El reconocimiento recibido por el empresario santandereano Harvey Ferreira en los Latin American Wedding & MICE Awards pone sobre la mesa una oportunidad de convertir los paisajes, gastronomía e identidad de Santander en parte de la experiencia de parejas que buscan una boda destino.
Una boda puede durar unas horas, pero para un destino puede representar varios días de movimiento. Una pareja que llega a Santander para casarse también puede traer consigo a sus familiares y amigos, ocupar habitaciones de hotel, visitar restaurantes, contratar transporte, recorrer destinos turísticos y encontrarse con una oferta de servicios que va mucho más allá del lugar elegido para la ceremonia.
Ese es uno de los caminos que el departamento tiene por delante para fortalecer el llamado turismo romance. Este segmente del turismo encuentra en Santander paisajes, pueblos, gastronomía y escenarios naturales capaces de convertirse en parte de la experiencia de una boda.
Esa mirada sobre el potencial de Santander también hace parte de la experiencia del empresario y wedding planner santandereano Harvey Ferreira, quien durante los Latin American Wedding & MICE Awards (LAWA) Ecuador 2026 obtuvo el reconocimiento como empresa más innovadora de Colombia dentro de la industria de bodas y eventos, gracias al desarrollo de un sistema de gestión integral para este tipo de celebraciones.

Su experiencia dentro de esta industria le ha permitido observar cómo las parejas que llegan desde otras ciudades o países buscan algo que trasciende la celebración. “Santander es un departamento que lo tiene todo: excelente gastronomía, paisajes inconmensurables, escenarios magistrales y, sobre todo, una gran calidad humana y de servicio dentro de nuestra industria”, señala.
Barichara, el Cañón del Chicamocha y el embalse de Topocoro son lugares que pueden integrarse a una experiencia de viaje alrededor de una boda. A esto se suman la gastronomía, las tradiciones y la identidad regional, elementos que pueden darle un carácter particular a una celebración.

El ‘viaje’ detrás de la boda
Para Ferreira, el potencial del turismo de bodas está precisamente en la cantidad de personas y actividades que puede movilizar. Una boda destino no termina en el salón, la iglesia, la finca o el espacio elegido para la celebración. En muchos casos, los invitados permanecen varios días en el territorio y aprovechan el viaje para conocerlo.
“A esto lo conocemos como turismo romance, y las bodas destino generan un impacto que va mucho más allá de la celebración”, explica.
Publicidad
La cadena involucra hoteles, restaurantes, empresas de transporte, operadores turísticos, fotógrafos, floristerías, músicos, decoradores y productores audiovisuales, entre otros servicios. Ferreira calcula que esta actividad tiene relación directa o transversal con más de 50 industrias.
En ese sentido, una pareja que decide casarse en Santander puede convertirse también en una oportunidad para que sus invitados conozcan el departamento. Una cena puede llevarlos a un restaurante local; una excursión, a uno de los municipios; una visita previa o posterior a la celebración puede extender la estadía y ampliar la derrama económica.
El reto está en lograr que esa oferta muestre al departamento como un destino articulado.
“En Santander existe una oferta de lujo, sofisticación y glamour a precios más competitivos que en otras ciudades, lo que lo convierte en un destino muy atractivo para muchas parejas. Sin embargo, todavía existe una brecha entre la industria y el sector público en materia de incentivos, promoción y articulación del turismo romance. Esto no ha permitido que avancemos a una mayor escala, como sí ha ocurrido en destinos como Cartagena, el Quindío y Medellín, donde se han fortalecido procesos de integración, promoción y visibilización de la industria de bodas y eventos”, afirma.
La autenticidad como carta de presentación
Una de las particularidades que Harvey Ferreira identifica en los viajeros que llegan desde otras ciudades y países es la búsqueda de experiencias diferentes a las que encuentran en las grandes ciudades.
Más de la mitad de sus clientes viven en el extranjero y otra parte importante reside en otras ciudades del país. En sus conversaciones con ellos, dice, aparece con frecuencia el interés por regresar a espacios relacionados con la naturaleza, las tradiciones y las raíces.
Publicidad
“Para quienes vienen de grandes ciudades del mundo, Santander representa una oportunidad de desconectarse de lo sintético y reencontrarse con experiencias más auténticas, cercanas y memorables. Hay algo muy especial en esa taza de café cargado de nostalgia, recorrer calles que cuentan historias, encontrarse con nuestra gastronomía, nuestros paisajes y esa magia natural que se respira en cada rincón”, asegura.
Esa autenticidad puede convertirse en una de las cartas del departamento para el turismo romance. No se trata únicamente de encontrar un escenario bonito para una fotografía de matrimonio, sino de construir alrededor de la celebración una experiencia que tenga relación con el territorio.
Integrar recorridos, gastronomía, cultura, naturaleza y actividades que permitan a los visitantes conocer Santander antes o después del matrimonio es una de las mejores ‘cartas’ del departamento.
El reconocimiento recibido por Ferreira en los LAWA 2026 abre, desde su experiencia, una conversación sobre esa oportunidad. Su apuesta tecnológica busca llevar la organización de las bodas hacia modelos más estructurados, con herramientas para manejar aspectos financieros, legales y logísticos.
Publicidad
“Tenemos un sueño mucho más grande: liderar la unión del gremio de bodas y eventos en Santander, con el objetivo de visualizar nuestra región, fortalecer la industria y atraer el turismo romance a nuestra tierra”, dice.
La intención, asegura, es que Santander conquiste a los novios más allá de sus escenarios y avance en la consolidación de una oferta reconocida como destino.

Del mundo empresarial a las bodas
Harvy Ferreira es wedding planner y diseñador, y cuenta con formación en Administración de Empresas y una maestría en Innovación Empresarial. También adelanta estudios en Derecho y Economía.
Su acercamiento a la tecnología para la industria de bodas nació durante el desarrollo de su tesis de grado, en la que creó un sistema de gestión integral para automatizar procesos relacionados con la organización de estos eventos.
Publicidad
La herramienta, denominada WeddingPRO, busca aplicar metodologías de Project Management a una industria en la que confluyen presupuestos, proveedores, contratos, cronogramas, invitados y diferentes equipos de trabajo.
“Todo está alineado con un solo propósito: crear bodas con alma, pero gestionadas con método, tecnología y precisión”, explica.
En 2026 presentó su propuesta en los Latin American Wedding & MICE Awards, considerados una de las principales vitrinas de reconocimiento para la industria de bodas y eventos en Latinoamérica. Allí obtuvo el reconocimiento como empresa más innovadora de Colombia en esta industria.
Ahora trabaja en una segunda etapa de WeddingPRO y prepara el lanzamiento del libro La Ruta Wedding: 30 pasos hacia el altar. Este empresario santandereano también plantea fortalecer la unión del sector de bodas y eventos en Santander para impulsar al departamento como destino de turismo romance.
















