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Viernes 19 de septiembre de 2025 - 03:17 PM

María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga

María Smith Gil Osma convirtió el reciclaje en la herramienta para sacar adelante a sus cinco hijos. Impulsa la economía circular y promueve el liderazgo de las mujeres en el gremio de los recicladores de Santander.

María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

A las cinco de la mañana, cuando Bucaramanga apenas despierta, María Smith Gil Osma ya está en movimiento. “Le pedí a Dios una herramienta de trabajo para sacar adelante a mis cinco hijos”, recuerda, mientras se prepara para un nuevo día en la ruta del reciclaje. Su historia es la de muchas mujeres que, ante la adversidad, han convertido la necesidad en oportunidad y el trabajo invisible en una causa.

“Soy hija de reciclador, pero uno cuando es niño sueña con muchas cosas. Yo no quería que mis hijos tuvieran la misma vida que me tocó a mí. Uno sueña con algo distinto, pero Dios lo pone a uno donde tiene que estar”, confiesa. La vida le exigió madurez temprana: “Tuve mi primera hija a los 16 años y ni siquiera había terminado el bachillerato”. Pero su deseo de salir adelante fue más fuerte. “Se dio la oportunidad de estudiar en Intecol y ahí pude terminar mi bachillerato. Eso me abrió muchas puertas y me permitió formalizarme”.

Cuando se quedó sola con su hijos, la vida le dio un sacudón: “lloraba mucho, pidiéndole a Dios una herramienta, algo para trabajar y mantener a mis hijos. Cuando llegó la oportunidad de entrar a la organización, ahí supe que el reciclaje sería ese camino”. Desde entonces, su vida está marcada por la perseverancia y la fe. “Siempre he sido muy insistente. Me enfoco en lo que quiero y no me rindo fácil. Creo que eso es lo que me ha ayudado a mantenerme aquí”, asegura.

Pero no solo el trabajo duro la ha forjado: también la capacidad de comunicarse y gestionar. “La habilidad de hablar con la gente la aprendí en la calle, cobrando facturas de Vanguardia, porque el papá de mis hijos repartía el periódico. Él tenía otro trabajo y yo era la que hacía el cobro. Al principio me daba mucha pena, pero ahí aprendí a soltarme, a hablar con la gente y a perder el miedo”, recuerda.

Esa escuela, dice, es la que hoy le permite sentarse con administradores y conseguir contratos para la organización: “Se necesita mucha comunicación para abrir puertas, para negociar y explicar lo que hacemos”.

María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

Superar los retos

En el mundo del reciclaje, los retos son duros. “Aquí hay que lidiar con personas difíciles, muchas de ellas han pasado por situaciones económicas y personales muy complejas. Hay muchas mujeres maltratadas. Por eso es importante formarse, capacitarse y aprender de los demás”, explica, y por eso decidió participar en Lideremos, que le ayudó a cuestionarse y a crecer: “un compañero que ya había estado en la primera corte me animó. El año pasado no supe de la convocatoria y esta vez, cuando vi la oportunidad, dije: esto es para mí”.

La experiencia fue transformadora. “Hubo una clase con una profesora sobre reconocimiento personal que fue un choque. Me hizo preguntarme si lo que estaba haciendo estaba bien, en qué estaba fallando. Fue una clase que me marcó mucho y que me hizo pensar en cómo liderar mejor”. Para María, el liderazgo también es escuchar y aprender: “todos los sábados, al compartir con personas de diferentes conocimientos y experiencias, uno se da cuenta de que nunca deja de aprender. Hay muchas cosas que uno no sabe y este espacio me ha ayudado mucho”.

Hoy, su meta es tejer una red de comercialización de materiales reciclables a nivel de Santander. “Me gustaría sacar adelante un proyecto de economía circular, pero desde nosotros, los recicladores, que somos el primer eslabón. Porque nosotros tenemos acceso a los materiales y podemos articularnos para que el beneficio sea mayor, no solo para las empresas sino para las familias de los recicladores”.

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María ve en el reciclaje una forma de dignificar la vida: “no es fácil, pero siento que hemos avanzado. Quiero que las mujeres que llegan a este gremio puedan tener oportunidades, independencia económica y una voz. Es muy importante que el Estado, las empresas y la sociedad reconozcan el valor de lo que hacemos”.

María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Smith Gil: perseverancia y liderazgo social en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

De su paso por Intecol, guarda gratitud y respeto: “fue una experiencia bonita porque tuve profesores muy humanos, que sabían explicar y apoyaban mucho. Esa formación me ayudó a salir adelante”.

Cuando piensa en el futuro, sueña con proyectos concretos y alianzas sólidas. “Después de Lideremos quisiera seguir en contacto con las personas del programa, porque todos tienen ideas muy buenas y sería bonito articular esfuerzos para sacar adelante proyectos medibles, que aporten de verdad al departamento y al país”, señala.

Al final, lo resume con sencillez: “de esto se trata, de aportar como persona al crecimiento, no solo de mi familia, sino del departamento. Todo lo que tengo, lo que he logrado, ha sido con perseverancia y fe”.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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