Un deslizamiento en la vereda Zarandas, zona rural de Vélez, Santander, destruyó cultivos y viviendas, dejando a varias familias damnificadas y obligando a declarar emergencia.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
Seis familias lo perdieron todo y otras cuatro están en riesgo, teniendo que abandonar sus casas, aunque el número de damnificados puede ser mayor. Ese es el primer balance que hicieron las autoridades de Vélez sobre el deslizamiento de tierra que afectó 120 hectáreas en la vereda Zarandas, zona rural del municipio que colinda con la famosa Transversal del Carare.
“No hemos podido entrar bien a la zona por el riesgo que existe”, dijo Orlando Ariza, alcalde veleño, quien al cierre de esta edición evaluaba la declaración de la calamidad pública y buscaba ayuda de la Unidad de Gestión de Riesgos de Santander, porque está claro que el municipio no tiene cómo atender una emergencia de esta naturaleza.

No hubo pérdidas humanas, pero sí de cultivos, de tierras, de animales y de viviendas. Ariza expresó que, según el primer recorrido realizado, es necesario reubicar a al menos 10 familias y garantizarles en donde vivir mientras se busca una solución de fondo.
“Por ahora se están quedando donde unos familiares”, afirmó el mandatario, reconociendo que seguramente más personas tendrán que salir de sus casas, un dato que esperan confirma con el último balance.
Campesinos vieron arrasadas sus fincas en zona rural de Vélez
Luis Emilio Barbosa Pardo, uno de los campesinos que perdió su finca de trabajo y quien luego del incidente intentó recuperar algunas cosas, dijo que la tierra suena como enfurecida y se escucha a los árboles romperse, como cuando los están partiendo con un hacha, una evidencia de la amenaza que persiste en el sector.

Este hombre de 40 años, residente de toda la vida en la vereda, perdió las ocho hectáreas de su finca, seis de ellas productivas y dedicadas especialmente a la ganadería.
Además, tenía una casa para la persona que cuidaba la finca, un granero con ensiladora, otras maquinarias agrícolas y mucho pasto. Lo único que se salvó fueron las vacas, porque las tenía en el terreno de su mamá, no muy lejos de la zona.
“Eso lo compré hace siete años, ahí estaban los sueños de toda la vida y la esperanza de salir adelante”, afirmó el campesino, que reside con su familia en una vivienda justo a un costado de la vía al Carare, que también amenaza con desplomarse por inestabilidad del terreno.
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Se salvó de milagro: así sobrevivió a la avalancha en Vélez
Acostumbrado a los sonidos de un gato de un vecino que acostumbraba a llegar a medianoche a revisar las ollas, Bercelí Pardo – primo de Barbosa y el responsable de cuidar la finca, se levantó a ver por qué hacía tanto ruido. De hecho, tenía pensado asustarlo, para que lo dejara dormir, pero el susto se lo llevó él.
En ese momento se percató que no era el gato y todo estaba vibrando. Intentó abrir la puerta y ya no lo logró, la tierra no lo dejaba.
Asustado, se puso sus botas (una vieja y una nueva), salió por la puerta trasera y terminó corriendo para intentar dar aviso a una de las familias vecinas.
Eso evitó que la tragedia fuese mayor y que hoy las pérdidas fueran solo materiales, aunque ahora los damnificados piden ayuda de las autoridades porque vieron esfumarse el esfuerzo de toda una vida en un instante.















