En esta tercera entrega de informes acerca del Sistema Integrado de Transporte Masivo, Metrolínea, Vanguardia registra las deudas que tienen al borde de la liquidación el ente gestor. Obras inconclusas y pagos atrasados a los operadores de los buses son las principales obligaciones.

Publicado por: Milton Velosa Araque
El pasado martes, la jefe de Gobernanza de la Alcaldía de Bucaramanga, Saharay Rojas, reveló una cifra inquietante acerca del monto de la deuda que tiene Metrolínea.
La funcionaria indicó que las obligaciones que el ente gestor registra con sus acreedores ascienden a $300.000 millones. Una cifra que serviría para construir en la actualidad, por citar un ejemplo, dos puentes de La Novena de Bucaramanga.
Según Metrolínea, del total de esta deuda, $149.000 millones corresponden a la fallida construcción del portal de ‘Papi Quiero Piña’ en Floridablanca, que el ente gestor perdió en una disputa legal y que deberá desembolsar como compensación al contratista.
Asimismo, otra de las millonarias obligaciones corresponde a la deuda con el concesionario Movilizamos, a quien Metrolínea le debe cerca de $111 millones.
Precisamente este miércoles se reunieron directivas del Metrolínea, representantes de la Supertransporte y los acreedores para definir el futuro del ente gestor, mediante la suscripción de un acuerdo de pago definitivo o dar inicio al proceso final de liquidación del ente gestor. Ayer, pasadas las 6:00 p.m., Metrolínea informó que “la reunión se aplazó”, sin llegar a ningún acuerdo entre las partes.
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“Metrolínea nació muerto”
Estas palabras, que expresó el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, acerca de la inviabilidad del Sistema de Transporte Masivo de Bucaramanga cobran vigencia, ya que desde 2009, cuando arrancaron a rodar los primeros buses, se registraron problemas con los vehículos y la infraestructura del sistema.
En cuanto al número de pasajeros que se movilizarían en los buses se planteó que sería de 384.000. No obstante, tan sólo 30 mil lo hicieron, cifra que no es ni el 10 % de lo planeado.
Por otra parte, los buses requeridos para la operación nunca se vincularon por completo, ya que la flota mínima que se requería era de 368 vehículos, 219 de Metrocinco Plus S.A. y 149 de Movilizamos S.A.
Sin embargo, esa meta no se cumplió y solo se vincularon 236, 140 de Metrocinco Plus S.A. y 96 de Movilizamos S.A.
Asimismo, el sistema de pago a los operadores por kilómetro recorrido y no por número de pasajero generó que el negocio no fuera rentable y se incrementaron las deudas del ente gestor.
Otro de los proyectos fallidos de Metrolínea fue la puesta en marcha de un bus 100 % eléctrico, que hacía parte de un ‘plan piloto’ y que comenzó a rodar en febrero de 2022. El vehículo se varó dos meses después de arrancar operaciones. El bus fue llevado al patio taller y no pudo ser intervenido, ya que los mecánicos de Metrolínea no contaban con la experiencia y además se debía solicitar un repuesto directamente desde China.
Por otra parte, la Estación de Transferencia del sector de Río Frío, ubicada en Girón, desde 2019 cuando se terminó su construcción se encuentra bajo llave, llena de maleza y sin recibir el primer bus de transporte masivo. Actualmente la obra se encuentra en espera e obras complementarias y de que se dispongan rutas para el municipio.















