Aunque desde 2004 San Gil fue designada en un proyecto de acuerdo de la Asamblea de Santander como la capital turística de Santander, las inversiones en este campo brillan por su ausencia.

Publicado por: Jorge Rios
Para nadie es un secreto que el turismo desde hace tres décadas aproximadamente se convirtió en uno de los principales motores de la economía de San Gil, que de a poco se ha irrigado al resto de la provincia Guanentá.
Sin embargo, el esfuerzo y las inversiones constantes de los empresarios por generar una oferta diversificada a los visitantes en la capital de la provincia, contrasta con el olvido de las administraciones municipales por mantener los atractivos existentes, y del departamento y la nación por invertir en nuevos espacios que generen un mayor dinamismo al sector.
Aunque desde 2004 San Gil fue designada en un proyecto de acuerdo de la Asamblea de Santander como la capital turística del departamento, las inversiones en este campo brillan por su ausencia, dejando casi solos a los empresarios en el sostenimiento de la actividad en la llamada industria sin chimeneas.
El olvido de Pozo Azul, los cerros de La Cruz y La gruta, el parque El Ragonessi, convertidos con el paso de los años en lugares para el consumo de estupefacientes, y el deterioro del parque El Gallineral, son algunos de los ejemplos más evidentes de la realidad que afrontan los llamados atractivos turísticos de San Gil.

Para Edgar Orlando Lesmez Rodríguez, presidente de la junta directiva de Fenalco sur de Santander, la ausencia de nuevos atractivos es uno de los factores que ha generado una reducción en la elección del destino por parte de los turistas.
“Algunos estudios que estamos haciendo demuestran que hemos perdido capacidad de atraer visitantes, los turistas están optando por otras regiones y otros destinos (…) Tenemos que revivir las atracciones para los turistas, nosotros llevamos más de 10 años sin tener nuevas atracciones y eso nos está impactando de manera negativa frente a los otros destinos”, dijo el directivo, resaltando la importancia también de mejorar la movilidad, la seguridad y el manejo del espacio público.
Vale recordar que el último gran proyecto de infraestructura turística que se adelantó en San Gil fue en 2013 con la construcción del embarcadero de rafting en el malecón, lugar al que llegan los botes con los turistas tras terminar su recorrido en el río Fonce, en donde se invirtieron $124 millones provenientes del Fondo Nacional del Turismo.
A eso hay que sumarle el embellecimiento de parte del Malecón de San Gil por iniciativa del Club Rotario con el apoyo de la empresa privada y la Alcaldía entre 2020 y 2023, mismos en años en que se construyeron tres monumentos dentro y fuera del parque El Gallineral, este último con recursos de la administración municipal, en ese momento bajo mandato de Hermes Ortiz Rodríguez.
Publicidad
Otro factor para tener en cuenta es el retraso en la ejecución de las pocas o únicas iniciativas existentes. Por ejemplo, mientras en municipios como Charalá el proyecto del parque temático El Pienta incluido dentro del Pacto Bicentenario firmado por la Nación en 2019 tiene un avance superior al 90 %, en San Gil la transformación de la Antigua Casona en un Centro Cultural no ha logrado arrancar por trámites, cambios y otros factores, a pesar de hacer parte del mismo acuerdo.
Planes municipales
La promesa de la administración municipal o el objetivo establecido en el Plan de Desarrollo, según explicó Carmen Yaneth Álvarez Martínez, directora del Instituto de Cultura y Turismo municipal, es recuperar todos esos escenarios, que reconoce, son usados por personas que “no le hacen bien a San Gil”.
El panorama frente nuevos atractivos es sombrío y es que hasta la transformación de Pozo Azul – proyecto promesa de la administración municipal – deberá esperar para su presentación hasta que no se regule el tema del agua y atienda la contaminación de la quebrada Curití por parte de la Corporación Autónoma de Santander, CAS, dijo Álvarez.
Entonces las expectativas de inversiones en atractivos no parecen tener un rumbo claro y los empresarios deberán seguir remando desde sus iniciativas propias por mejorar el destino, porque como dijo la funcionaria vamos a “mirar a ver como sacamos proyectos sobre estos puntos turísticos”…















