A un mes de las presidenciales, tres encuestas recientes muestran cómo está el panorama electoral en el que 13 candidatos disputarán la Casa de Nariño.

Todas las encuestas presidenciales han dejado algo claro: Iván Cepeda tendría un pase directo a la segunda vuelta del 21 de junio, mientras que Paloma Valencia y Abelardo De la Espriella continúan en la puja por ese voto indeciso que pueda llevarlos a disputar con el candidato del Pacto Histórico, luego del 31 de mayo.
Si bien es cierto, las mediciones varían entre los porcentajes de Valencia y De la Espriella, dejan claro que Cepeda no sería capaz de ganar en primera vuelta, como él mismo lo ha anunciado.
De hecho, las cuentas no le favorecen. Son 13 candidatos que disputarán los 41 millones de votantes (censo electoral preliminar según la Registraduría) y, para ganar en primera vuelta, deberá sacar la mitad más uno, en números de los analistas, se convierte en algo casi imposible de lograr.
Pero, mientras los tres punteros parecen estar consolidados para disputarse la revancha de junio, los otros 10 candidatos siguen relegados en las encuestas, con poca intención de voto y sin debates en medios de comunicación que les permita conquistar ese voto indeciso a un mes de la primera vuelta presidencial.
Resultados diferentes
Bien dicen los expertos que las encuestas son únicamente la “foto del momento” en la que se hizo la medición; por tanto, por esa razón varían los resultados entre una firma y otra, además de los resultados de la misma jornada electoral. Hace cuatro años, cuando faltaba un mes para la primera vuelta, Invamer planteó un escenario que no se cumplió.
La encuesta señaló que la segunda vuelta presidencial se daría entre Gustavo Petro (43 %) y Federico Gutiérrez (26 %). Sin embargo, otra cosa ocurrió. Fue Rodolfo Hernández, quien en esa medición solo tenía el 13 % de intención de voto, el que disputó la Casa de Nariño con el hoy jefe de Estado, Gustavo Petro.
Ahora las mediciones también varían. El domingo pasado, Invamer publicó su encuesta en la cual Iván Cepeda se consolidó con un 44 % de intención de voto, seguido por Abelardo De La Espriella con el 21 % y Paloma Valencia con el 19 %, manteniendo así un orden secuencial entre todas las encuestas, pero con un candidato del Pacto Histórico que “rompe su propio techo” y se acerca al 50 % de posibilidades de quedarse con la Casa de Nariño.

La encuesta de GAD3 para Noticias RCN de esta misma semana tiene un panorama similar. Cepeda alcanza el 36 %, De La Espriella el 21 % y Valencia el 13 %. Es decir, cifras inferiores a las que presentó Invamer en la medición que hizo para Noticias Caracol y Blu Radio el domingo pasado.
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Por último, Atlas Intel plantea un escenario con mayores pérdidas para Paloma Valencia. El candidato del Pacto Histórico alcanza el 38 %, el abogado el 29 % y la del Centro Democrático el 20 %.
¿Qué indican los resultados?
Yann Basset, doctor en Ciencia Política y profesor de la Universidad del Rosario, destacó la tendencia de las mediciones y dijo que cada encuestadora tiene su metodología; por tanto, considera normal que muestren algunas diferencias. “Una grande es que Invamer está basando sus estimaciones de intención de voto sobre el electorado que dice estar seguro de ir a votar”.
Las mediciones que han hecho otras firmas como Guarumo también plantean un panorama en el que los tres mismos candidatos disputarían la Presidencia de la República en dos vueltas.

A su turno, Gerardo Martínez, abogado y experto en temas políticos y electorales, considera que las encuestas varían también dependiendo de los mecanismos utilizados en la recolección de información: algunas encuestas son personales y otras a través de teléfono.
“Los resultados varían por las metodologías utilizadas en cada una de las firmas. Uno no sabe si miden o generan opiniones, finalmente”, afirmó el experto.
Para Martínez, es claro que las encuestas juegan un papel importante en medio de los procesos electorales. De hecho, cree que son necesarias y un termómetro casi perfecto para quienes son los famosos “indecisos”, que terminan votando por quienes tienen más intención de quedarse con la Presidencia de la República. Es decir, se convierten en votos útiles de la jornada.
“Al final del proceso, muchos indecisos se decantan por eso, por tener un voto efectivo y por no ‘perderlo’, como se dice. Entonces, las encuestas funcionan para definir votos”, afirmó Martínez.
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En ese mismo sentido opinó John Mario González, quien tiene claro que las encuestas —más que mediciones— terminan influyendo en el voto de los indecisos, razón por la cual en muchas ocasiones (no siempre) los resultados electorales terminan siendo proporcionales a las encuestas.
“El punto central de todo esto es que casi siempre las encuestas terminan siendo más influyentes que cualquier otra cosa. Y eso siempre les va a servir a los punteros. A los que están por debajo de ellos tres les va a perjudicar, porque no van a conquistar más votos. Los ven como candidatos con pocas probabilidades de remontar”, puntualizó González.
El panorama en segunda
Las encuestas son poco generosas con los demás 10 candidatos, a quienes no les dan ni un 5 % de intención de voto. Es decir, Sergio Fajardo, Claudia López, Miguel Uribe Londoño, Sondra Macollins, Luis Gilberto Murillo, el general Matamoros, Mauricio Lizcano y Santiago Botero tendrían pocas o casi nulas probabilidades de pasar a la revancha.
En segunda vuelta, el panorama se daría entre Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella, o entre el mismo Cepeda y Paloma Valencia, quienes tienen más intenciones de voto según las mismas encuestas presidenciales.
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Ayer, El Tiempo publicó la encuesta de Guarumo y Ecoanalítica que plantea los escenarios en segunda vuelta. En la revancha, Paloma Valencia le ganaría a Iván Cepeda con un 44 % de intención de voto contra un 40 %. En cambio, el candidato del Pacto Histórico tendría un empate técnico con Abelardo De la Espriella. Los dos se quedarían con el 40 % de los votantes.
Según Gerardo Martínez, el escenario en segunda vuelta es menos predecible. ¿La razón? Es una jornada mucho más pasional y poco técnica, en la que los votantes eligen a sus candidatos no por proyectos políticos, sino muchas veces en contra del otro aspirante.
“Es que en segunda vuelta todo se vuelve más pasional. El voto se vuelve más en contra de un candidato y no en favor de otro. Eso ha pasado históricamente en las elecciones presidenciales de Colombia. En teoría, gana el que tenga menos cuestionamientos, pero no por gusto, sino por no dejar llegar a ese que le tienen reparos”, afirmó.
















