El desarrollo de una ciudad no puede medirse únicamente por el número de edificios que construye o por la extensión de su perímetro urbano. Una ciudad se desarrolla cuando es capaz de ordenar su crecimiento, garantizar servicios públicos de calidad y ofrecer vivienda digna a sus habitantes. En Bucaramanga y su área metropolitana tenemos una oportunidad excepcional para demostrar que esas tres cosas pueden avanzar juntas.
Tenemos una de las empresas de acueducto más competitivas del país, con infraestructura estratégica para garantizar cantidad, calidad y continuidad del servicio. Existe además un plan de expansión soportado técnica y financieramente para acompañar las necesidades previstas en los planes de ordenamiento territorial. A esto se suma la PTAR Río de Oro, probablemente el proyecto de saneamiento más importante que deberá sacar adelante nuestra región.
La infraestructura, sin embargo, es apenas una parte de la ecuación. El otro gran desafío es la vivienda. Nuestros asentamientos están llenos de familias que llevan años esperando una solución digna. Tenemos hogares ubicados en zonas de alto riesgo que requieren ser reubicados, viviendas construidas informalmente y, sobre todo, una oferta insuficiente de vivienda de interés social y prioritario de calidad para responder a las necesidades de una ciudad que continúa creciendo.

Somos conscientes de que el terremoto del pasado 10 de agosto cambió las prioridades del país. La magnitud de la tragedia exige concentrar enormes esfuerzos y recursos en la reconstrucción de los territorios afectados. Bucaramanga, afortunadamente, no sufrió esas consecuencias, pero muchas familias de nuestra área metropolitana siguen viviendo en condiciones de riesgo por la ausencia de una oferta suficiente de vivienda social y esta es una necesidad urgente.
El momento exige liderazgo. Santander tiene hoy la enorme ventaja de contar en el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio con una persona que conoce estas necesidades de primera mano. Jaime Andrés Beltrán conoce Bucaramanga, sus barrios, sus asentamientos y las dificultades que durante años hemos tenido para responderles a miles de familias que esperan una solución.
Por eso, este cuatrienio debería dejarnos una meta concreta: lograr la mayor colocación de subsidios de vivienda que haya recibido el área metropolitana en su historia reciente, acompañada de una estrategia que articule suelo, vivienda, agua potable y saneamiento. No se trata simplemente de construir más. Se trata de construir donde corresponde, con servicios disponibles, infraestructura suficiente y una visión clara de ciudad.
Tenemos agua, capacidad técnica, proyectos estructurados y necesidades plenamente identificadas. También tenemos hoy una oportunidad que debemos saber aprovechar. Bucaramanga puede convertirse en un ejemplo nacional de cómo desarrollar ciudades de manera ordenada, gestionar inteligentemente el agua y garantizar vivienda digna para quienes más la necesitan.
Señor Ministro, estamos aquí para ayudarlo a que sea una realidad.










