Guanentá
Sábado 07 de junio de 2025 - 05:17 PM

Una no sabía nadar, otra es firmante de la paz: las mujeres que ‘brillan’ en el Campeonato de Rafting

Este año hay seis equipos mixtos y tres femeninos en el Campeonato Nacional de Rafting. La participación de las mujeres va en aumento, pero no ha sido fácil para ellas abrirse camino en esta disciplina.

Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).
Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).

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Publicado por: Jorge Andrés Ríos

Subirse a una balsa, tomar un remo, acomodarse el casco, ajustarse el chaleco y arriesgarse a ser “tragado” por las aguas del río Fonce para empezar a competir en la modalidad de rafting no es fácil, menos para alguien que no sabe nadar. El temblor en las manos, el corazón acelerado y el primer golpe del agua fría contra el rostro marcan la frontera entre el miedo y la decisión.

Esa fue la prueba de fe, el salto al vacío de Susana Milena Monsalve, hace cerca de dos meses, cuando aceptó ser parte de uno de los equipos femeninos que participarían en el Campeonato Nacional de Rafting, que este fin de semana se desarrolla en San Gil.

El río Fonce no perdona distracciones. Sus aguas bajan con fuerza, la misma con la que resuenan las rocas y se siente en el pecho. La corriente sacude las balsas y convierte zonas tranquilas en fuertes remolinos, haciendo que cada metro se transforme en lucha contra la naturaleza. No es un río tranquilo: es santandereano, tiene temperamento, está vivo, respira, embiste, sabe que es el anfitrión, que lo quieren conquistar y se niega; por eso muestra su fiereza y pone a prueba la tenacidad de todos y todas los que se atreven a desafiarlo.

Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).
Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).

El proceso no ha sido nada fácil: momentos de crisis en cada volcada, situaciones en las que falta el aire y el agua invade todo, hasta los pensamientos, dejando solo espacio para el miedo. Aunque el cuerpo se le entumece por una fracción de segundos, su mente la salva, la saca adelante, la hace remar, nadar y sobrevivir.

Al final, a esta sangileña solo le quedan risas y momentos inolvidables, porque, además de ya no ser una neófita en eso de nadar, aprendió a conocer el río, a remar con técnica y, lo más importante, a vencer sus propios miedos, porque esto es “como la vida, hay que seguir”, dijo con la emoción propia de quien va a competir por primera vez.

Esta empresaria del turismo es una de las 20 mujeres que participan en el encuentro nacional, en donde ellas cada vez tienen más espacio. Este año ya hay seis equipos mixtos y tres femeninos, un indicador que va en aumento, pero que aún no es suficiente.

Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).
Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).

Desde San Luis, Antioquia, llegó Sandra Milena Monsalve Aristizábal, madre de familia, mujer polifacética, que desde hace cuatro años encontró en el rafting algo más que un deporte. Busca, junto a sus compañeras, el cupo para representar al país en el Campeonato Mundial de Argentina, en noviembre próximo.

Aunque enamorada del contacto directo con el agua y la naturaleza, confiesa que poco a poco ha ido venciendo el terror que le producía sentirse sola en medio de la corriente, peleando contra el río, una experiencia que hoy traduce en fortaleza para su vida cotidiana.

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“Necesitamos que más mujeres se vinculen, que rompan sus miedos, que experimenten esta adrenalina, que se permitan ser más libres, porque también hay que sacar tiempo para una misma”, afirmó Monsalve.

Y es que no es fácil conseguir compañeras, dijo Laura Almeyda, nueva en la disciplina, quien alterna su pasión por el ciclismo de montaña con el remo e integrante de uno de los equipos mixtos locales que participan en la competencia.

Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).
Cada vez son más mujeres las que se animan a practicar el rafting como una disciplina deportiva (Fotos suministradas por el Campeonato Nacional de Rafting).

Con el espíritu competitivo recorriéndole las venas, reconoció que cuando decidió iniciar este año con el aprendizaje invitó a varias amigas y conocidas. La mayoría, por no decir que todas, se negaron. La razón principal: el miedo.

Hay historias más profundas. Lucía Zambrano, por ejemplo, no necesitó aprender a nadar y los ríos tampoco son nuevos para ella, porque los disfrutaba de otra manera, para sobrevivir. Se lanzaba a sus aguas por necesidad, por huida, por vida o muerte.

Zambrano es firmante de paz del acuerdo que firmaron las extintas Farc con el Gobierno Nacional y ahora integrante del equipo mixto Remando por la Paz, proveniente del Caquetá, tal vez una de las experiencias de reinserción más exitosas que ha dejado el soñado proceso.

Para ella, el rafting e integrar el equipo —reto que asumió hace un año por la invitación que le hicieron sus amigos— se convirtió en la opción de acercarse a la naturaleza de forma diferente, disfrutando el agua, el paisaje y es que hasta la brisa se siente diferente.

Gracias a este deporte, Zambrano logró encontrar una nueva ocupación, vincularse al turismo y conocer más gente, recorriendo el país de una forma que tal vez nunca se imaginó.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos

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