Bucaramanga
Viernes 25 de enero de 2019 - 12:00 AM

Mi barrio: Este es El Jardín de Bucaramanga

Vanguardia Liberal continúa visitando los barrios de Bucaramanga, hoy llegamos a El Jardín.

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

Conjuga de manera perfecta la arborización del sector con las fachadas de sus casas. En general, todas sus cuadras proyectan espacios amables con la naturaleza y lo hacen ver como lo que realmente es: El Jardín de Bucaramanga.

Se trata de uno de los barrios más tradicionales de la meseta, en donde se respira aire puro y se vive en medio de un clima envidiable y de mucha tranquilidad.

Desde sus inicios, las casas han conservado áreas llenas de flores y de diversas plantas.

La nomenclatura del sector no es la tradicional que todos conocemos. Y es que la constructora Urbanas estableció, hace cerca de cinco décadas, que cada predio tendría un solo número, en una lista que iría del 1 al 57. Ese mismo esquema se mantuvo en las dos etapas del sector.

Su estratégica topografía, que combina una área alta y un singular desnivel, convierten al barrio en un lugar predilecto para los deportistas, quienes acostumbran a recorrerlo a diario por sus ondulantes vías.

Sus peatonales son anchas y las casonas del ayer se mezclan con los edificios vecinos, haciendo gala de una abundante forestación.

Quien lo ve a la distancia se deja conducir por el recuerdo de la Cabecera de los años 80, con calles limpias y vecinos que saben que están en medio de un exclusivo sector.

La cercanía a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, ha hecho que muchas casas se hayan convertido en hogares de estudiantes.

Y si bien la proliferación de establecimientos comerciales y el indudable tráfico vehicular que pasa por allí han acelerado el ritmo de vida en esta zona, el barrio El Jardín sigue siendo un sector tranquilo en donde aún se ‘inhala’ paz y armonía.

Sinopsis del sector

Nombre: El Jardín.

Comuna a la que pertenece: No. 12.

Sectores vecinos: Pan de Azúcar, Los Cedros Altos de Cabecera y Las Terrazas.

Número de casas: En la parte alta se adecuaron 57 viviendas y en la área baja hay una cantidad similar de predios.

Población: Según el último censo, allí residen 404 personas.

Estratos: 4 y 5.

Fecha fundación: Entre finales de los años 60 y comienzos de la década de los 70.

Vía principal: La Avenida 42.

Templos religiosos: Los fieles católicos acuden a la Parroquia del Espíritu Santo. También funciona una iglesia Adventista.

Institución educativa cercana: La Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB.

Principales solicitudes a la Alcaldía: Los allí residentes sostienen que urge una brigada de recuperación de la capa asfáltica y que es fundamental mejorar la movilidad vehicular que conduce hacia la Avenida El Jardín. Por supuesto que los dueños de las viviendas de allí también sufren los exagerados cobros del Impuesto Predial Unificado. De igual forma, no se le ha hecho del debido mantenimiento a las áreas que bordean las escaleras que comunican a El Jardín con áreas vecinas.

Algo de historia

En un terreno agreste, a finales de los años 60 y comienzos de la década de los 70, la firma Urbanas construyó el barrio El Jardín.

Para entonces, la zona escogida era algo ‘retirada’ de la ciudad, pues se trataba de un inmenso predio que no se había urbanizado del todo.

Incluso se recuerda que lo que hoy es la Avenida El Jardín era un sencillo ‘atajo’, el cual conducía a las bellas casas que se adecuaron en este punto de Altos de Cabecera.

Unas verdes ‘murallas’ conformaban una arboleda en la entrada al cerro de Pan de Azúcar y ellas se abrieron para el naciente sector.

Nadie sabe con exactitud por qué fue bautizado con el nombre de El Jardín. Se cree que el ‘bautizó’ se inspiró en un viejo Club de Jardinería que, durante años, existió en la parte alta del cerro oriental, en la otrora Hacienda Orozco.

Anaís Díaz fue una de las primeras vecinas en llegar. Ella contaba al principio no se veían por allí mayor tráfico vehicular. Los conductores de buses a los vecinos a un lado de la carretera que conducía a Terrazas y a la gente le tocaba caminar.

Pese a que las casas comenzaron a construirse en 1964, fue solo unos años después cuando se les entregaron las llaves a los primeros habitantes de El Jardín.

El aroma de las flores atrajo a más habitantes. Fue entonces cuando llegaron Sergio Fernández, Estela de Pinzón, Gonzalo Cruz y los Vargas, entre otros que escribieron las líneas de la historia de este barrio.

Ellos no habían terminado de ocupar sus casas, cuando el estridente ruido de una avioneta acabó parcialmente con la tranquilidad del lugar. Fue un 18 de octubre de 1965, cuando la romería llegaba a El Jardín para ver los restos de un avión que decidió aterrizar en el prado del barrio.

Después la urbanización creció en medio del ambiente colegial que caracterizó al prestigioso Instituto Caldas, quien en su antigua sede fue levantado justo en el centro de la urbanización.

El tiempo siguió su marcha y las casas se consolidaron, tanto que se creó un lugar vecino al que todos llamaron Altos de El Jardín.

Nació la llamada calle ciega, la misma que se convirtió en la terraza de una moderna universidad que creció lo suficiente como para hacer que el Caldas, de manera literal, ‘se trasteara’. Hablamos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, la de las puertas abiertas.

Luego llegaron líderes cívicos de la talla de Hugo Valencia y Pedro Becerra, quienes le dieron al sector otro tinte de progreso.

Aún se recuerdan las duras ‘peleas’ con la Cdmb para canalizar las aguas negras de la quebrada que atraviesa a El Jardín y el arreglo técnico que se le hizo al desarenador.

Hablan los vecinos

Clara Inés Corzo: “El Jardín es uno de esos sectores que nos reconcilia con la naturaleza. El clima es muy agradable y se percibe mucha tranquilidad”.

Carlos González: “Trabajé en la constructora Urbanas cuando levantaron este sector, por allá en los años 70. Siempre ha sido un barrio muy agradable”.

Paloma Bahamón: “Soy docente en la Unab, institución que está en el corazón de El Jardín. Doy fe del respeto que aquí se le profesa a la naturaleza”.

Lucía Quijano: “Me agrada mucho vivir en El Jardín porque es un lindo lugar de nuestra Bucaramanga, con bastantes áreas verdes y con un vecindario muy unido”.

Estas son dos históricas ‘miradas’ de El Jardín. Con los registros gráficos se le da un vistazo al barrio que hoy tiene en su centro a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, la de las puertas abiertas. Arriba se aprecia la antigua sede del Instituto Caldas que, ‘en un abrir y cerrar de ojos’ le dio paso al centro de educación superior de nuestros tiempos. A mediados de los años 80 ya comenzaron a verse los nuevos edificios residenciales, así como los modernos bloques que hoy albergan las facultades y que se destacan en medio de las murallas verdes.
Estas son dos históricas ‘miradas’ de El Jardín. Con los registros gráficos se le da un vistazo al barrio que hoy tiene en su centro a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, la de las puertas abiertas. Arriba se aprecia la antigua sede del Instituto Caldas que, ‘en un abrir y cerrar de ojos’ le dio paso al centro de educación superior de nuestros tiempos. A mediados de los años 80 ya comenzaron a verse los nuevos edificios residenciales, así como los modernos bloques que hoy albergan las facultades y que se destacan en medio de las murallas verdes.

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

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