Prácticamente nadie sabía que durante más de 30 años, Kodak Park, en Rochester, EU, fue el hogar de un laberinto subterráneo que contiene un pequeño reactor de investigación nuclear, uno de los pocos de su tipo en el mundo.

Publicado por: JUAN MARTÍNEZ MARTÍNEZ
Lo que hay que aclarar es que nada de esto era realmente un secreto, ni se trata de una peligrosa planta de energía con posibilidades de explotar. Al menos eso aseguran los empleados de Eastman Kodak Co. quienes han certificado que el dispositivo, que servía a sus investigaciones, es perfectamente seguro.
Material peligroso
Sin embargo, también es cierto que el reactor fue cerrado y vigilado a distancia, principalmente debido a que contenía más de tres libras de uranio altamente enriquecido, que, como se sabe, es el material que se requiere en las bombas nucleares y que los terroristas tanto buscan.
Por esta razón es que los controles se extremaron cuando en noviembre de 2007 Kodak decidió cerrar el dispositivo. En ese momento, las autoridades les obligaron a presentar planes detallados para la eliminación del uranio, por lo que fue entonces llevado a ‘envases de protección’.
Las labores de desmonte del pequeño reactor ocurrieron sin que prácticamente nadie en Rochester, estado de New York, se diera cuenta.
Ni secreto ni público
La polémica se mantiene por cuanto aunque se dice que Kodak no ocultó la existencia del mini reactor, tampoco lo publicitó suficientemente y, según los archivos de la prensa local, nunca fue realmente del conocimiento del público.
Al parecer, la existencia del equipo se había mencionado hace muchos años en trabajos de investigación, y al mismo se hizo una referencia tangencial en un documento público en un sitio web federal, aunque no dio a entender en qué lugar se encontraba.
“La existencia del equipo sí era conocida, aunque no fue bien informada”, dijo a los medios neoyorquinos Albert Filo, un ex científico miembro del equipo de investigación de Kodak que trabajó con el equipo durante casi 20 años.
Infidencia
Todo parece indicar que la intención de la Kodak era precisamente la de no llevar el dispositivo a una condición de secreto de Estado, pero tampoco hacer muy ‘popular’ su existencia porque podía levantar mucha resistencia.
Lo que es cierto es que quienes acaban de enterarse de la historia fueron los periodistas de un medio llamado Democrat and Chronicle, quienes dicen que conocieron el caso cuando se lo mencionó un empleado de esa compañía. De todos modos, aunque en realidad parece que el peligro es casi inexistente, luego de los ataques del 11 de septiembre, nadie quiere saber de la existencia de plantas de uranio en su vecindario.














