Hace cuatro semanas, el pasado 17 de julio, fue hallado un manatí muerto en la ciénaga de Paredes, Santander. El sexto individuo que muere en los últimos tres años en este cuerpo de agua del Magdalena Medio. Vanguardia recorrió la zona. Una crónica de lo que ocurre en esta ciénaga y de por qué los manatís también vuelan. ¡Sí! También vuelan.

Publicado por: Juan Carlos Gutiérrez
El agua viscosa, que llega sin timón a la orilla de la ciénaga de Paredes, apenas alcanza a mojar el cadáver. El cuerpo amenaza con explotar en cualquier momento, producto del aumento de los gases internos. Solo su gran aleta caudal permanece sumergida. Un paisaje de ramas tupidas, con hojas pequeñas de un tono verde claro, y varios troncos huesudos, que se asemejaban a gigantes dedos de madera flacuchenta padeciendo una artritis milenaria, se tragan al manatí antillano de forma progresiva. Por eso desde lejos es casi imposible divisar el cadáver.
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