Región
Lunes 26 de noviembre de 2012 - 09:10 AM

Dos bumangueses en la Franja de Gaza: otra cara del conflicto

Carolina Mantilla y Alejandro Melo Díaz le contaron a Vanguardia.com cómo se vive en medio del conflicto entre Israel y Palestina. Los jóvenes viajaron a tierras israelíes a trabajar en una finca de cultivos orgánicos, a diez minutos de la Franja de Gaza, y hoy son testigos de la dura realidad que enfrentan estos pueblos.

Dos bumangueses en la Franja de Gaza: otra cara del conflicto (Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)
Dos bumangueses en la Franja de Gaza: otra cara del conflicto (Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

“Habían transcurrido 12 días de nuestra llegada a Israel, a la villa Nir Akiva, población cercana  a la ciudad de Netivot, cuando sonaron las alarmas. Lo anunciado, lo que todo el mundo ve por los medios y que estos registran a diario nosotros lo vivíamos en carne propia: el conflicto en la Franja de Gaza, en la que desde hace décadas dos países hermanos, Israel y Palestina, junto a su población, se debaten entre la vida y la muerte, sin que nada pueda detenerlos.

La noticia se escuchó por todas partes. A las 4:30 de la tarde del 14 de noviembre, el ejército Israelí dio de baja al líder del movimiento del Hamas, Ahmed Jabari, lo que desató nuevos enfrentamientos y bombardeos, considerados los más fuertes en los últimos cuatro años.

¿Qué rumbo podríamos tomar si ya teníamos planeado estar tres meses en una finca agrícola de esta zona? Muchas cosas pasaron por nuestro pensamiento, pero los sonidos de la guerra no dejan cavilar mucho. Los sonidos de la guerra lo único que generan es anhelar más la paz.

Sabíamos que a partir de ese momento venían días difíciles. Las recomendaciones de los judíos y de los extranjeros que se han asentado en esta zona ubicada a tan sólo 10 minutos de la franja de Gaza, no se hicieron esperar. No quedó más alternativa que buscar la calma y como ocurre en muchos lugares del mundo donde hay guerra, acostumbrarnos a ese sonido.

Tiemblan las ventanas, tiembla el piso y late fuerte el corazón. No sabemos qué es más ensordecedor, si los rockets que se disparan desde Gaza y tocan tierra israelí o los que son estallados en el aire por medio del sistema Iron Dome Rocket, que identifica los proyectiles lanzados y los destruye en el aire.

De inmediato se activan las alarmas y todo el mundo huye a los cuartos especiales a buscar refugio. Solo se tienen 15 segundos para salir de las casas, los almacenes, los vehículos y dejar lo que se hace para protegerse. La gente sabe que el Iron Dome Rocket tiene dos segundos para encontrar el misil disparado y destruirlo en el aire y que las ciudades son el objetivo más claro para los miembros del Hamas.

Lejos de casa

Las fotografías muestran una granja marcada por el brillo del sol, los cultivos organizados, los árboles frutales, las plantas florecidas y la convivencia pacífica.

En medio de este paisaje, pasan los días Carolina Mantilla Cárdenas y Alejandro Melo Díaz, una pareja de bumangueses ansiosa por conocer el mundo y como aseguran, “tomar conciencia planetaria”.

Tras abandonar Colombia y viajar rumbo a Holanda, la pareja decidió conocer la propuesta para viajeros y turistas llamada Wwoof -World Wide Opportunities on Organic Farms-, que consiste en trabajar en fincas orgánicas a cambio de un lugar para dormir y comer.

Llegaron a la villa Nir Akiva, cerca a la ciudad de Netivot, en Israel, y se instalaron en una comunidad rural de carácter cooperativo, conocida como Moshav, llamada Kfarnavon. Allí, desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, la pareja labora limpiando las siembras y se capacita sobre energías renovables, plantación y recolección.

A pesar de lo que el mundo conoce sobre el conflicto en Gaza y de las súplicas de sus familiares y amigos, quienes les piden que regresen pronto a casa y que no corran peligro, Carolina y Alejandro aseguran que tienen miles de razones para estar en ese lugar.

“Aquí hay mucho por aprender. La tierra en Israel es muy seca y la gente se las ha tenido que ingeniar para cultivar y sobrevivir, pues acá no todo es guerra como el mundo cree. Además, con el día a día y el ‘corre corre’ del trabajo diario, a uno se le olvida que también es importante respirar. Por esto decidimos hacer esta pausa”, afirma la joven comunicadora.

El conflicto para Alejandro

“Hace 12 años estuve en Israel como parte de la base MFO en el Sinaí. Tras prestar el servicio militar en Colombia y gracias a mis conocimientos en inglés, tuve la oportunidad de viajar a Israel y aprender de sus ejércitos. Hoy puedo decir que el conflicto sigue igual de vivo como en aquellos años. Lo que sí ha cambiado es el pensamiento de la gente. Aquí, contrario a lo que todo el mundo cree, nadie quiere guerra. La gente piensa en cómo hacer productiva su tierra.

Como muchos me salvé de un ataque, gracias a que en esa época no dejaban entrar a las discotecas con licor en la mano. Así que junto a mis amigos decidimos celebrar en la playa. Sin embargo, cuando vimos las noticias, nos enteramos de que en el lugar al que intentamos entrar una persona se había inmolado y cerca de 40 habían perdido la vida.

¿Quién tiene la culpa? No lo sabemos, lo que sí es claro es que estar recibiendo misiles a diario ha generado que Israel se defienda y haga algo por detenerlo. Por ahora hay una tregua, pero no sabemos en qué momento los enfrentamientos vuelvan a desatarse.

Cuando se está en un conflicto como estos o como el que se vive en Colombia, no se puede generalizar. Es como decir que todos los colombianos somos narcotraficantes y ladrones o que todos los israelitas son terroristas. Desde nuestra experiencia, podemos decir que esta gente sólo quiere la paz.

Mucha gente dice que lo mejor es que los israelitas se vayan, pero ¿para dónde? Lo que digo a mis amigos que leen nuestros mensajes y ven nuestros videos y fotos es que lo mejor es no tomar partido”.

Una sola realidad

Carolina Mantilla asegura que los israelitas están acostumbrados a que les echen la culpa de todo lo que pasa no sólo en su país, sino en el mundo entero.

De vez en cuando preguntan a los extranjeros lo que piensan sobre su país, pero según Carolina, no es su principal tema de conversación. “La verdad poco les importa, están acostumbrados”, asegura esta bumanguesa.

Las alarmas para Carolina

“Ese jueves que asesinaron al líder del Hamas terminamos nuestras labores diarias a las 4:00 de la tarde. El plan era asistir a un ‘han’, lugar donde se realizan eventos de videodanza y yoga, en otro Moshav, pero las bombas empezaron a estallar. “No salgan”, era lo que nos decían nuestros amigos. No había mucho por hacer, Hamas había desatado un bombardeo.

Durante dos días seguidos lo único que escuchábamos era los bombazos. Para nuestra fortuna, estamos en el campo y estas zonas no son objetivo de las tropas que lanzan fuego hacía Israel. Generalmente, ciudades como Beersheba o Tel Aviv sí sufren estos ataques.

Los rockets desde Gaza son lanzados con poca dirección, y por esta razón muchos de ellos caen en zonas desérticas o suburbios no habitados. Pero desde ese día cayeron y han caído en Netivot, lo que han aprovechado las fuerzas del Hamas en Gaza, quienes han intensificado los lanzamientos en esta dirección. Ese jueves se escucharon explosiones cada 30 minutos más o menos. En medio de la calma que se vive en Kfarnavon, uno se “acostumbra” al resonar de los vidrios, puertas y ventanas, a  los jets y helicópteros que sobrevuelan el lugar, al sonido del rocket cuando sale y al sonido del Iron Dome Rocket cuando lo intercepta.

Ese día, según las agencias de noticias, se lanzaron cerca de 116 rockets hacia Israel, de los cuales solo seis impactaron y causaron la muerte de varios civiles e inocentes, como siempre ocurre. Los otros 110 fueron interceptados en el aire.

La mayoría de israelíes viven relativamente tranquilos, saben que tienen un ejército muy poderoso y una tecnología de punta. Claro está que cuando las alarmas suenan en la zona, hay que correr o tirarse al piso, porque como dice Ram Navon, el dueño de Kfarnavon, lugar en el que trabajamos, “uno nunca sabe”.

* ¿Quién es Hamas?

Es el brazo militar de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, que fue fundado por Yasir Arafat. Estos árabes buscan el reestablecimiento del Estado islámico en la región que comprende en la actualidad a Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza; sin embargo, han sido señalados por la Unión Europea, Estados Unidos y otros países como un grupo terrorista.

* ¿Sabía usted que la Franja de Gaza, que tiene al menos 360 kilómetros cuadrados, está poblada por casi un millón y medio de palestinos?

* ¿Sabía usted que Israel es uno de los principales productores y exportadores de armas en el mundo?

* Dato: Según el activista israelí por la paz Gershon Baskin, el asesinato del líder militar de Hamas, Ahmed Jabari, y el de su hijo de 10 años, se dio luego de que este recibiera el borrador de un acuerdo permanente de paz con Israel, que incluía mecanismos para mantener el cese al fuego en caso de bombardeos entre Israel y las facciones palestinas en la Franja de Gaza.

* Sobre el conflicto:  El enfrentamiento entre Israel y Palestina lleva más de dos mil años. La lucha del pueblo judío por la tierra prometida se remonta al año 597 antes de Cristo, en que estando cautivos en Babilonia, deciden salir a luchar para conseguir su territorio, pero esto sólo se da hasta el 14 de mayo de 1948, con el respaldo de las ONU, cuando se creó el Estado de Israel, en lo que antes era el espacio del pueblo palestino.

En este orden, ambos pelean por un mismo territorio, los israelíes porque estas tierras les fueron prometidas, y los palestinos, porque el territorio les pertenecen, ya que lo ocupaban antes de que los judíos llegaran.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

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