En Bucaramanga, un egresado UIS convirtió un trauma craneoencefálico a los 16 años en un método de neurorehabilitación con musicoterapia.

Publicado por: Redacción Local
A veces la vida cambia de la noche a la mañana y solo queda decidir si de la adversidad se sale transformado. Así lo demuestra la historia de Camilo Carranza Ariza, licenciado en Música de la Universidad Industrial de Santander (UIS), quien encontró en la música no solo una vocación, sino la clave de su propia rehabilitación y la de otros.
Todo empezó una mañana de 2018, cuando, con apenas 16 años, Camilo sufrió un accidente en bicicleta que detuvo su vida de golpe. Un severo trauma craneoencefálico, con lesión axonal difusa y daños en el encéfalo, lo dejó al borde de la muerte. “Le dijeron a mi mamá que, si sobrevivía, quedaría en estado vegetal o cuadripléjico”, recuerda Camilo.
Mientras los médicos le daban pocas esperanzas de vida, su familia se aferró a la fe y la esperanza. Contra todo pronóstico, y tras un mes en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), Camilo mostró signos de recuperación. Volver a caminar, hablar y moverse fue un proceso lento y doloroso, pero constante. “Cada pequeño avance era un milagro”, afirma.
El accidente ocurrió el mismo año en que debía culminar sus estudios de secundaria e iniciar la universidad. Aunque su sueño era estudiar Ingeniería Mecánica, la vida le tenía otro destino. Los resultados del ICFES no le permitieron ingresar a ese programa, pero, motivado por su pasión por la música y el apoyo de la UIS, Camilo decidió apostarle a la Licenciatura en Música.
“Desde pequeño he estado vinculado con la música. Mi papá es músico empírico y en el colegio fui parte de la banda marcial. Así nació mi amor por la trompeta”, cuenta. Su historia personal se convirtió en el motor de sus estudios universitarios. Desde el primer semestre, Camilo comenzó a investigar cómo la música puede ser un medio de apoyo psicomotriz y psicosocial ante dificultades físicas o cognitivas.

La musicoterapia fue el eje de su proceso de rehabilitación y, posteriormente, de su proyecto de grado: “La música como apoyo a las personas que han sufrido una lesión adquirida”. Con el respaldo de la Escuela de Artes de la UIS y la asesoría de expertos en fisioterapia y neurorehabilitación, su investigación recibió la aprobación del Comité de Ética en Investigación Científica (CEINCI), que valoró su carácter innovador.
“Me pidieron muchos ajustes, pero al final me dijeron que nunca habían visto un proyecto así, y que querían que se hiciera realidad”, relata Camilo, quien se graduó en marzo de 2025, convirtiéndose en orgullo y testimonio de resiliencia para su familia.
Ya como profesional, Camilo obtuvo una certificación en Rehabilitación neurológica en Estados Unidos, lo que le permitió diseñar un modelo propio de rehabilitación a través de la música, que hoy aplica en Neurotrauma Center y Cuidamed. “Soy el musicoterapeuta del centro. Gracias a los avances de mi paciente principal, vamos a ampliar el servicio a más personas”, afirma.
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Su método se basa en la sinaptogénesis, es decir, la restauración de las conexiones neuronales tras lesiones cerebrales. “En mi caso, tuve que aprenderlo todo de nuevo: caminar, hablar, moverme. Hoy trabajo para que otros también puedan recuperar su funcionalidad motriz y cognitiva”, explica.

Además, Camilo es profesor de música en el grupo de inclusión del colegio Santa Teresita, donde acompaña a niños y jóvenes con déficit de atención e hiperactividad, así como en salud mental, usando la música como herramienta emocional y de integración.
Con apenas 23 años, su experiencia ya ha traspasado fronteras: fue ponente en el V Congreso Internacional de Música, Artes y Salud en España y participó virtualmente en el III Congreso Internacional de Terapias Artísticas y Creativas. “La salud se actualiza todo el tiempo, por eso sigo implementando nuevas metodologías en mi trabajo”, asegura.
“Cuando salí del hospital lo hice en silla de ruedas, sin poder hablar. Solo pensaba: ‘Estoy acá, pero no será por mucho tiempo. Saldré adelante por Dios y mi familia’”, recuerda. Hoy, con fe, ciencia y música, Camilo Carranza deja huella, convencido de que de las adversidades pueden nacer nuevos caminos y segundas oportunidades.
















