Barrancabermeja avanzó en acercamientos con tres estructuras que manifestaron su intención de frenar la violencia, pero el proceso no llegó a una mesa formal. El cambio de Gobierno Nacional planteó una ruta distinta para quienes quieran dejar la ilegalidad.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
El proceso de paz urbana que comenzó a construirse en Barrancabermeja desde mediados del año pasado quedó en medio del cambio de Gobierno Nacional.
Tras su llegada a la Presidencia, Abelardo De La Espriella anunció el cierre de las mesas de diálogo y conversaciones sociojurídicas con estructuras criminales y fijó el sometimiento a la justicia como la ruta para quienes quieran abandonar las armas y las actividades ilegales.
El anuncio llegó cuando en Barrancabermeja aún no había comenzado una mesa formal de diálogo con estructuras criminales. La ciudad había avanzado en reuniones, acercamientos y en la caracterización de las bandas que operaban en el territorio y que habían manifestado su intención de frenar la violencia.
Todo comenzó en julio de 2025. Alias ‘Marihuano’, señalado como líder de ‘Los de la M’, envió una carta a la Diócesis de Barrancabermeja en la que expresó su voluntad de dialogar para detener las acciones violentas. Después se conoció la adhesión de otras dos estructuras: ‘Los de la Unión’ y ‘Los Búcaros’.
La propuesta encontró eco en organizaciones sociales, comunidades, iglesias y en el Consejo Territorial de Paz. Desde allí, durante meses se desarrollaron encuentros comunitarios y empezó a construirse una solicitud para que Barrancabermeja fuera tenida en cuenta dentro de la estrategia de paz urbana del Gobierno de ese entonces.

El proceso llegó hasta la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. David Ravelo, presidente del Consejo Territorial de Paz y quien había sido designado como facilitador, explicó a comienzos de este año que ya se había entregado la información necesaria para caracterizar a los grupos y evaluar si existían condiciones para avanzar.
“Se realizaron muchos encuentros en la ciudad, particularmente el 6 de diciembre se hizo un gran encuentro con habitantes, no solamente de Barrancabermeja sino de la región del Magdalena Medio. También se le hizo llegar al comisionado toda la información al respecto y una comisión de alto nivel debía tomar una decisión al respecto”, explicó.
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Para mediados de 2026, Barrancabermeja seguía esperando una respuesta. La expectativa estaba puesta en una comisión integrada por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, el Ministerio de Defensa y la Dirección Nacional de Inteligencia, que debía revisar la información enviada desde el territorio y decidir si la ciudad podía avanzar formalmente hacia una experiencia de paz urbana.

Un proceso que quedó esperando una decisión
La respuesta nunca llegó durante la administración del expresidente Gustavo Petro. Tras asumir la Presidencia en agosto de 2026, Abelardo De La Espriella anunció el cierre de las mesas de diálogo y señaló que quienes quieran abandonar las actividades ilegales deberán someterse a la justicia.
Ese anuncio abrió la discusión en Barrancabermeja sobre qué pasará con el trabajo que se venía adelantando desde el territorio. Ubencel Duque, director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, considera que la experiencia acumulada en la región debe ser tenida en cuenta en las decisiones que se tomen sobre la búsqueda de la paz.
“Creemos que ese es el desafío que tenemos las organizaciones de la sociedad civil y sociales y también las entidades tanto públicas como privadas que trabajamos en la procura y en la construcción de la paz. Colombia siempre es un país que va a estar buscando incansablemente la paz y sobre todo el Magdalena Medio en esa dirección”, dijo.

Esa búsqueda, sin embargo, se encuentra ahora con un camino distinto al que se esperaba cuando Barrancabermeja empezó a tocar las puertas del Gobierno Nacional. Para David Ravelo, el sometimiento de las estructuras es una posibilidad contemplada por la ley, pero no puede darse sin establecer antes las condiciones para que los grupos abandonen la violencia.
“Si queremos el desmantelamiento de los grupos, tiene que haber un sometimiento, pero tiene que haber un proceso, desde luego, porque lo otro sería tierra arrasada. Y ninguna madre de familia que ha visto morir a sus hijos quiere que se reproduzca esta violencia”, dijo.
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Ravelo sostiene que ese proceso no puede limitarse a la actuación de la Fuerza Pública. Según explica, también debe abordar las condiciones que han permitido que la violencia se mantenga en el territorio.
“El mejor instrumento para acabar con la violencia tiene que ver con el instrumento del diálogo. Así lo hemos venido insistiendo, pero además acabar con las causas profundas que generan la violencia. ¿Cuáles? La pobreza, la desigualdad y que es fundamental en estos temas que corresponde al desconocimiento de las organizaciones sociales, sobre todo de las comunidades”, precisó.

La paz requiere de la participación de muchos actores
Todo este panorama se da mientras la ciudad sigue cargando a cuestas la violencia. Según el registro de la Policía Nacional, con corte al 31 de mayo de 2026, se contabilizaban 45 víctimas de homicidio: 41 hombres y cuatro mujeres.
La mayor parte de los casos corresponde a personas mayores de 18 años, con 41 víctimas, mientras que cuatro eran adolescentes entre los 12 y los 17 años. Asimismo, según datos de la Policía del Magdalena Medio, en el primer trimestre del año, el delito de extorsión registró un incremento del 11 % frente al mismo periodo del año anterior.
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Los datos hacen parte del contexto en el que organizaciones sociales, la Iglesia y el Consejo Territorial de Paz insisten en que se debe hablar de construcción de paz. Para monseñor Ovidio Giraldo, obispo de la Diócesis de Barrancabermeja, ese trabajo requiere la participación de distintos sectores y no puede reducirse a las decisiones de una sola institución.
“La paz es algo que siempre está en construcción, y es un anhelo de muchos y ojalá fuera de todos porque es una necesidad básica. La paz nos une porque como es tan delicada y tan especial requiere el concurso de muchos, nadie en individual podrá avanzar en el camino de la paz”, expresó monseñor.
















