La mejor forma de ayudar a las aves en medio del calor extremo es conservar sus hábitats naturales. Ante un posible fenómeno de El Niño “muy fuerte”, expertos advierten que proteger bosques, humedales y fuentes de agua es clave para su supervivencia.

El calor extremo amenaza seriamente a las aves. Ante un fenómeno de El Niño, con probabilidades del 81 % de ser “muy fuerte”, como ha advertido el Ideam, las aves se ven obligadas a ajustar su rutina, reducir su actividad en las horas más intensas, cambiar sus recorridos, recorrer mayores distancias para encontrar agua y alimento e incluso abandonar sus nidos para sobrevivir. Sin embargo, no todas lo logran con la misma facilidad.
Para entender lo que ocurre y, sobre todo, cómo podemos ayudar sin generar un efecto contrario o modificar su conducta, Vanguardia consultó con Ivonne Hincapié, gerente de proyectos de la Red Santandereana de Aviturismo Comunitario, y Jaime Arnache, fotógrafo, documentalista y líder de la Fundación Chavarrí. A partir de su experiencia, identificaron prácticas que pueden aliviar la presión sobre las aves durante la temporada seca, así como otras que, aunque bien intencionadas, terminan afectándolas.
“El fenómeno de El Niño puede generar cambios importantes en la vida de las aves, principalmente por el aumento de las temperaturas, la disminución de las lluvias y la reducción de fuentes naturales de agua y alimento. Esto puede modificar los ciclos de reproducción, migración y desplazamiento de muchas especies”, explican.

Muchas aves abandonan temporalmente los lugares donde habitan, por lo que la observación y las jornadas de ciencia participativa se vuelven claves para detectar variaciones en su comportamiento y entender cómo responden a las transformaciones del entorno.
“Las aves que dependen de ecosistemas muy específicos pueden ser mucho más vulnerables”, advierten Ivonne Hincapié y Jaime Arnache.
Antes de pensar en enlistar algunas recomendaciones, los expertos recalcan que la mejor estrategia para proteger y ayudar a las aves, y a otras especies, es respetar y conservar sus hábitats naturales. “Conservar los bosques, humedales, ciénagas y fuentes de agua es fundamental: la mejor estrategia de adaptación para las aves es que nosotros conservemos los ecosistemas que les permiten adaptarse de manera natural”, subrayan.

Ningún bebedero podría reemplazar una fuente de agua natural, y ninguna despensa en un balcón ofrece mejores beneficios que los ecosistemas donde ellas mismas pueden encontrar semillas, frutos, insectos y otros recursos de forma natural.
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Por ello, una de las mejores alternativas para quienes desean sumar una ‘semilla’ es convertir un espacio en un lugar seguro sin alterar su comportamiento.
“Una buena alternativa es incorporar plantas nativas que produzcan frutos, semillas o flores y que sean adecuadas para las especies de la región. De esta manera, podemos crear pequeños espacios de refugio y alimentación natural sin generar una dependencia artificial”, agregan los expertos de la Red Santandereana de Aviturismo Comunitario.

A inicios de este año, de la mano de José Ariel Dueñas Cepeda, botánico y miembro de Biótica Consultores y del Manual de Silvicultura de Bucaramanga (2023), Vanguardia recopiló las especies nativas de Bucaramanga ideales para balcones y jardines urbanos. Plantas adaptadas al clima local que embellecen los hogares, atraen fauna y fortalecen la biodiversidad de la ciudad. Aquí puede consultar el listado: ¿Cuáles son las plantas ideales para los balcones y terrazas en Bucaramanga?

Una de las escenas que más se repite en los balcones de la ciudad es la de los bebederos. Esta práctica puede ser útil, pero requiere responsabilidad y constancia, dado que un recipiente sucio o con agua estancada puede convertirse en un foco de bacterias, hongos y parásitos. La recomendación es cambiar el agua todos los días y lavar bien el recipiente.

“También es importante ubicarlo en un lugar donde las aves tengan buena visibilidad y puedan detectar fácilmente la presencia de depredadores”, destacan los expertos.
Algo similar ocurre con la alimentación. Dar comida de forma constante o inadecuada puede generar dependencia, alterar los hábitos de las aves y facilitar la transmisión de enfermedades. “Alimentar no siempre significa ayudar. Debemos evitar convertir los balcones en lugares de alimentación permanente”, señalan.
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Con fenómeno de El Niño o sin él, siempre es importante evitar acercarse a los nidos, reproducir sonidos para atraerlas y, bajo ninguna circunstancia, capturarlas para fotografiarlas o perseguirlas. Estas acciones modifican su comportamiento natural y aumentan su nivel de estrés. A esto se suman factores como la contaminación acústica, la iluminación artificial nocturna y la presencia de mascotas sin control, que también inciden negativamente en sus rutinas.

“La observación responsable implica algo muy importante: aprender a mirar sin invadir. La fotografía y el avistamiento deben servir para conocer y proteger a las aves, no para alterar sus rutinas. Una ave silvestre no necesita convertirse en mascota para que podamos sentir afecto por ella. Su valor está precisamente en que pueda vivir libremente y cumplir su función dentro del ecosistema”, apuntan desde la Red Santandereana de Aviturismo Comunitario.
La clave, coinciden los expertos, está en intervenir lo menos posible: observar antes de actuar y entender que no todas las situaciones requieren ayuda directa. Incluso un polluelo en el suelo puede estar bajo el cuidado de sus padres. Solo en casos de lesiones evidentes o peligro inmediato se recomienda contactar a autoridades ambientales o centros especializados.

“Una ave puede necesitar ayuda si presenta una lesión evidente, sangrado, dificultad para volar, permanece inmóvil durante largos periodos o se encuentra en una situación de peligro inmediato. Sin embargo, es importante no intervenir automáticamente”, agregan.
En medio de las altas temperaturas, las aves siguen cumpliendo su papel en los ecosistemas. Darles una tregua implica, más que intervenir, garantizar que tengan dónde refugiarse, alimentarse y adaptarse por sí mismas.












