Bucaramanga
Viernes 04 de junio de 2021 - 12:00 PM

Cáncer, maternidad y emprendimiento: una historia de superación en Bucaramanga

Con tan solo 23 años, una serie de inconvenientes llegaron de forma simultánea a la vida de una joven bumanguesa. Ser madre soltera, una recuperación del cáncer y tres emprendimientos resumen el progreso de María Morales.

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Publicado por: María Lucía Bayona Flórez

Los problemas que se vivieron en menos de un año para María no fueron un impedimento para salir adelante y formarse como persona. La persistencia, paciencia y lograr un control sobre estas cosas, fueron la clave para alcanzar todos sus propósitos y sueños.

Quedó embarazada de su pareja de aquel momento a sus 20 años. En dicha gestación, desarrolló unos ganglios inflamados que resultaron ser cáncer de tiroides. Además, su padre la corrió de la casa. Su bebé nació, María inicialmente intuyó que tenía anemia y fue al médico. Pero en ese momento su vida tomó un giro inesperado.

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Hace año y medio, cuando terminó su relación, que de por medio tenía abusos por parte del hombre, se enteró de la fatal enfermedad. Con un nudo en la garganta, confesó que fue el momento más duro de su vida. “Yo me sentía sola. Sentía mucha confusión”. Su mayor temor era el destino de su hijo si su salud se hubiese complicado. Además, porque el papá del menor se había ido. Vivía con la duda de si era o no cáncer. Fue un sinfín de pensamientos que la acechaban en ese momento.

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Por suerte fue detectado un cáncer tratable. No iba a provocar un final inesperado si se trataba con medicamentos adecuadamente y a tiempo, y eso fue lo que se hizo. Ahora se siente “espectacular”, porque no ha tenido recaídas ni sustos relacionados con dicha enfermedad.

“A esta edad no sabemos cómo superar una situación así, y más teniendo un niño. El papá de mi hijo no fue muy responsable y no me ayudó”, expresa María. No quería que los padres de su expareja se quedaran con él, y tampoco tenía a alguien que se hiciese responsable del menor.

“Gracias a Dios he superado estas cosas de forma extraordinaria con el apoyo de personas maravillosas”, dice la joven. Asegura firmemente que el día en que todo se repare del todo, le va a retribuir dicho apoyo a quienes la han acompañado todo este tiempo, pues para ella cada una de estas personas son ‘angelitos’ que Dios le ha puesto en su camino y la han ayudado a mantenerse de pie. Incluso la familia de su expareja ha estado a su lado durante todo este proceso.

Cuenta también que su psicóloga fue quien la impulsó a retomar actividades que había dejado de lado durante su embarazo y cuando vivía con su pareja. Ella y otra terapeuta fueron su polo a tierra.

Incluso conoció a una persona que la guió en el camino de los eventos, por lo que emprendió con sus propios negocios de decoraciones de fiestas, una floristería y venta de desayunos sorpresas y más detalles. Dice que esta persona también es un ángel para ella.

Desde ese momento su vida se ha concentrado en que estas empresas salieran a flote a pesar de las circunstancias. “Durante el confinamiento mi negocio de decoración estuvo complicado porque en ese momento no se podían hacer fiestas, entonces los ingresos eran bajos. Por eso nos reinventamos y nacieron los otros dos emprendimientos”, agrega la joven.

Gracias a esto su vida cambió y con su hijo han podido salir adelante. Dice que todo lo que hace es para él. Actualmente vive con su madre y con su hijo. Sus empresas han crecido y la relación con sus familiares mejoró.

Esta situación le enseñó que su estado de ánimo puede influir en su salud. María cuenta que durante su relación amorosa vivió mucha tristeza e incertidumbre sobre el futuro de ella y de su hijo, al lado de este hombre, pues cuando nació el bebé ella se dio cuenta de que él no era adecuado para su crianza. “Yo creo que eso se reflejó en mi enfermedad, porque me guardé las cosas, guardé tanto rencor y maltrato, y por eso se desarrolló mi cáncer”, agrega.

Si bien su inteligencia emocional le ha permitido superar los problemas que se han presentado en su vida, dice que esto dará pie a solucionar los que faltan, pues ningún inconveniente se compara con lo que vivió hace un año. “Esa es la clave. Tener paciencia, fuerza de voluntad y creer en uno mismo, porque eso es lo más importante a pesar de que no siempre lo hacemos”, indica la joven.

En cuanto a su salud, ha podido trabajar en las secuelas que dejó este desorden hormonal de la tiroides. Aunque debe tomar medicamentos de por vida, hoy en día se encuentra estable y mejor que nunca, pues a nivel emocional también está feliz. Aquel periodo que la opacó, afirma que fue una señal para hacer cambios en su día a día que ahora la ayudaron a tomar buenas decisiones y ser mejor en todos los sentidos.

Publicado por: María Lucía Bayona Flórez

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