Bucaramanga
Jueves 05 de enero de 2017 - 12:01 AM

La aventura gringa de un ‘morrocoy’

Tras años de búsqueda de un sueño como comunicador social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, Antonio Elías Awad, está al frente de la sección deportiva del noticiero de Univisión en San Diego, California. Su familia es su mayor apoyo, pero su corazón latino está anclado a esta Bucaramanga sin límites. Se siente afortunado por su profesión.

(Foto: Suministradas / VANGUARDIA LIBERAL)
(Foto: Suministradas / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: HELMAN VILLAMIZAR DAZA EDITOR Q’HUBO BUCARAMANGA

De repente me encontré en mis pensamientos con ‘Toño Awad’: Elías Antonio Awad López. Primero ‘morrocoy’, luego ‘hormiguero’ y ahora californiano.

-Toño, cuéntame qué ha pasado con tu vida…

Habló poco en ese momento. Lo ‘pillamos’ quizá ajustándose la corbata, el saco, el traje para el plano medio que al otro lado de la pantalla no deja ver que debajo de semejante elegancia van bien ensamblados los tenis. Su espíritu, su esencia laboral. Presentador de deportes de la cadena Univisión.

“‘Errrda’, casi no puedo hablar ahorita, pero yo te envío algo para que cuentes mi historia”.

“En 1994, después de graduarme de Comunicador Social-Periodista en Bucaramanga, trabajé en TV Cable (Bucaramanga). Salí para Bogotá a trabajar en el Diario Deportivo y ese mismo año vine por primera vez a los Estados Unidos, a Colorado Spring, a cubrir un Mundial de Patinaje.

Al año siguiente vendí las pocas cosas de valor que poseía: una bicicleta, una vieja cámara Pentax... Reuní 700 dólares y arranqué. Entre Miami y New York, elegí la Gran Manzana.

Me recibieron unos paisanos santandereanos con quienes viví cerca de tres meses hasta que pude trabajar.

En mi primer día, me bajé del famoso tren siete y cuando descendí de las escaleras estaba en la Avenida Roosevelt. Me sentía más en una calle del centro de Bogotá que en New York. Luego de varias semanas conseguí trabajo en una empresa que en su segundo piso tenía una estación de radio y un canal de televisión. Abajo el dueño tenía un restaurante que en las noches se convertía en discoteca.

Un día faltó un locutor que tenía un programa de salsa, como nunca llegó, el operador me retó a que saliera a decir algo, lo hice y lo único que se me ocurrió fue hablar de la primera presentación que tendría Carlos Vives en New York; tenía pegado los temas de Rafael Escalona. Fue tanto el éxito que de ahí en adelante y por dos años cada sábado tenía dos horas de música vallenata.

Llegó el Mundial y tuve la suerte de cubrirlo para el Diario Deportivo. Viajé a Chicago para la inauguración y estuve en Boston, New Jersey y Washington.

Escribía y a la vez le hacía cámara a un paisano que mandaba reportajes para Colombia.

Durante esos casi tres años en New York escribí para periódicos que regalaban en las calles. Hacía radio para divertir y radio para informar. Pero la etapa de mi vida en New York se cerró luego de las Olimpiadas de Atlanta en 1996, cuando arranqué para San Diego, California, no sin antes vivir la experiencia de estar en las justas olímpicas.

Y un día de agosto, verano del 96, decidí montar las pocas cosas que tenía, unas cuantas maletas, cajas con recortes de periódicos y revistas, una televisión que pesaba como un elefante y un libro de mapas, que vendría siendo el GPS de esa época, con las rutas de las miles de carreteras de los Estados Unidos. Luego de cinco días de viaje llegué a San Diego, California. El lugar donde resido desde hace ya 20 años.

Comenzó de cero otra vez

Atrás quedaron los años de periodismo y tocó empezar de cero. Intenté buscar trabajo como periodista. Pero fue en vano.

Mientras que alguna de las dos sucedía pasaron varios meses, años, esperando la oportunidad para volver a ejercer la profesión de comunicador. Hice de todo, desde vendedor en los ‘pulgueros’, hasta vendedor de mentiras por teléfono.

Fui ayudante de carpintero, pintor (pero de brocha gorda) y hasta en la lavandería de un hotel. Y como mesero pude trabajar en las tardes-noches y estudiar en las mañanas. Aprender algo de inglés y después estudiar Comunicación, otra vez. Hasta que llegó el 2003.

Univisión San Diego tenía noticiero local de lunes a viernes, pero no los fines de semana. Crearon los show de noticias del fin de semana y fui contactado luego de tocar la puerta en muchas ocasiones y muchas entrevistas. Así inicié, trabajando dos días a la semana. Dos años más tarde fui contratado de tiempo completo.

Han pasado 13 años y en la actualidad estoy encargado del segmento deportivo del noticiero. Presentarlo, producirlo, escribirlo, editarlo…

Esa es mi historia a grandes rasgos. Hay muchas anécdotas y momentos vividos que me tomarían mucho tiempo contarlos. Pero hoy me siento un hombre afortunado, porque ejerzo una bella y digna profesión que aprendí en la UNAB, en Bucaramanga, donde no nací, pero con el tiempo ya me sentía parte de ella.

Sé que heredé el espíritu de aventura de mi abuelo libanés quien un día llegó a Aguachica y nunca más regresó a su patria.

A Colombia y a Bucaramanga ya he regresado y regresaré, porque ahí vive parte de mi ser”.

-Toño no me dejó hablar…

Publicado por: HELMAN VILLAMIZAR DAZA EDITOR Q’HUBO BUCARAMANGA

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