El investigador Arturo Moncada ha recopilado en su blog personal algunos de los documentos y datos que permiten evidenciar cómo en el desarrollo de la ciudad ha habido fuerte influencia extranjera motivada por la industria petrolera.

Publicado por: SONIA LUZ SUÁREZ SALAZAR
Gonzalo Jiménez de Quesada, la importancia del petróleo y Pipatón y Yarima son algunos de los datos infaltables cuando de historia de Barrancabermeja se habla un día como hoy 26 de abril, cuando se pone una velita más en su pastel.
Sin embargo, 95 años de vida municipal tienen muchas otras aristas. Una de ellas es la que explora el investigador y docente Arturo Moncada Rodríguez, quien en la actualidad se desempeña como asesor de la Personería de Barrancabermeja.
En su blog ‘Cercanyas, un sitio de encuentros’, varios de sus artículos están dedicados a la poco explorada historia del Puerto Petrolero. Entre los relatos destaca la huella que dejó el paso de cientos de extranjeros por la ciudad desde sus inicios.
“Barrancabermeja por esa época (años 30) era uno de los lugares más cosmopolitas de la Nación, ya que atraídos por la naciente industria petrolera técnicos, tahúres, aventureros y gentes de variada condición se dan cita en ella”, indica el escritor en su artículo ‘Del oro del pirú al Oro Negro’.
De hecho, en los registros encontrados por Moncada, para 1939 había 438 extranjeros, en su mayoría canadienses y estadounidenses.
Sin embargo, también se reportan otros visitantes no menos importantes para la historia de la ciudad como los alemanes y austriacos, que llegan a la ciudad huyendo del nazismo y entusiasmados con las travesías de Lenguerke por Santander.
Uno de ellos es el alemán Carlos Reger, quien en 1934 erige su negocio de metalmecánica, que luego se traslada al local junto al Colegio Santa Teresita y que por muchos años fue uno de los principales establecimientos comerciales de la ciudad.
“También llegó el austriaco Ruddolf Knepper, quien ayudó en la construcción de la Catedral La Inmaculada. Luego de irse de la ciudad volvió para pedir a la Iglesia una contribución por su ayuda, la cual nunca recibió. Murió aquí en 1975”, relata Moncada.
Otros extranjeros con fuerte presencia en la Bella Hija del Sol fueron los sirios - libaneses, quienes migraron de sus países de origen en los años 20 y entraron por la Costa Atlántica.
“Ellos llegan a la Costa y se esparcen por el país. De esta migración se quedaron en Barrancabermeja varias familias como los Evan, los Mebarak y los Cure que actualmente aún son reconocidos”, añadió el investigador.
Intercambio cultural
Durante los primeros 50 años de vida municipal de Barrancabermeja la llegada de extranjeros era casi inevitable, debido a la industria petrolera.
“En 1970 con la construcción de la Unidad de Balance en la Refinería llega la firma italiana Kellog trayendo consigo ciudadanos americanos y europeos. Fue tal la influencia en los barranqueños que el Obispo tuvo que emitir una carta en la que pidió regularizar las relaciones de pareja, pues había mucha unión libre”, comentó el investigador Arturo Moncada.













