Trece fincas de Árbol Solo, en El Socorro, se suman a la estrategia ‘Zona Segura Cafetera’ para reforzar la seguridad durante la cosecha de agosto a diciembre.

Publicado por: Jorge Rios
Trece fincas cafeteras de la vereda Árbol Solo, en el municipio de El Socorro, hacen parte de la estrategia piloto denominada ‘Zona Segura Cafetera’, una iniciativa que busca, de manera articulada entre la comunidad y la Policía Nacional, reducir y mitigar los riesgos de seguridad en el entorno rural.
El intendente Yamith Pabón Salcedo, de la Policía de Carabineros de Santander, explicó que se trata de un trabajo comunitario que surgió a petición de los habitantes de la vereda. El objetivo es que esta estrategia se mantenga en el tiempo y pueda replicarse en otras zonas rurales del departamento.
Gracias a la articulación entre las familias que decidieron vincularse al proceso y las autoridades, se establecerá un canal de comunicación directa que permita una respuesta oportuna ante cualquier eventualidad que se presente en el territorio.
Aunque Árbol Solo no registra altos índices de delincuencia, al igual que otras veredas de la parte alta socorrana, concentra una significativa producción cafetera, lo cual representa ciertos riesgos, especialmente durante la temporada de cosecha que va de agosto a diciembre. Durante esos meses aumenta la presencia de población flotante, lo que exige mayor atención en términos de seguridad.
Pedro David Berdugo, secretario de Agricultura de El Socorro, resaltó la importancia de este tipo de estrategias para fortalecer la seguridad rural. “Todo suma. Esta población está ubicada en los primeros lugares del ranking como productor de café en Santander, y debemos protegerla”, afirmó.
Aunque la iniciativa es complementaria al habitual Plan de Cosecha Segura, Berdugo recordó que desde 2025 se ha solicitado al departamento y a la Policía Nacional garantizar presencia institucional en las zonas rurales durante todo el año, no solo en época de recolección.
Gerónimo Sarmiento, miembro del Comité de Cafeteros de Santander y expresidente de la organización, destacó que la clave de este tipo de programas es la coordinación efectiva entre productores y autoridades. “Las fincas siempre tienen trabajadores. En promedio, cada unidad productiva emplea a seis personas, pero en temporada de cosecha esa cifra puede llegar a 30. En esos momentos es cuando más apoyo se necesita, porque llega gente de muchas partes y no siempre estamos preparados para responder ante todos los riesgos”, explicó.
Sarmiento concluyó que la estrategia es positiva, especialmente en un año en el que se espera una cosecha superior a la de 2024. “Si los precios acompañan, será un gran año para los cafeteros”, añadió.















