En la ciénaga de Paredes, ubicada en el municipio de Puerto Wilches y El Llanito de Barrancabermeja, hay preocupación por parte de la comunidad de pescadores por el riesgo que corren los manatíes ante el descenso en los niveles de estos cuerpos de agua.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Las primeras señales de la temporada seca ya empiezan a hacerse visibles en algunas zonas del Magdalena Medio, donde comunidades pesqueras advierten sobre el descenso en el nivel de algunos cuerpos de agua. Las situaciones más críticas se registran en la ciénaga Paredes, en el municipio de Puerto Wilches, y en El Llanito, en Barrancabermeja, donde hay preocupación por el riesgo que corren especies en peligro de extinción como el manatí antillano.
En el sector conocido como Campo Duro, sobre la ciénaga Paredes (Puerto Wilches), pescadores que tradicionalmente adelantan labores para alimentar a la especie advirtieron que el bajo caudal ha dejado extensas áreas con poca profundidad, reduciendo el espacio disponible para la fauna silvestre y alterando el equilibrio de estos ecosistemas.
En el caso del manatí antillano, la disminución del agua limita su desplazamiento, reduce las zonas donde encuentra alimento y aumenta la probabilidad de quedar atrapado en sectores aislados o en zonas donde pueda ser alimentado.
“Nosotros cortamos el alimento y lo llevamos hasta allá, pero la ciénaga está baja y creemos que los manatíes que habitan acá no están comiendo nada porque no hay cómo llegar a llevarles alimento. La ciénaga está seca y ya no salen los motores porque eso está seco y no hay cómo andar en el agua. Hace algunos días vimos un manatí en la isla de Modesto, que se varó y se había quedado allí, pero hubo una lluvia y pudo salir. Nosotros ya íbamos a sacarlo”, expresó un pescador de la zona.

La preocupación no es nueva, pero se intensifica cada vez que la ciénaga atraviesa períodos prolongados de sequía. Ante este panorama, las comunidades pesqueras hicieron un llamado a las autoridades ambientales para intensificar el monitoreo de las ciénagas durante la actual temporada seca y adoptar medidas que contribuyan a conservar estos ecosistemas estratégicos de la región.
“A la administración, a la Gobernación y a la CAS les pedimos que se acuerden de esta zona y que actúen antes de que empiecen a aparecer animales muertos. Nosotros somos quienes cuidamos la especie, la alimentamos, pero necesitamos ayuda”, precisó el pescador.
Cabe destacar que la ciénaga Paredes es uno de los principales santuarios naturales del país y hábitat del manatí antillano.
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También hay preocupación en el LLanito por la temporada seca
En El Llanito, habitantes del corregimiento han manifestado su preocupación por el evidente descenso del espejo de agua durante las últimas semanas, que ha estado acompañado de una reciente mortandad de especies, de la cual aún no se precisan las causas.
“La ciénaga está muy seca. Da tristeza verla así y, además de eso, el agua está muy caliente. Nuestra preocupación, que de por sí es grande porque en estas últimas semanas se han hallado especies de peces muertas, es que en cualquier momento aparezcan manatíes sin vida, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores”, expresó Yelisa Potes, líder del corregimiento El Llanito.

La amenaza para los manatíes no proviene únicamente del verano. La preocupación aumenta tras las denuncias de presunta contaminación por hidrocarburos.
“Tenemos presencia de una nata sobre la ciénaga que tiene trazas de hidrocarburos, que es lo que se observa, pero también la profundidad es muy baja por efectos del fenómeno de El Niño, y esto está generando riesgos asociados a la muerte de peces y pone en riesgo otras especies”, dijo Leonardo Granados, secretario de Ambiente.
En esta zona, asociaciones comunitarias como Guardianes del Manatí adelantan jornadas de alimentación para evitar que se vuelvan a registrar muertes de esta especie.

Solo en Barrancabermeja, en los últimos cinco años, al menos 16 manatíes han muerto, especialmente en la ciénaga El Llanito y el caño San Silvestre. Durante 2025 se registraron cuatro casos; tres de ellos ocurrieron en la recta final del año, en un período de solo 30 días.















