Bucaramanga
Sábado 10 de agosto de 2019 - 12:00 AM

‘Sueños Azules’: El viaje que lleva a niños con cáncer a conocer el mar

Vanguardia le cuenta cómo puede contribuir para hacer realidad este proyecto de la Fundación Amor y Esperanza.

Diariamente en la Zona Feliz se encuentran niños, adolescentes y jóvenes con diferentes enfermedades oncológicas llenando de color y alegría uno de los momentos más difíciles de sus vidas. ¡Qué gran obra! (Foto: Íngrid Paola Albis Pérez / VANGUARDIA)
Diariamente en la Zona Feliz se encuentran niños, adolescentes y jóvenes con diferentes enfermedades oncológicas llenando de color y alegría uno de los momentos más difíciles de sus vidas. ¡Qué gran obra! (Foto: Íngrid Paola Albis Pérez / VANGUARDIA)

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Publicado por: Ingrid Paola Albis Pérez

María Antonella Carrillo Rueda y Karol Valentina Saavedra Beltrán se conocieron en la E.S.E. Hospital Universitario de Santander, HUS. Quizá no era el mejor lugar para que dos niñas de 6 y 10 años coincidieran. Sin embargo, la vida les puso una cita ahí cuando ni ellas, ni mucho menos sus familias, pasaban el mejor momento. Hoy en día, contra todo pronóstico, dicen ser las mejores amigas.

Antonella fue diagnosticada con Leucemia Linfoide Aguda (LLA) y Karol con cáncer de fémur izquierdo, después de más de un año de tratamiento las dos están prácticamente listas para salir triunfantes. Eso sí, el grito de victoria lo quieren hacer en el mar acompañadas de sus madres, quienes dejaron todo por estar a su cuidado las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Ninguna de los dos infantes conoce el mar. Es un sueño compartido que están a punto de cumplir gracias al programa ‘Sueños Azules’ de la Fundación Amor y Esperanza. Se lo imaginan grande, hermoso, con mucha arena para construir castillos de esos que tanto se hablan en los cuentos de princesas, con muchas conchas en el camino y hasta con cangrejos.

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Karol dice que una de las primeras cosas que hará es enterrarse en la arena. “Yo quiero quedar enterrada en la arena como la Chilindrina, cuando fue con el Chavo (del 8) a Acapulco. Luego haré un castillo de arena donde Antonella y yo podamos estar juntas”.

Cuenta Karol que estando allá le dirá a su enfermedad: “fuera de acá, no vuelvas más. Como dice mi papá (entre risas) fuera de acá espíritus chocarreros, no los quiero más en mi cuerpo”.

Ella, pese a su corta edad, se expresa con mucha seguridad, madurez e inteligencia. Como si entendiera perfectamente por todo lo que tuvo que atravesar. De hecho, sin temor a nada habla, cada vez que puede, de uno de los momentos más difíciles. “Las quimioterapias fueron muy duras. Sufrí demasiado. Un día antes de mi cumpleaños, en noviembre (2018), yo estaba en urgencias y me fui para el cielo. Tenía la hemoglobina en tres. Pero mi abuelita (ya fallecida) me cogió la mano y me dijo que aún no era hora de que yo estuviera allá porque me faltaba mucho por vivir. Empecé a descender como en una nube de algodón y mi pelo ya estaba largo”.

Yuleidy Beltrán Blanco, su madre, asegura que este cuento no es producto de la ficción, como muchos lo pensarían. “Yo debo decir que al principio no le creía, parecía algo solo de imaginación, pero la psicóloga nos dijo que lo que contaba la niña era una vivencia real y debíamos creerle. La verdad es que justo en esos instantes Karol tuvo que ser reanimada, entonces tiene algo de lógica”.

Yuleidy recordó que con Karol todo fue muy rápido e inesperado. Su enfermedad fue descubierta a raíz de una caída que le afectó la rodilla. “Terminó siendo una bendición que ella se cayera, porque si no la enfermedad hubiera avanzado hasta tener que amputarle el pie. El cáncer de ella era silencioso, pero las quimioterapias fueron las más agresivas”.

Fundación Amor y Esperanza

Antonella y Karol coinciden en sus tiempos de permanencia en el HUS, en la Zona Feliz que pertenece a la Fundación Amor y Esperanza. Precisamente, esta fundación será la que lleve a estas dos niñas y a 48 menores más con enfermedades oncológicas y de escasos recursos, a cumplir el ‘sueño azul’, que es conocer el río grande como le llaman al mar.

Sobre el tema, comentó Esperanza Luna, presidenta de la mencionada fundación: “Sueños Azules se ha convertido en el programa bandera de nuestra fundación. Anualmente llevamos a un grupo de 50 niños a conocer el mar. Hace 14 años fuimos con el primero, eran como 12 niños, más cuatro voluntarias. Día a día nuestro proyecto fue mejorando hasta que planteamos llevar a las mamitas también porque ellas, en la realidad, a veces sufren más que los niños”.

Pero para que ‘Sueños Azules’ se pueda ejecutar se necesita del apoyo que brinde el tejido humano que hay en Santander y todo el país, bien sea apadrinando a un niño y su madre, entregando donaciones económicas, o recibiendo donaciones en especie. No importa el valor, ni la cantidad.

“Además del alojamiento y el transporte, nosotros garantizamos una maleta al niño con tres mudas de ropa deportiva, vestido de baño, toalla, kit de aseo, gorra, sandalias, cobija, pijama, ropa interior. Mejor dicho todo lo que se necesita para los tres días de viaje. Ellos también llevan un traje de gala porque hay una fiesta en el hotel”, acotó Luna.

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En este sentido, las personas o entidades que ya están interesadas en contribuir con este sueño, pueden llamar al 300 612 5074 ó 301 525 1597; también pueden dirigirse a la Zona Feliz o hacer consignaciones en la cuenta de ahorros de Bancolombia 79278068175.

Las ayudas en especie como vestidos de baño, camisetas de un solo color, juguetes de playa, sandalias, bloqueadores y refrigerios, entre otros, se deben entregar en la carrera 39 # 42- 12 Edificio Sierra Real - Cabecera, apartamento 1001.

Zona Feliz

Es una hermosa casita con muchos juguetes, juegos didácticos, libros y sillones de descanso, ubicada en el área de Oncología del HUS, sobre la carrera 33 # 28-82, donde los niños pueden jugar y reposar después de la quimioterapia, mientras son llamados a sus respectivas citas o mientras sus mamás o acompañantes solicitan los medicamentos y autorizaciones de tratamientos.

En este lugar, también se instaló el ‘Mercadillo de Guadalupe’, que es una zona donde se puede adquirir ropa para niños y adultos, en todas las tallas y para cubrir todas las necesidades; asimismo, un cuarto de lavado y secado donde se puede lavar la ropa y la de los niños durante los días de hospitalización.

En promedio son atendidos 20 menores diariamente, de lunes a viernes. Se les garantiza desayuno, onces y almuerzo.

DATO: 14 años estará cumpliendo ‘Sueños Azules’, en este 2019. El viaje se realiza entre septiembre y octubre.

Publicado por: Ingrid Paola Albis Pérez

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