"Los buses que salen de circulación en Bucaramanga no se están chatarrizando, los están mandando a contaminar a otras ciudades". Así lo dio a conocer Alejandro Bermúdez Peña, director ejecutivo de la Asociación de Propietarios de Vehículos de Transporte Urbano Colectivo de Pasajeros del Área Metropolitana de Bucaramanga, Asprovecam, entidad que por estos días está socializando una iniciativa que

Publicado por: Juan Carlos Chio / jchio@vanguardia.com
El máximo representante de esta organización que reúne a los conductores de buses convencionales explicó que los 588 buses que se desvincularon con la primera fase de Metrolínea fueron trasladados a otras zonas como Barrancabermeja y la Costa, donde "siguen contaminando".
A esto se suman los problemas que se presentaron con uno de los operadores (principalmente por demoras en los pagos), quienes aportaron entre $38 y $40 millones por cada bus que salió de circulación, cifra que según ellos no representa el valor real de cada automotor.
"Queremos asegurarnos de que nos den lo que nos corresponde y en el momento justo. Ese dinero que se ofrece por cada automotor es muy bajo y no tiene en cuenta el modelo del vehículo, ni los años de servicio que todavía le quedan", explicó Bermúdez Peña
Teniendo en cuenta esta situación, Asprovecam le propuso a Metrolínea y a la Alcaldía de Bucaramanga un proyecto que, dicen, les garantizará un pago justo por cada vehículo y que tendrá un impacto real en el medio ambiente, el cuál sería similar al que se está ejecutando en Barranquilla.
La propuesta consiste en chatarrizar cada uno de los buses que van a salir (incluyendo los más nuevos), por medio de un fondo que estará a cargo del ente gestor y que se beneficiará de dineros del Gobierno Nacional, de los aportes que ya están realizando los operadores y de otras fuentes.
¿Cómo va a ser la financiación?
Esta iniciativa, que ya fue puesta en conocimiento de algunas autoridades, tiene desde ya un obstáculo para que se haga realidad: su financiación.
De acuerdo con los cálculos de Asprovecam, el proyecto que permitirá chatarrizar un poco más de mil buses tiene un costo aproximado de $123 mil millones, de los cuales están asegurados $42 mil millones que aportarían los operadores (Metrocinco Plus y Movilizamos) a través del fondo que ya existe y que hace parte del compromiso de estas firmas.
Esto implicaría un faltante de $81 mil millones que saldrían, según esta organización, de aportes del Gobierno Nacional y de los incentivos internacionales por reducir la emisión de gases.
Además, existe la posibilidad de destinar un porcentaje de la tarifa del pasaje, algo que el gerente de Metrolínea, Félix Francisco Rueda Forero, no ve con muy buenos ojos, pues "el usuario ya tiene una carga extra debido al aporte que hay dentro de los $1.400 para el Portal de Floridablanca".
En términos de dinero, esta última medida implicaría aumentar el valor del tiquete en $150, algo poco probable, teniendo en cuenta que Metrolínea es desde ya uno de los Sitm más costosos del país.
Según Bermúdez Peña, la discusión está sobre la mesa y no hay nada escrito en piedra. El objetivo es encontrar una estrategia que beneficie a todos por igual y destacó que en otras partes se están realizando iniciativas de chatarrización con éxito.














