Un ciudadano denunció que cuando almorzaba en un asadero de pollos del Centro de Bucaramanga le apareció una cucaracha en la comida. Autoridades revisarán el caso y piden verificar condiciones higiénicas de los lugares a los que se acude.

Publicado por: VALESCA ALVARADO RÍOS
La aparición de una cucaracha en medio de las papas fritas, en un asadero del Centro de Bucaramanga, dejó de manifiesto un problema de higiene en algunos establecimientos de comida de la ciudad.
Así lo aseguró a Vanguardia.com la Subsecretaría de Medio Ambiente de Bucaramanga, quien además dijo que este año se realizarán nuevos estudios microbiológicos de los alimentos que se venden en la calle para determinar qué agentes contaminantes contienen.
La denuncia del insecto en la comida la hizo a Vanguardia.com Néstor Enrique Quiñones Victoria, quien aseguró que en un asadero de pollo, en el Centro de Bucaramanga, no cumple con las condiciones de higiene requeridas para funcionar como un restaurante. La denuncia la hizo luego de encontrar una cucaracha en la comida que departía junto a su familia.
El ciudadano le aseguró a Vangardia.com que la semana pasada compró un pollo en dicho lugar, del cual consumió la mitad antes de encontrar una cucaracha en medio de las papas fritas.
“Cuando nos dimos cuenta de la cucaracha, estábamos asqueados. Salimos a vomitar al baño. Fuimos a devolver el pollo y cuando confrontamos al administrador, en un tono muy descarado y cínico, nos dice que esos accidentes pasan y que es algo normal”, relató Quiñones Victoria.

Pese a la queja de los clientes por falta de aseo en el establecimiento, el personal del asadero no les hizo la devolución de los $18 mil que les costó el producto. Por el contrario, les ofrecieron medio pollo más como forma de compensación del ‘accidente’. “No íbamos a aceptar más pollo, si ya sabíamos que estaba contaminado”, dijo el joven.
¿Qué dijo el administrador del negocio?
Vanguardia.com se comunicó con el administrador del establecimiento, quien se identificó como Marcos Sánchez, y explicó que todo se trató de “un accidente que puede ocurrir”. Además dijo que ya se tomaron medidas correctivas a raíz del incidente.
Sánchez insistió en su negocio tiene un plan de fumigación que se aplica cada dos meses a pesar de que la Secretaría de Salud de Bucaramanga le exige que se haga cada año. Sin embargo, aseguró no tener soportes de dichos trabajos de fumigación porque “el control de cada dos meses lo hacemos nosotros y de eso no hay recibos ni certificados. Tenemos es el certificado de la fumigación que se hace cada año”.

Añadió que personal de la Alcaldía de Bucaramanga ya asistió al asadero y le hizo una serie de recomendaciones que debe poner en práctica para poder seguir funcionando según lo establece la ley.
Autoridades se pronuncian
Sobre la denuncia se refirió el secretario de Salud de Bucaramanga, Raúl Salazar, quien aseveró que cuenta con un equipo de trabajo que se encarga de hacer control y vigilancia sobre estos establecimientos de comida.
Agregó que para el caso específico de Néstor Enrique, quien encontró la cucaracha en el pollo, debe dirigirse a dicha entidad e instaurar la queja con las fotografías que tiene. “Nosotros hacemos una revisión higiénico-sanitaria al sitio y revisamos el proceso con el cual manejan los alimentos. Si hay alguna irregularidad hacemos la respectiva sanción”, explicó Salazar.
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También señaló que los planes de fumigación se establecen según el índice aédico. Es decir, teniendo en cuenta el porcentaje de larvas y pupas que tenga el lugar.
Tenga cuidado también con alimentos en la calle
Según los resultados del último estudio microbiológico de alimentos, realizado por la Secretaría de Salud Municipal en 2013, el 47,2% de las muestras analizadas registraron restos de la bacteria Escherichia Coli. Es decir, heces fecales humanas y de animales de sangre caliente, tales como roedores.
El estudio, que se hizo tomando 36 muestras aleatorias de diferentes establecimientos callejeros de comida, arrojó que 17 especímenes de los alimentos analizados estaban contaminados.
El Centro de Bucaramanga, Cabecera, la Calle de los estudiantes y la Universidad Industrial de Santander fueron los sectores en los cuales se recogieron las muestras. De las cuales, se determinó que el salpicón, la avena, el pollo crudo y los perros calientes son los alimentos que contienen la mayor concentración de bacterias. Mientras que las empanadas, pizzas, tamales y chorizos son los menos contaminados.
Respecto al tema se refirió Mildred Liliana González Cuadros, subsecretaria de Medio Ambiente de Bucaramanga, entidad encargada de gestionar un nuevo análisis para este año. “Nosotros hacemos tomas aleatorias de muestras en atención a PQR (peticiones, quejas y recursos) de las personas. Este año vamos a hacerlo con el Laboratorio Departamental, estamos gestionando el convenio con ellos para el análisis de agua potable, yacusis y alimentos, en diferentes sectores”, aseguró la funcionaria.
Agregó que los resultados obtenidos en el último estudio microbiológico contenían cifras alarmantes de agentes contaminantes en la comida. Razón por la cual advirtió que lo más recomendable es no consumir alimentos de establecimientos de la calle ya que no cumplen con normas sanitarias adecuadas.
Pese a este problema que amenaza la salud de los bumangueses, Gonzales Cuadros explicó que, aunque se hacen visitas, a los vendedores informales de comida no se les puede controlar que cumplan con requisitos de sanidad ya que trabajan en prácticas ilegales.
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“La comida en la calle es una comida informal y al exigirles -a los vendedores- cualquier tipo de requisito, estaríamos dándoles formalidad a ellos, y no podemos. Los funcionarios de recuperación del espacio público se encargan de recoger los alimentos que la gente consume en la calle y nosotros les damos disposición final”, anunció la funcionaria.
¿Qué dice la ley?
Según lo que establece la Norma Sanitaria para el Funcionamiento de Restaurantes, expedida por el Ministerio de Salud en 2005, dichos establecimientos deben “asegurar la calidad sanitaria e inocuidad de los alimentos y bebidas de consumo humano en las diferentes etapas de la cadena alimentaría: adquisición, transporte, recepción, almacenamiento, preparación y comercialización en los restaurantes y servicios afines”.
Así mismo, deben “establecer los requisitos sanitarios operativos y las buenas prácticas de manipulación que deben cumplir los responsables y manipuladores de alimentos que laboran en los restaurantes y servicios afines”.
Con ello, se hace obligatorio que los dueños de los comederos apliquen medidas higiénicas que aseguren la limpieza del lugar. Además, debe tener espacios de ventilación que estén protegidos del ingreso de animales tales como roedores e insectos y un buen sistema de iluminación.
¿Cómo controlar las plagas?
Iader Germán Quiroga, ingeniero ambiental y experto en manejo de plagas desde hace 13 años, le explicó a Vanguardia.com que los establecimientos que manejan alimentos deben hacer un monitoreo de las mercancías que entran y salen. Así las frutas y verduras y las canastas de gaseosa que vienen con presencia de cucaracha adulta o de huevos de cucaracha, serán analizadas para constatar que no infecten los demás alimentos.
Aclaró que es recomendable hacer fumigaciones cada 20 días ya que a pesar de que se mate a la cucaracha adulta, los huevos de estos insectos brotan 19 días después de ser puesto. “La longevidad de una cucaracha puede ser entre un año y un año y medio dependiendo de la especie y de las condiciones ambientales. El huevosale a los 15 o 20 días y lo único que necesitan para vivir es un lugar donde haya comida y humedad”, añadió Quiroga.
Además, recalcó que son animales que se la pasan en la calle y en la basura. Por ende, en sus patas, en el orín y el excremento tienen una gran carga de microorganismos, bacterias y hongos que se los trasmiten a los seres humanos cuando pasan por los cubiertos o alimentos y son ingeridos. Provocando enfermedades como diarrea, infecciones, gastroenteritis, pus y empeorar el asma.














