De acuerdo a varios analistas políticos, la financiación de las campañas electorales de la Alcaldía, Gobernación y Concejos en Santander, fue la más alta de la historia.

Publicado por: ÁNGELA SAMPAYO M.
Aunque las campañas electorales de todo el país ya dejaron a los grandes vencedores que esperan posesionarse el próximo 1 de enero, la financiación de la campaña pasada a todos los cargos de elección popular, particularmente en la Gobernación y Bucaramanga, fue de las más costosas y de gran compra de votos registrada hasta ahora.
“En los barrios, en las Juntas de Acción Comunal, en los Concejos del departamento, se habla de cifras que triplicaron lo que se invertía en campañas como las de Concejo, Alcaldía y Gobernación, siendo de las más altas en la historia del departamento”, aseguró Andrés Peralta, analista político.
Estas contiendas traen consigo rumores que se extienden en las calles de la ciudad sobre campañas de hasta 30 mil millones de pesos, ingresos que parecen difíciles de controlar porque los mecanismos existentes no pueden rastrear muchos de los recursos que entran en especie.
Según Miguel Fajardo, miembro de la Misión de Observación Electoral, la preocupación es que “no hay mecanismos precisos que permitan hacer control a los ingresos de las campañas ya que muchos ingresos entran en especie como aportes de vehículos, pagos por los mismos propietarios o por empresas, aportes publicitarios y demás que no están controlados”.
Y es que la falta de un control efectivo por parte de las entidades gubernamentales, permite que diferentes eventos, festivales, bingos y hasta el pago de gasolina sean excluidos del reporte final de gastos campaña.
Campañas elevadas
De acuerdo a los datos compilados por la Corporación Transparencia por Colombia para la Alcaldía de Bucaramanga, el gasto de los candidatos en cifras redondeadas fue para Carlos Ibáñez de $1.073 millones, Jhan Carlos Alvernia $901 millones, Rodolfo Hernández $859 millones y Sergio Muñoz con $218 millones. Todos bajo el tope de $1.221 millones pero que a consideración de analistas y políticos consultados estas cifras no son reales.
Para Julio Acelias, politólogo, el fenómeno se debió a que “hubo actores económicos, grandes empresarios y contratistas del Estado apostándole a la política. El caso de los Alvernia, quienes son grandes contratistas de Santander en el tema de la salud y de frigoríficos, con su candidato a la Alcaldía fueron ríos de dinero los que utilizaron. Es decir, un actor económico, contratista de lo público, con candidato propio”.
Todo lo anterior tan solo en la alcaldía, “pero las verdaderas cifras elevadas son las de Concejo, donde el tope era un poco más de $100 millones y por lo menos 10 de los candidatos al Concejo gastaron más de $1.000 millones cada uno”, aseguró otro de los analistas consultados, quien agrega que en esta contienda también se vio mucha compra de votos, no solo en estratos 1, 2 y 3 sino en el 4, lo que engordaría esas cifras de gastos invisibles.
“Esta vez hasta nació una costumbre de comprar reuniones y pagaban en el Norte hasta $10 mil por persona para que asistiera sin contar la compra que se vio el día electoral, donde dieron $90 mil, $100 mil y hasta $200 mil por voto”, afirmó.















