proyecto fue aprobado en primera vuelta, pero en los trámites parlamentarios se le recortaron importantes propuestas, aquellas que buscaban empezar a sanear los vicios y los nichos de corrupción que tiene nuestra democracia representativa.

Se le quitó la propuesta de que las listas de candidatos al Congreso fueran ‘cerradas’, para reemplazar al voto preferente; se evaporó el regreso a la elección regional del Senado, aún cuando se impulsa el que por cada departamento haya un senador; ya no están las medidas para acabar con la financiación privada de las campañas; se abolió la creacion de un organismo que sustituya al tan criticado Consejo Nacional Electoral. El proyecto seguirá tramitándose en marzo de 2.019.

Si algo aglutina a los colombianos hoy es la lucha contra la corrupción y mucho del sistema político actual es la puerta de entrada al mundo de ella. Si el Congreso, ese que tiene buen numero de caras nuevas y promisorias, permite que las cosas cambien para que nada cambie, se le daría un fuerte portazo en las narices a las ilusiones del país y las secuelas las veremos más adelante.

Ojalá seamos inteligentes, nos hagamos autocrítica y no golpeemos de muerte las esperanzas de un país.

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