En Barrancabermeja, en el marco de la conmemoración de la masacre del 16 de mayo de 1998, se adelantó el acto de socialización del cambio de nombre de la escuela Nueva Granada, la cual será llamada Colectivo 16 de Mayo.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Barrancabermeja vuelve a detenerse para recordar uno de los episodios más dolorosos de su historia: se cumplen 28 años de la masacre del 16 de mayo de 1998, en la que paramilitares asesinaron y desaparecieron a 32 personas. Familiares de las víctimas, organizaciones defensoras de derechos humanos y entidades institucionales adelantaron durante toda la semana actividades para conmemorar la fecha.
La jornada, denominada “Peregrinación por la Memoria”, estuvo marcada por un acto considerado histórico por las víctimas: el cambio del nombre de la escuela Nueva Granada, ubicada en el barrio María Eugenia, que ahora llevará el nombre de Colectivo 16 de Mayo.
“Nosotros decíamos que no nos sentíamos cómodos con que nuestros hijos estuvieran en un colegio con ese nombre, ya que el Batallón Nueva Granada tiene responsabilidad en esta masacre. Ya está demostrada jurídicamente la responsabilidad que ha tenido el Ejército adscrito al Batallón Nueva Granada. Entonces, por eso nosotros pedimos que se transformara ese nombre y hoy lo logramos”, expresó Rocío Campos, integrante del colectivo de víctimas.

La líder explicó que la iniciativa surgió tras varios encuentros entre familiares y víctimas, quienes buscaban transformar espacios cotidianos en escenarios de memoria. Además del cambio del nombre de la escuela, también se anunció que la avenida Quinta, desde el sector de Bonanza hasta Pozo Siete, será reconocida como la avenida Colectivo 16 de Mayo.
“Para nosotros es importante hacer pedagogía para la memoria. En la comuna siete, también la avenida que inicia desde Bonanza hasta Pozo Siete ahora será conocida como la avenida 16 de Mayo. Para nosotros es muy importante decirle a Barrancabermeja que en esta masacre hubo 32 víctimas, las cuales vamos a dignificar a través de estos espacios de memoria. Son 28 años en los que no ha habido verdad ni justicia, solo impunidad, y lo peor es que el Estado aún no nos ha reconocido como víctimas en el registro oficial”, dijo.
Por su parte, Samuel Alberto Martínez Gil, director de Acceso a la Justicia y Derechos Humanos de la Alcaldía de Barrancabermeja, explicó que esta acción responde a recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y busca dignificar a las familias afectadas.
“Lo que queremos es que estos espacios mantengan viva la memoria de estas personas y de las familias que año tras año han estado luchando por la dignificación de sus familiares”, expresó el funcionario.

La programación, que se desarrolló durante la semana, también incluyó conversatorios, actos pedagógicos y una galería fotográfica en el centro comercial San Silvestre con los rostros de las 32 víctimas de la masacre, como una forma de acercar la memoria histórica a las nuevas generaciones. La última actividad en el marco de la conmemoración está programada para este sábado 16 de mayo, con el acto de reconocimiento a la búsqueda en un lote contiguo a la iglesia San Pedro Claver, del barrio El Campín.
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Las víctimas siguen reclamando verdad y justicia
La conmemoración de este año no solo ha estado marcada por actos simbólicos. También ha sido un espacio en el que las víctimas recordaron que la deuda del Estado con las familias sigue vigente. A casi tres décadas de la masacre, aseguran que todavía persiste la impunidad y que el dolor continúa intacto mientras no se encuentren los desaparecidos y no se sepa la verdad sobre lo ocurrido.
“Hoy queremos hacer memoria, hacer historia, porque nuestros familiares no eran guerrilleros, no tenían apodos ni nada. Eran padres, madres e hijos, y queremos que la gente conozca y se sensibilice frente al dolor que hemos sufrido estas 32 familias”, expresó Luz Almanza, representante del Colectivo 16 de Mayo.
Las víctimas insistieron en que los procesos adelantados ante la Jurisdicción Especial para la Paz y los escenarios internacionales han permitido avanzar en el reconocimiento de responsabilidades, especialmente frente a la participación de integrantes de la Fuerza Pública.
“Antes nos decían que no eran ellos, que no eran los militares los que habían participado. Hoy, con certeza, decimos que participaron por acción y por omisión”, expresó.

Uno de los mayores reclamos que hacen los familiares de las víctimas sigue siendo la búsqueda de los 16 desaparecidos que aún no han sido encontrados. Las familias aseguran que han acompañado personalmente las labores de búsqueda en zonas del Magdalena Medio, sin obtener resultados.
“Hemos ido a los sitios, nos hemos puesto la camiseta para buscarlos porque no queremos dejarlos allí, pero lastimosamente no hemos logrado encontrarlos. Esta lucha seguirá hasta hallar al último desaparecido”, manifestó la lideresa.
Por su parte, Rocío Campos explicó que las condiciones geográficas y el paso del tiempo han dificultado la recuperación de restos humanos en sectores como San Rafael de Lebrija, donde se han realizado intervenciones junto a la Unidad de Búsqueda.
“Somos mujeres y hombres buscadores. El año pasado estuvimos un mes internados junto con la Unidad de Búsqueda, pero las intervenciones fueron fallidas porque no se logró encontrar restos”, señaló.
















