Las intensas lluvias, acompañadas de vendavales y granizo, dejaron daños en zonas urbanas y rurales de Coromoro y Encino, en Santander. Autoridades atienden la emergencia y evalúan medidas para apoyar a las familias afectadas.

Publicado por: Jorge Rios
Las lluvias, el granizo y los fuertes vientos azotaron en la tarde del martes con fuerza zonas rurales y urbanas de Encino y Coromoro, poblaciones que hoy buscan ayuda del departamento y la nación bajo la medida de Calamidad Pública.
La situación es preocupante, dijo Nolberto Díaz, alcalde de Encino, donde una fuerte granizada, acompañada de un vendaval, dejó destrucción y daños en el casco urbano y la vereda Los Guayabos.
En el reporte oficial que se estaba consolidando este miércoles, aparecen cuatro casas seriamente afectadas – destechadas por el viento y la caída de árboles – así como aún innumerables cultivos cubiertos de blanco, destrozados por el fenómeno natural, especialmente de café, yuca, caña y plátano.
Nelson Flórez, habitante del centro de esta población, intentaba ayer con ayuda de su familia y los vecinos retirar parte del tronco que tumbó el techo de una habitación, un pasillo y otros espacios de su vivienda.

La esperanza es que la Alcaldía les pueda ayudar en algo. Mientras tanto, la familia intentará cubrir el techo con algunas tejas para evitar que el agua siga inundando la vivienda, porque las lluvias continúan.
El alcalde de Encino dijo que estaban recogiendo toda la información de los daños en el área rural y urbana para trazar todo el plan de ayudas y solicitar el apoyo requerido de los entes departamentales y nacionales.
Parte de esas gestiones están relacionadas con los bancos porque, aunque aún no hay claridad sobre cuántas hectáreas de cultivos se perdieron, lo cierto del caso es que la mayoría de los productores adquieren préstamos para sacar adelante sus cosechas, expresó.
Julio Niño, habitante de la vereda Guayabal, vio ayer sus cultivos cubiertos de blanco, hielo frío y duro, que había acabado con las matas de café, el plátano, la yuca, con todo, cultivos que se perdieron en un fenómeno natural que no se había visto nunca, por lo menos no con esa intensidad.
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“Aquí llueve, en algunas ocasiones ha caído granizo, pero no a este nivel”, afirmó el productor, que también calculaba el daño en los potreros y pastos para los animales, también quemados por el granizo y como él están por lo menos otros 40 productores de esta zona rural.
El alcalde encinero llamó la atención sobre un riesgo adicional y es que las lluvias de los últimos meses tienen el municipio a punto de quedarse incomunicado. Las dos vías que les permiten conectar con Charalá están a punto de colapsar y necesitan maquinaria para intentar mitigar los riesgos existentes.
Crisis en Coromoro

El mismo 10 de marzo, mientras en Encino sufrían por el granizo, en cuatro veredas de Coromoro sentían la inclemencia de una fuerte tormenta de agua y viento. Rodolfo Sánchez, alcalde de esta población, reconoció que este último aguacero fue muy fuerte, más que cualquier otro en el último tiempo.
La cantidad de agua que cayó fue tanta, que pequeños aljibes o nacimientos de agua en las montañas se transformaron en quebradas, que arrasaron vías y cultivos.
Ayer, el equipo de la administración municipal se desplazaba hasta el lugar para evaluar todos los daños. Preliminarmente se tenía conocimiento de por lo menos tres viviendas afectadas.
Sánchez informó que la maquinaria para restablecer la conectividad con las veredas El Fical, Guachavita, Pueblo Viejo y Zúñiga, las afectadas por la tormenta, se envió en la mañana de ayer. Añadió que la administración esperaba agilizar las ayudas a la población mediante la declaratoria de calamidad pública.Así queda alineado con lo que el mismo texto sugiere al final, sin dar por cerrada una declaratoria que no aparece claramente soportada en las fuentes abiertas revisadas.















