Bucaramanga
Martes 19 de agosto de 2008 - 10:00 AM

Lagos del Cacique

Llegamos a uno de los barrios más acogedores de la capital santandereana. De hecho, es uno de los pocos lugares de la ciudad que respira verde por doquier.

Publicado por: Euclides Ardila Rueda

Tiene lagos, conserva una hermosa fauna silvestre, sin contar que hay árboles por todos lados. Allí se encuentran mangos, guamos y ciruelas; así como ceibas y guayacanes, entre otras especies que se confunden con las enredaderas de flores y el magistral verde de los prados del barrio.Pero, no todo es bonito.A las familias de esta zona les ha correspondido pagar los impuestos más caros, así como las facturas de servicios públicos más onerosas del Municipio. Y aunque de manera evidente allí viven personas con suficientes recursos económicos, se debe admitir que los cobros cada vez son más elevados.Los allí residentes se quejan, y con sobradas razones, porque sus contribuciones al Municipio, nunca se han visto traducidas en obras. Hay proyectos como la Avenida de los Cerros, e incluso el corredor de Altos del Cacique- San Expedito- Los Olivos- San Juan y Trinidad, que están a la espera del aporte oficial.El pasadoEl barrio era una hacienda llamada San Bernardo. Se trataba de una finca que se veía rodeada de hermosos lagos y que se sumergía entre una espesa vegetación y una espectacular fauna silvestre.El dueño era Don Luis Sánchez, quien un día de 1950 decidió convertirse en un urbanizador de parcelas campestres.La historia cuenta que él, con una pita, midió y trazó lo que sería el ‘camino real’ a Lagos del Cacique. Y él mismo convenció a Doña Elvira Durán de Cadena y a Doña Isabel Martínez de Pérez, entre otros ilustres personajes del sector, para que le compraran lo que en su tiempo se conoció como 'finquitas de una hectárea'.Como esa era una zona rural, no había llegado el agua potable. Además, los caminos eran pantanos y, por supuesto, las tinieblas se apoderaban del lugar cuando caía la tarde.Por ese motivo, el dueño de la gran hacienda decidió que cada parcela tenía derecho de servidumbre de agua en cualquiera de los lagos.Con el paso del tiempo fueron apareciendo nuevos compradores que, finalmente, ‘descuartizaron’ la hacienda.En 1965 nació la Junta de Acción Comunal, organismo cívico que logró consolidar la zona y darle el carácter de urbanización que hoy tiene.Lo que eran fincas para pasar vacaciones, se convirtieron en viviendas permanentes.En 1975 se levantaron las grandes casas, estableciendo el lugar en un área urbana que quedó encasillada en el estrato Nº 6.Total: a los vecinos les correspondió de inmediato pagar servicios caros de luz, agua y teléfono, cuando lo único que existían eran trochas, redes de energía colgantes y uno que otro auricular. El carro de la basura ni se asomaba. ¿Por dónde? si por allí sólo se veían atajos. Muy pronto se construyeron el Colegio del Rosario de la comunidad de Monjas Dominicas Terciarias y la Casa de Oración Foyer de Charite, las cuales se destacaron por sus aportes cívicos. Estas instituciones, al lado de la Junta Comunal, lograron convertir la antigua zona rural de sencillas viviendas, en un barrio que, pese a su crecimiento, conservó el ambiente campestre.Cuando menos se dieron cuenta, el área estaba habitada por una gigantesca familia, compuesta entre otros por vecinos célebres como: Manuel E. González, Guillermo Orozco, Julio Meléndez, Nelly de Serrano y Miriam de Ortiz. Junto a ellos estaban los Arévalo, los Villacreces, los Carreño, los Vásquez y los Giorgi y muchos otros que, aunque no se escriban en esta página de antaño, también protagonizaron esos años maravillosos.Vale anotar que el lugar se convirtió en la casa adoptada de importantes extranjeros como: el alemán Siegfried Market, el ruso Zerth y la inglesa Sheilla Huges.La remodelación del camposanto de la zona, que adquirió la finca colindante entre el barrio y la Hacienda de Don David Puyana, transformaron las costumbres funerarias de las gentes de Bucaramanga y construyeron, no un cementerio, sino un hermoso parque en donde resplandeció la vida en medio de la muerte.Las viejas historias de espantos que, por muchos años se desprendieron de los lagos y de los alrededores del cementerio, se convirtieron en cosa del pasado.Lagos del Cacique, durante los últimos años creció lo suficiente como para dejar de ser la finca lejana de hace58 años. Ahora, hasta tiene una universidad, pues allí se construyeron los edificios de la UDES.Allá, en donde alguna vez existieran los lagos de la Hacienda San Bernardo y en donde un ‘cacique’ llamado Luis Sánchez midiera con pita las finquitas, viven centenares de familias, ya no en parcelas, sino en lujosos conjuntos residenciales.‘Top 5’ negativo1. Allí construyen conjuntos residenciales a diestra y siniestra. Es decir, no hay mucha planeación en el tema de la vivienda.2. La alta presencia de automotores ha generado un ‘atolladero’ en las vías del barrio. 3. La inseguridad es evidente. Es preciso que la Policía ‘centre sus ojos’ a esta zona. 4. Son elevadas tarifas de los servicios públicos. Además, allí se pagan los impuestos más caros de la ciudad.5. La desidia oficial: el gobierno no ha ejecutado allí ninguna obra, al menos durante los últimos 15 años.      ‘Top 5’ positivo1. La ubicación estratégica de Lagos del Cacique, hace que el vecindario esté cerca de todo: al sur, a Cabecera y al mismo centro de Bucaramanga.2. El entorno ambiental es envidiable. Tal vez no exista en Bucaramanga un barrio con mejor clima.3. La belleza de sus lagos. La zona se viste de verde y sus espigas se mecen al vaivén del aire puro.4. Si se mira desde el punto de vista de la arquitectura, allí existen verdaderas joyas urbanísticas.5. Es un sector prestigioso y muy residencial.Gente para destacarIgnacio Pérez Cadena, gerente del Parque Industrial de Chimitá y, por mucho tiempo, presidente de la Junta de Acción Comunal de Lagos del Cacique, no sólo es un ilustre vecino del sector; además es otro pionero del civismo y del real progreso que engalana a este barrio.FICHANombre: Lagos del Cacique.Año de fundación: 1950.Sectores que lo integran: Palmeras del Cacique, Quintas del Cacique, Altos del Cacique, Altos del Lago, Valladolid, Palmar del Lago, Rincón del Lago, Portal del Lago, Cacique I, Cacique II y Antigua, entre otras urbanizaciones. Barrios vecinos: La Floresta, Terrazas, Portón del Tejar y Santa Bárbara.Estrato: 6Ubicación: Entre las carreras 50 y 55 con las calles 71 y 74, incluyendo el entorno que bordea al Parque Cementerio Jardines La Colina y el área de Neomundo.Nº de viviendas: Al casco antiguo lo conforman cerca de 350 casas. A ellas habría que adicionarles los nuevos edificios que se han construido.Población: La zona es habitada por 1337 personas, según el último censo.Índice de desempleo: 10.2%Establecimientos educativos cercanos: Colegio Nuestra Señora del Rosario, Gimnasio Piedemonte, Gimnasio Campestre San Sebastián, Instituto Caldas, Gimnasio Aldebarán, Universidad de Santander, UDES, y Colegio Santa Bárbara, entre otros.Cañada que atraviesa al barrio: La de las Mojarras.Sitios reconocidos del sector: La zona de las babillas. También está cerca a Neomundo.

Publicado por: Euclides Ardila Rueda

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