La diversidad de códigos culturales genera un lenguaje característico de cada región. Frente al fenómeno de la migración, hay que ver desde lo lingüístico, una oportunidad para enriquecer el vocabulario aprendiendo nuevas palabras.

Publicado por: Kendy Jaimes
Migrar a un nuevo país trae consigo adaptarse y conocer otras culturas sin dejar a un lado las costumbres propias, entre ellas, el lenguaje. Ciertas expresiones y palabras nos hacen hijos o hijas de una región, independiente que estemos radicados en otra ciudad. Por ejemplo, si usted le dice a una persona venezolana que por favor le traiga de la plaza de mercado un banano o plátano como comúnmente se conoce esa fruta en Colombia, ¿Qué cree que podría pasar?
Quizás algunos y algunas personas venezolanas puedan entender; otras y otros se pregunten: ¿qué es eso? Lo cierto es que, en el léxico de ellos y ellas, esta fruta tiene otro nombre y es cambur.
Este es tan solo un ejemplo de la diversidad en palabras y expresiones que existen entre Colombia y Venezuela, y que tanto para personas migrantes como comunidad de acogida empiezan a ser parte de un intercambio lingüístico en el día a día.



















