El nuevo derrumbe se registró durante las lluvias del pasado lunes, recordando el riesgo directo sobre cuatro viviendas y las personas – especialmente niños y jóvenes – que transitan por el paso peatonal.
Publicado por: Jorge Rios
Un aguacero fue suficiente para que el viejo y deteriorado muro de contención que protege a las familias del barrio Rojas Pinilla de San Gil volviera a desplomarse.
En medio de las extensas lluvias de este lunes, de nuevo un fuerte estruendo llamó la atención de los vecinos del barrio, quienes inmediatamente comprendieron que otra vez un derrumbe amenazaba sus viviendas y que a pesar de las advertencias todo seguía igual.
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El hecho es básicamente el mismo que se presentó en octubre del año pasado, nada más que más grande y con un deterioro mayor. Así lo ven las familias residentes del sector que observan con preocupación como pasa el tiempo y la administración municipal no hace nada.
Diocelina Ríos, una de las habitantes, dijo que, si bien este no es un problema reciente, no se entiende como se dejaron pasar todos estos meses de fuerte verano sin hacer una intervención y ahora la duda es qué va a pasar si el invierno llega con la misma fuerza.
“Tuvieron todo el tiempo, llevamos casi ochos meses, hubo cambio de alcalde, paso el verano y habían podido tomar soluciones cuando estábamos en verano y no esperar que se venga otro talud y el invierno para tomar decisiones y que no esperemos que se derrumbe una casa y hayan muertos para venir a solucionar” precisó la vocera de la comunidad.
Trinidad de Jaimes, adulta mayor de 71 años y propietaria de una de las viviendas en la carrera 6A con calle 21, contra las que caerían inicialmente las piedras del muro, dijo que abandonó su vivienda por temor y se siente totalmente abandonada por la administración municipal.
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Martha Luz Cárdenas, presidente de la junta de acción comunal del barrio, dijo que hasta el momento la actual administración se está enterando de toda la problemática del barrio, ya habían hecho una reunión para hablar del plan de desarrollo y ahí la comunidad enfatizó en el tema. “Esto viene desde octubre del año pasado, se limpió, nos dijeron que iba a ver un proyecto de pantalla anclada y no se ha visto nada. Estamos en gran riesgo”, aseguró.
El derrumbe actualmente amenaza la parte alta del Barrio Rojas Pinilla, especialmente a cuatro viviendas que recibirían directamente el Talud y un paso peatonal por donde pasan todos los días niños y adolescentes para sus colegios y escuelas.
Pantallas sí, pero todavía no
En su visita al sector, el ingeniero Luis Carlos Buitrago, secretario de Control Urbano e Infraestructura, explicó a la comunidad que por ahora lo único que puede hacerse son obras de mitigación como la recolección del material que se soltó, preguntar con Acuasan a ver si se puede reducir la pendiente del talud, hacer una zanja en la parte superior para las evacuar las aguas e instalar un plástico.
El funcionario, en conversación con la comunidad y ante sus reclamos, les reconoció que, aunque efectivamente se necesita una intervención tipo pantallas ancladas, esto deberá esperar hasta el plan de desarrollo.
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Según Buitrago, ya hay un estudio geotécnico y topográfico. “La administración actual apenas está empezando – es cierto que lleva 5 meses – estamos a puertas de un plan de desarrollo, hay que mirar el recurso existente para gestión de riesgo y esto requiere más de $200 millones”.
La comunidad manifestó su desconcierto ante las propuestas oficiales, entendiendo hay una urgencia por mitigar del todo el derrumbe y el tiempo ni puede seguir pasando como si nada. “La excusa no puede ser que vamos a esperar un plan de desarrollo cuando hay vidas en riesgo, no vengan a decirnos que el plan y que la zanja, hagan lo que tengan que hacer ya, porque nosotros pagamos impuestos para que los inviertan en la comunidad que los necesita”, precisó Ríos.















