Líderes comunales advierten que los humos tóxicos, de estupefacientes como el bazuco, tienen afectados a residentes y comerciantes de dicha zona en Bucaramanga. Según lo denunciado, habitantes de calle y consumidores de alucinógenos ‘hacen de las suyas’ a pocos metros de viviendas y negocios.

Publicado por: José Luis Pineda
“¿Cabecera se convirtió en la nueva zona de tolerancia de Bucaramanga?”
Esta es la pregunta que se realizan líderes cívicos, habitantes y comerciantes en esta icónica zona de la capital santandereana, ante los frecuentes problemas que sufren por cuenta de la drogadicción y el microtráfico que existe en el sector.
La comunidad alertó que va en aumento el consumo de estupefacientes en antejardines y aceras de Cabecera, a pocos metros de unidades residenciales, viviendas y establecimientos de comercio.
Además de las problemáticas que dicha situación genera en materia de inseguridad ciudadana, líderes comunales también señalan afectaciones en materia de salud debido a los humos tóxicos que emanan de la ingesta de drogas.
Nos referimos a sustancias altamente perjudiciales contra la salud humana, como el caso del bazuco. Conforme con lo advertido por expertos, el consumo de esta droga ocasiona impactos como deterioro neurológico, a raíz de la destrucción del tejido cerebral.

“Se volvió algo constante”
Vecnos de Cabecera, que completan más de dos y tres décadas residiendo en el sector, afirman que anteriormente no se veía la cantidad de consumidores de droga que se aprecia actualmente en este sector de Bucaramanga.
Sobre la carrera 33, entre el parque San Pío y la calle 48, la comunidad señala que diariamente se ubican numerosos individuos a consumir todo tipo de estupefacientes. Durante las noches y las primeras horas del día los humos tóxicos emanan sin parar.
“Se volvió algo constante sobre la carrera 33, también en el tapón de la calle 51 y la calle 52”, denunció César Augusto Niño, líder del Frente de Seguridad de Cabecera.
Líderes cívicos señalan que esta ingesta de drogas se prolonga hasta las primeras horas de la mañana, cuando muchos trabajadores del sector llegan hasta sus sitios de trabajo. Advierten posibles riesgos de inseguridad, como hurtos, a raíz de esta presencia numerosa de consumidores de alucinógenos.
“Esta gente es un peligro”, alertó Niño.
En otros puntos de Cabecera, como la carrera 35, entre calles 52 y 53, residentes también se quejan del constante consumo de drogas en antejardines y sobre las aceras contiguas a sus hogares.
Además de los impactos que sufren por los humos tóxicos del consumo de drogas, la comunidad se queja de otras problemáticas derivadas del flagelo de la drogadicción, como microtráfico, desórdenes de residuos, riñas y actos de vandalismo contra fachadas de viviendas y negocios.
Desde la Junta de Acción Comunal, JAC, de Cabecera, se reclama una estrategia integral por parte de la Alcaldía de Bucaramanga, para intervenir la zona con acciones de control, prevención y sensibilización.













