La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas rindió homenaje a las mujeres buscadoras del Magdalena Medio en el marco de la conmemoración del Día Nacional de las Mujeres Buscadoras y Constructoras de Paz.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
El pasado jueves 6 de noviembre, el auditorio de la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) fue epicentro de un conversatorio organizado por la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), en el que dos mujeres compartieron sus historias de vida, marcadas por la ausencia y la resistencia: Luz Estella González y Rocío Pérez, quienes desde hace décadas buscan a sus familiares desaparecidos en el marco del conflicto armado.
El evento hizo parte de la conmemoración del Día Nacional de las Mujeres Buscadoras y Constructoras de Paz, creado por la Ley 2364 de 2024, una fecha que reconoce a las miles de mujeres que han dedicado su vida a encontrar a quienes la guerra les arrebató.
“Estas historias nos confrontan como sociedad, nos invitan a romper las cadenas de la indiferencia y a solidarizarnos con las mujeres buscadoras. Nuestra misión es brindar respuestas, aliviar el sufrimiento y mantener viva la memoria de quienes aún no han regresado”, explicó Daladier Jaramillo Rueda, coordinador del a UBPD en el Magdalena Medio.
El funcionario también destacó que la región del Magdalena Medio es una de las zonas más afectadas del país por el flagelo de la desaparición y que muchas madres han muerto sin encontrar a sus seres queridos, por lo que este tipo de espacios buscan fortalecer los relevos generacionales en la memoria. “Ellas son el corazón de la búsqueda y mientras sigan de pie, este país no puede rendirse”, dijo.
De acuerdo con la UBPD, en Colombia existen más de 132.000 personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado. Más de 5.300 de esos casos han sido registrado en la región del Magdalena Medio.

“No he dejado de buscar”: Luz Estella González
“No es fácil remover esta fibra”, dijo Luz Estella González al iniciar su intervención. Su voz, pausada y firme, se abrió paso entre el silencio del auditorio. “No es que uno lo olvide, es que el recuerdo está ahí todos los días, con los hijos, con los nietos, en cada rincón de la casa”.
Desde hace 21 años busca a su hijo Fabián Eduardo Morales González, desaparecido el 10 de febrero de 2004. Fabián tenía 21 años, era presentador deportivo en el canal de televisión local Telepetróleo, actor callejero, payaso por vocación y voluntario en obras comunitarias. “Era luz y donde llegaba, la gente sonreía”, dijo.
Aquel martes, almorzaron juntos. Él salió rumbo al canal donde trabajaba y desde ese momento su familia no supo más de él… Fabián nunca volvió. “Fuimos a los hospitales, a la policía, al Ejército. Nadie sabía nada. Entramos a lugares donde no sabíamos si íbamos a salir con vida, todo por encontrarlo”, relató.
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En 2009, en medio de la búsqueda que para ella nunca ha parado, Luz Estella se sometió a una prueba de ADN, pero el resultado desapareció de los archivos del estado.

“El Estado me falló, pero yo nunca he dejado de buscar. Nunca. Porque uno no puede rendirse cuando lo que falta es un hijo. He tocado puertas, he ido a donde me digan, he llenado papeles, he esperado años, y aun así sigo. A veces siento que camino sola, que todo se repite, que nadie responde… pero mi corazón no me deja parar. Cada mañana me levanto con la esperanza de que ese día alguien me diga algo, una pista, una verdad. Buscar es lo único que me queda, y mientras tenga vida, lo voy a seguir haciendo”, expresó.
Hace poco, la Unidad de Búsqueda retomó su caso y le practicó nuevamente la prueba. “Esta vez tengo fe. No quiero morir sin saber qué pasó con mi hijo. He esperado muchos años, demasiados, pero sigo creyendo que en algún momento sabré la verdad. No quiero irme de este mundo con esa pregunta en el alma. Quiero poder cerrar los ojos tranquila, sabiendo que hice todo lo posible por encontrarlo. No busco venganza, busco paz. Solo necesito saber dónde está, qué fue de él. Esa respuesta me la debe la vida y me la debe el país”, relató la madre buscadora.
Mientras hablaba, su compañera de conversación, con gorro naranja y la foto de su hermano en el pecho, le puso una mano en el hombro, como muestra de apoyo y comprensión.
Rocío Pérez y la memoria de su hermano
Al lado de Esperanza estaba sentada Rocío Pérez quien escuchaba con atención. Ella también ha pasado más de media vida buscando a su hermano Daniel Pérez, desaparecido durante la masacre del 16 de mayo de 1998 en Barrancabermeja.
“Son 27 años de lucha contra la impunidad y de resistencia contra el olvido. Han sido años difíciles, llenos de dolor, de puertas cerradas, de promesas que no se cumplieron. Pero también han sido años de aprendizaje y de fuerza. Yo no he dejado de insistir, porque mi hermano no puede quedarse en el silencio. No ha sido solo mi lucha, ha sido la de muchas familias que seguimos caminando juntas, recordando a los que no están y reclamando verdad. Resistir es lo único que nos ha permitido seguir de pie”, dijo Rocío.
Daniel tenía 20 años cuando hombres armados irrumpieron en el sector nororiental de Barrancabermeja y se lo llevaron. Según testimonios de exparamilitares, las 25 víctimas de esa noche fueron trasladadas a una base en San Rafael de Lebrija, donde fueron asesinadas.
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Desde entonces, Rocío ha buscado sin descanso.
“Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Por eso sigo hablando, porque los jóvenes deben saber lo que pasó en Barrancabermeja”, dijo.
Rocío hace parte del colectivo 16 de Mayo, desde hace años participa en procesos de búsqueda y memoria, acompaña a otras familias y mantiene vivo el nombre de su hermano. “Yo no busco solo a Daniel, busco a todos los que faltan. Porque mientras haya desaparecidos, nuestra lucha no termina.”
Su constancia, como la de Luz Estella, refleja la de cientos de mujeres que, a pesar del miedo, la indiferencia y la falta de respuestas, nunca han dejado de buscar a sus seres queridos desaparecidos.
















