Aunque la conectividad vial ya fue restablecida de manera provisional y avanzan los planes para una solución definitiva, los damnificados siguen esperando respuestas concretas para reconstruir sus vidas.

Publicado por: Jorge Rios
Más de siete meses han pasado desde que un gigantesco deslizamiento de tierra destruyó cerca de 2,5 kilómetros de la Transversal del Carare, en la provincia de Vélez, una emergencia que, además de aislar temporalmente a la región, obligó a decenas de familias a abandonar sus hogares.
Aunque la conectividad vial ya fue restablecida de manera provisional y avanzan los planes para una solución definitiva, los damnificados siguen esperando respuestas concretas para reconstruir sus vidas.
La principal novedad fue confirmada por el alcalde de Vélez, Orlando Ariza, quien aseguró que la vía actualmente se encuentra habilitada de manera provisional, tras las intervenciones asociadas a las obras contratadas por el Instituto Nacional de Vías, Invías. El mandatario también señaló que ya fue definido un nuevo trazado para reemplazar el tramo destruido por la falla geológica.
El fenómeno natural se presentó a finales de octubre de 2025.
Según explicó Ariza, los recursos por $180.000 millones, anunciados por el Gobierno Nacional a finales del año pasado, contemplan la recuperación de la ruta actual, la elaboración de estudios y diseños, así como la construcción de un nuevo corredor vial.
La propuesta incluye aproximadamente tres kilómetros de nuevo recorrido y la adquisición de siete predios rurales necesarios para desarrollar la obra, un proceso en el que ya se estaría avanzando para conocer su valor.

Sin embargo, las autoridades reconocen que el desafío sigue siendo complejo. La zona continúa presentando condiciones geológicas inestables que obligarán a ejecutar múltiples intervenciones de ingeniería, por lo que aún existe incertidumbre sobre si los recursos asignados serán suficientes para garantizar una solución definitiva.
¿Qué ha pasado con las familias?
Mientras avanzan los procesos relacionados con la infraestructura vial, la situación de las familias afectadas sigue sin resolverse completamente. Cuando ocurrió la emergencia, en octubre de 2025, al menos 27 familias de las veredas La Hélida y Zarandas, en Vélez, resultaron damnificadas por el movimiento en masa que destruyó viviendas, terrenos productivos y afectó cientos de hectáreas de uso agrícola y ganadero.
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Actualmente, los afectados permanecen dispersos en distintos sectores de Vélez y otros municipios, acogidos por familiares o amigos. De ese grupo, siete familias reciben subsidios de arrendamiento debido a que perdieron prácticamente todos sus bienes y residían en la zona de mayor impacto, afirmó el mandatario.

Con el objetivo de encontrar una solución definitiva, esta semana se desarrollará una reunión entre representantes de Invías, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y la administración municipal. La propuesta presentada por la Alcaldía contempla la creación de una nueva zona de vivienda en Vélez, donde el municipio aportaría el terreno y el Gobierno Nacional financiaría la construcción de las casas.
El proyecto no solo buscaría beneficiar a las siete familias que perdieron sus viviendas por el deslizamiento, sino también a otras 35 familias del municipio que han resultado afectadas por emergencias asociadas a las temporadas de lluvias en los últimos años.
A la problemática se suma una situación que ha generado inconformidad entre los propietarios de los terrenos afectados. Según el alcalde Ariza, varios predios ubicados en áreas de alto riesgo registraron incrementos en sus avalúos catastrales tras la actualización realizada por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, pese a que algunos quedaron seriamente deteriorados por el desastre o presentan condiciones que dificultan cualquier actividad productiva.
Aunque la región ya recuperó la movilidad por este importante corredor vial, el reto de garantizar una solución definitiva para las familias damnificadas y asegurar la estabilidad futura de la carretera sigue siendo una tarea pendiente para las autoridades nacionales y locales.













