domingo 07 de junio de 2020 - 12:00 AM

Basílica de Socorro: el monumento que Colombia tiene que salvar

La que actualmente es la tercera iglesia más alta de Colombia está en riesgo de colapsar por unas fisuras que afectan su estructura. Se calcula que se requieren $12 mil millones para su reforzamiento estructural, pero las instituciones se ‘están tirando la pelota’.
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Escrito por Víctor Solano Franco / Fotos: José Fabián Martínez y Víctor Solano

Uno de los emprendimientos más colosales a finales del siglo XIX en Colombia fue la idea de construir una imponente catedral que desafiara no solo las alturas, sino los complejos en la gente de la provincia.

En 1873, los habitantes de Socorro, envalentonados por su glorioso pasado como la Insurrección de los Comuneros y la Independencia de Colombia, se empeñaron en tener un templo digno del entonces prometedor presente de la capital del Estado Soberano de Santander.

Demolieron la pequeña iglesia en el marco de la plaza y se propusieron erigir una gigantesca estructura que aún hoy es la tercera iglesia más alta de Colombia y la más alta en piedra labrada. El Papa León XIII se entusiasmó con la promesa de semejante catedral y en 1895 aprobó crear el Obispado de Socorro.

Hoy, este templo de estilo romántico del Renacimiento de orden toscano y convertido en Basílica Menor por el Papa Francisco, está en riesgo de colapsar si no se refuerza su estructura y sus cimientos, como ya lo evidencian unas fisuras muy grandes.

En 1955, apenas un año después de terminar la construcción que tardó 81 años para terminar de vestirse con su pomposo mármol de Carrara, el geólogo Enrique Hubach realizó el primer estudio y concluyó que encima de la roca sobre la que está erigida buena parte del casco urbano hay un manto arcilloso que ha estado permeado por las aguas subterráneas.

Hubach identificó en su momento que en la Catedral se había desprendido el muro frontal en la esquina noroccidental, precisamente en el sitio donde aún existe una fuente y un aljibe alimentado por las corrientes subterráneas en la base.

Foto: Víctor Solano / VANGUARDIA
Foto: Víctor Solano / VANGUARDIA

Durante años, la tradición oral ha evocado leyendas como que por debajo de la catedral pasaba “un brazo de mar” y otros muchos han hablado de túneles como el que se dicen que construyeron los españoles en la época de la Colonia como vías de escape y por los que se dice huyeron los monjes capuchinos cuando se enteraron de que serían linchados por la gleba en los acontecimientos de la Independencia de Socorro, del 10 de julio de 1810, ocurrida 10 días antes que la de Colombia.

En muchos de esos relatos, el tema del agua por debajo de la Catedral es recurrente. El historiador José del Carmen Rangel dice que cree que los túneles si existen, desde el Convento de los Monjes Capuchinos hasta la Capilla de La Inmaculada, “pero no creo que incidan en el deterioro de la Basílica”.

La Basílica de Socorro es la tercera iglesia más alta de Colombia, luego de la Catedral de Manizales (113 m) y del Santuario de Las Lajas 100 m. Tiene 96 m de altura.

El padre Daniel Carreño, actual rector de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Socorro, desestima teorías como que el repicar y la vibración de sus pesadas campanas que tañen cada hora con puntualidad inglesa podrían estar incidiendo en la profundización de las fisuras. “

El tráfico de tractomulas y su vibración en la carretera central, que pasa a solo tres cuadras de la Basílica, podría tener más incidencia en el deterioro de la estructura”, afirma.

En este video se puede apreciar otro de los posibles riesgos: El paso del tráfico pesado en las inmediaciones de la Basílica

Sin embargo, para expertos como Michele Paradiso, profesor de la cátedra de estática y estabilidad de construcciones históricas y monumentales en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Estudios de Florencia, que fue invitado por la Comisión de Monumentos del Departamento de Santander para que realizara una inspección en Socorro hace unos pocos años, afirmó que además de que la cimentación debe ser reforzada, las columnas no están estructuralmente unidas y presentan complejos asentamientos diferenciales.

Esta animación hecha a partir de ilustraciones hechas por los expertos Olimpia Lotti y Antonio Farigu muestra lo que le podría pasar a la catedral en un futuro si no se hace un reforzamiento en la estructura.

A pesar de ello, sus recomendaciones no fueron tenidas en cuenta por el Obispo de la época al que no le gustó la observación sobre la gravedad de tapar las fisuras con cemento y pintarlo del color de la piedra para disimular la falla.

Hoy en día, la reciente actividad sísmica ha prendido las alarmas y alienta a algunos a sospechar lo peor. El sismo de 4.8° del 11 de mayo en Los Santos causó preocupación. Para Martha Calvache, directora técnica de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano, en Santander “no deben esperarse sismos de una magnitud tan grande como la de 8.0°. Aún así, la amenaza existe y hay que evaluar la vulnerabilidad del terreno y de la estructura para poder determinar qué hay que hacer”.

Construida sobre un coluvión

Para Carlos Buenahora –de la firma Geotecnia, especializada en erosiones y deslizamientos– la principal causa podría ser que Socorro estaría erigida sobre un coluvión, es decir, sobre una masa de materiales sueltos y diferentes de fragmentos de roca que han sido arrastrados por la lluvia, y que se depositan en la base de las laderas; en su interior hay cavernas que se horadan con el tiempo.

La estructura del suelo de Socorro es muy parecida a la de Gramalote (Norte de Santander) con la diferencia de que Socorro está sobre una ladera menos pronunciada
Carlos Buenahora, de la firma Geotecnia.

Vale la pena recordar que Gramalote fue destruido en diciembre de 2010 por el Cerro de la Cruz, que en un día se tragó buena parte del pueblo que tuvo que ser evacuado.

Por su parte, el ingeniero Raúl Quintanilla, con su firma KGL Ingeniería Estructural, ya realizó por cuenta propia un estudio de campo durante 30 meses y del que espera entregar un informe final hacia agosto de este año. El ingeniero señala que los problemas estructurales como resultado de la inestabilidad tienen en grave peligro a la Basílica y teme que si la actividad sísmica sigue podríamos presenciar un colapso. “Un sismo de 6.0 grados podría ser fatal”, asegura.

Foto: Víctor Solano / VANGUARDIA
Foto: Víctor Solano / VANGUARDIA
¿Qué habría que hacer?

Buenahora sugiere investigar el subsuelo y hacer un diagnóstico geológico-geotécnico para validar la incidencia de los coluviones. Una de las soluciones podría ser consolidar los cimientos. En su opinión es indispensable también reforzar la estructura de la Basílica con material metálico sin que éste altere la estética del monumento.

El arquitecto Paradiso recomendó hacer un levantamiento métrico con láser escáner ya que los planos que se usan tienen muchos errores, asegurar todos los arcos de las ventanas, mayormente agrietados, monitorear continuamente las grietas en espera del próximo sismo y utilizar georradar para ver la profundidad y tipo de las cimentaciones, entre otras observaciones.

La basílica es el edificio más grande en piedra tallada de Colombia, con una mezcla de piedra Barichara y mármol de Carrara (Italia).

Entre tanto, el ingeniero Quintanilla, que además representa a una organización cívica como Socorranos en el Siglo XXI que durante meses ha venido haciendo presión a las autoridades para que se inicie cuanto antes la intervención, se inclina a pensar en que además del reforzamiento estructural para atar las columnas entre sí, una solución podría ser la técnica de inyección de resinas expansivas debajo de la Basílica para desplazar el agua y el aire, y de esta manera levantar milimétricamente la estructura.

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socorranos perdieron su vida en la construcción de la Basílica Menor que se inició en el siglo XIX.

Quintanilla señala que hay cuatro fases que se deben superar y a cada una le estima un costo aproximado: La consultoría estructural ($300 millones), la patología estructural ($1.800 millones), el estudio de vulnerabilidad sísmica ($700 millones) y el (Proyecto de Intervención Estructural ($9.000 millones). Así las cosas, casi 12.000 millones.

En 2012 se estimó el total en cerca de 5.000 millones, lo que significa que la inacción en ocho años ha costado ya alrededor de 8.000 millones. Organizaciones como ProSocorro y Socorranos en Acción, entre otros esfuerzos de la sociedad civil, han intentado durante años llamar la atención a las autoridades, pero ha sido en vano.

Foto: Víctor Solano / VANGUARDIA
Foto: Víctor Solano / VANGUARDIA
Tire y afloje

La solución, sin embargo, se ve lejana en el tiempo. Las instituciones se tiran la pelota unas a otras. Según el padre Carreño, la Diócesis espera una comunicación de la Dirección de Patrimonio y Memoria del Ministerio de Cultura en la que le indique pasos a seguir y una estimación final del valor del estudio. “El valor podría bajar un poco, pero no hemos recibido oficio con esa estimación. “Estamos confiando en que la Alcaldía y la Gobernación nos ayuden”.

Vanguardia solicitó a Patrimonio algunas claridades sobre la situación y su director Alberto Escovar Wilson White afirmó que desde 2012, el Ministerio determinó apoyar la intervención del bien, con la contratación de los estudios técnicos y el proyecto de intervención estructural, los cuales fueron autorizados mediante Resolución 0460 del 24 de febrero de 2014.

La Basílica de Socorro fue declarada Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional (BICN) mediante Ley 1498 del 29 de diciembre de 2011.

En ese año remitió los estudios a la Alcaldía y la Diócesis para que gestionaran los recursos, pero “no conocimos que dichas gestiones fueran realizadas”.

Escovar fue enfático en que la responsabilidad de la intervención es de los propietarios y que los alcances del MinCultura van hasta la formulación, asistencia y orientación técnica, pero no es su obligación realizar la intervención de los bienes de interés cultural.

$12

Mil millones se requieren para restaurar y reforzar estructuralmente la Catedral de Socorro.

El presupuesto estimado para actualizar los estudios asciende a más de 455 millones de pesos. Patrimonio asegura que manifestó la intención de aportar 300 millones de pesos para que la Diócesis y las entidades de orden territorial gestionaran la consecución del recurso faltante ($155’160.545 pesos).

No obstante, debido que a la fecha no se ha acordado algún mecanismo de cofinanciación con los entes territoriales y la Diócesis, “en el presente año no se tienen las condiciones para la contratación desde el Ministerio del proceso de actualización de los estudios técnicos y proyecto de intervención”, agregó Escovar.

La Alcaldía Municipal de Socorro y la Gobernación de Santander recibieron preguntas de Vanguardia, pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.

Foto: suministrada por José Fabián Martínez / VANGUARDIA
Foto: suministrada por José Fabián Martínez / VANGUARDIA
La promesa del Presidente

El 1° de septiembre de 2018, el presidente Duque –durante el taller Construyendo País, celebrado en este municipio– prometió gestionar la primera fase en el proyecto: “¿A qué nos comprometimos? A que en junio de 2019 tenemos (sic) esa primera parte del proyecto listo y terminado”, sentenció Duque.

Vanguardia conoció una carta del 19 de mayo, del partido de gobierno, en la que a la Ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez, se le recuerda de este compromiso incumplido.

Entre tanto, mientras las autoridades no dan soluciones concretas y certeras, la sociedad civil busca afanosamente alternativas de solución. El año pasado, además de reunirse en Bogotá con las autoridades del Ministerio de Cultura, se organizó una velatón en la que los socorranos salieron a las calles para mostrar su solidaridad con la Basílica.

Somos herederos de unos antepasados que nos dejaron la Basílica ¿y no somos capaces de mantenerla? La Basílica es algo que no tiene nadie más en Colombia... Debemos solidarizarnos para sacarla adelante.
Laura Galvis, directora de la Fundación ProSocorro

Pero en el camino hay que buscar otras puertas. “Una solución podría ser que el gobierno colombiano solicite formalmente la inclusión de la Basílica dentro de los bienes protegidos por la UNESCO y de esta manera alcanzar recursos para su restauración, pero, aunque haga méritos, podría ser un camino largo e incierto”, aseguró María Clara Gallego, de la Asociación Socorranos en el Siglo XXI.

81

años duró la construcción de la Catedral del Socorro, el tercer templo católico más alto del país.

La Basílica es un Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional y requiere una intervención urgente. Los ingenieros consultados para este reportaje, Buenahora y Quintanilla, han ofrecido ceder de manera gratuita sus estudios de geotecnia y de consultoría estructural, respectivamente, con tal de que se avance y destrabe el proceso, pero como ya le pasó al arquitecto italiano Paradiso, temen que una vez más no se valoren esos esfuerzos y sus aportes resulten engavetados y, en el peor de lo casos, olvidados por cuenta de la politiquería.

Así las cosas, aunque se tienen los indicios de un potencial colapso, parece que aún falta la voluntad política de articulación entre Nación, Departamento y Municipio con la Iglesia Católica.

En 1939, la basílica recibió una “fuerte inyección de capital” para terminar su construcción: José Manuel Gómez ($3.000), Roberto S. Gómez ($3.000) y Julio Linares ($2.000) fueron los aportantes.

Mientras tanto, los sismos, las aguas subterráneas y el deslizamiento de materiales debajo de la Basílica no van a detenerse por la falta de una firma.

Si no se actúa con decisión y celeridad, podríamos presenciar una tragedia.

Comparativo de iglesias
$!Basílica de Socorro: el monumento que Colombia tiene que salvar
Así llegó el mármol italiano a Socorro

El padre Carlos Ardila García se empeñó en vestir de lujo la colosal iglesia. Y así, según relata el libro ‘Reseña Histórica sobre la Catedral de la Ciudad del Socorro’, de Aurelio Gómez Parra, el 14 de septiembre de 1950, la Sociedad Anónima S. Enraux, de Querceta (en la provincia de Lucca, Italia), con la protección de la Sea Insurance Company de Liverpool, mandó embarcar desde el puerto de Génova, el primer cargamento con 31.000 kilos de cipolino verde y gris, amarillo de Verona, granito rosa, rojo de Levanto, arabescato y mármol blanco de Carrara (Italia).

El 28 de octubre de ese año llegó al puerto de Barranquilla el buque con la encomienda a nombre de la agencia de aduanas Posada & Herrera que a su vez se encargó de trasladar el mármol desde allí hasta Puerto Wilches por el río grande de La Magdalena y, finalmente, la proeza logística llegó a lomo de mula hasta Socorro.

Al frente de la obra estuvo la épica figura de un sencillo artesano, “casi analfabeto”, Don Bonifacio Vargas, que durante 50 años fue el maestro de esta construcción, y que fue admirado por los alumnos de la Escuela Nacional de Ingeniería que levantaron los planos. Vargas perdió a uno de sus hijos en un accidente de la obra.

$!Foto: suministrada por José Fabián Martínez / VANGUARDIA
Foto: suministrada por José Fabián Martínez / VANGUARDIA
Línea de tiempo

1873 – Comienza la construcción

1895 – El Papa León XIII crea el Obispado de Socorro

1900 – Colapsa la torre derecha en plena construcción, mueren 11 personas

1925 – Fallece Bonifacio Vargas, el genio constructor

1943 – Termina construcción de la estructura en piedra labrada

1950 – Llega el mármol de Carrara a Socorro

1954 – Termina construcción del Altar Mayor y de las calles de mármol

1955 – Primer estudio de Hubach sobre deterioro de la estructura

2011 – Se declara Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional (BICN)

2012 – Se calcula en 5.000 millones de pesos la intervención de restauración

2015 – El Papa Francisco la eleva a la categoría de Basílica Menor

2015 – Arquitecto Michele Paradiso señala que rellenar fisuras con cemento ha sido un “grave error”

2017 – Inicia estudio de campo de consultoría en Ingeniería Estructural

2018 – Presidente Duque promete que para junio de 2019 se tendría “esa primera parte del proyecto listo”

Este informe fue escrito por Víctor Solano Franco con fotos suministradas por José Fabián Martínez e ilustraciones de Olimpia Lotti y Antonio Farigu. Solano Franco es columnista de Vanguardia.

Aquí puede encontrar algunas de sus columnas: Víctor Solano Franco.

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